La IA puede crear 'fantasmas' de seres queridos perdidos, pero ¿Te gustaría conocerlos?

Las simulaciones de personas fallecidas mediante inteligencia artificial ya dejaron de ser una idea futurista y se están convirtiendo en una realidad.
Plataformas como HereAfterAI, Project December y Séance AI utilizan fotografías, mensajes de texto y otros registros de una persona fallecida para crear "réplicas" digitales con las que familiares y amigos pueden mantener conversaciones.
Esto plantea un debate: ¿puede esta tecnología servir como una herramienta para ayudar a las personas a sobrellevar el duelo, o representa un riesgo psicológico similar al que muestran episodios de la serie distópica Black Mirror?
Con el objetivo de explorar esta cuestión, investigadores de la Universidad de Colorado en Boulder llevaron a cabo un estudio.
"Según nuestro conocimiento, somos los primeros en realizar investigaciones centradas en la experiencia de los usuarios al interactuar con fantasmas simulados mediante inteligencia artificial", explicó Jed Brubaker, profesor asociado de ciencias de la información y coautor del trabajo.
Estas representaciones digitales han evolucionado de forma considerable. Algunas versiones incluso se presentan como hologramas en realidad virtual, permitiendo que las personas en duelo puedan caminar, conversar e interactuar con recreaciones de sus seres queridos fallecidos.
Para la investigación, Brubaker y el también autor Jack Manning reunieron a 16 participantes de entre 22 y 50 años, todos ellos afectados por la pérdida de un familiar cercano o un amigo.
A partir de la información proporcionada por cada voluntario, los investigadores desarrollaron dos versiones de un "fantasma" digital —también conocidos como griefbots o deathbots— diseñadas para reproducir la personalidad del ser querido fallecido.
La primera modalidad, denominada representación, hablaba en tercera persona, con frases como: "Le encantaba ir a la playa contigo". La segunda, llamada reencarnación, se expresaba en primera persona, diciendo: "Me encantaba ir a la playa contigo".
Posteriormente, cada participante conversó durante 20 minutos con su réplica digital mediante una sesión en Zoom.
Los resultados fueron inesperados para los investigadores.
"Al principio creíamos que la experiencia sería inquietante, muy al estilo Black Mirror, y que generaría incomodidad", comentó Manning, estudiante de doctorado en ciencias de la información, quien decidió participar en esta línea de investigación tras la muerte de su hermana. "Al final descubrimos que estábamos equivocados. A las personas les pareció una experiencia extraordinaria."
La mayoría de los participantes mostró una clara preferencia por la versión de reencarnación, ya que cuanto más auténtica parecía la interacción con la persona fallecida, mayor era la aceptación.
Una mujer de 32 años, mientras intercambiaba mensajes con la recreación digital de su abuela, fallecida cinco años antes, expresó: "La siento presente. Puedo percibirla. Tengo la impresión de que finalmente estoy encontrando el cierre emocional que necesitaba."
Por su parte, una mujer de 50 años escribió al avatar de su ser querido: "Fue una experiencia increíblemente poderosa. Ojalá pudieras volver a visitarme."
No obstante, los errores propios de la inteligencia artificial también representaron un inconveniente.
En ocasiones, las llamadas "alucinaciones" de la IA hacían que los avatares dijeran cosas poco creíbles. En uno de los casos, un hombre que conversaba con la representación de su padrastro se sintió profundamente incómodo cuando el sistema lo llamó "campeón", una expresión que su padrastro jamás habría utilizado en vida. El episodio fue tan perturbador que estuvo a punto de abandonar la sesión, según relataron los investigadores.
Además, los participantes manifestaron que preferían recibir respuestas breves y naturales, incluso acompañadas de emojis, en lugar de los textos extensos que los modelos de IA suelen generar.
A pesar de estas limitaciones, hubo un resultado contundente: todos los voluntarios afirmaron que volverían a utilizar un fantasma digital.
Sin embargo, Manning —quien perdió a su hermana por una enfermedad cardíaca cuando tenía 11 años— mantiene ciertas reservas sobre el posible impacto de esta tecnología en determinadas circunstancias.
"Pienso mucho en cómo habría reaccionado mi versión de 11 años. Si hubiera tenido acceso a ChatGPT y este hubiera empezado a responder como si fuera mi hermana durante la madrugada, sin ningún tipo de supervisión, habría sido algo realmente inquietante", señaló. "Pero esta investigación también nos mostró que, para muchas personas, puede convertirse en una experiencia profundamente significativa, capaz de brindarles cierto grado de paz y cierre emocional."
Los resultados del estudio fueron publicados recientemente en las Actas de la Conferencia sobre Diseño de Sistemas Interactivos 2026.
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