La exposición a la luz natural durante el día se asocia con menor riesgo de demencia

Pasar más tiempo bajo la luz natural podría estar relacionado con una menor probabilidad de desarrollar demencia, según un estudio prospectivo que analizó a 87,577 adultos. Aunque los resultados no demuestran que la iluminación diurna prevenga esta enfermedad, sugieren que podría ser un factor relevante para investigar dentro de las estrategias de cuidado de la salud cerebral.
Más de 1,000 lux se relacionaron con una reducción del riesgo del 16%
La investigación, publicada en la revista General Psychiatry, utilizó registros de dispositivos colocados en la muñeca de participantes del UK Biobank que no tenían demencia al inicio del estudio. La exposición a la luz se midió durante siete días y posteriormente se realizó un seguimiento con una mediana de 8.1 años, periodo en el que se identificaron 741 diagnósticos de demencia.
Los resultados mostraron que quienes registraron una exposición promedio superior a 1,000 lux tuvieron un riesgo relativo de demencia 16% menor en comparación con las personas expuestas a niveles inferiores.
También se encontró una asociación favorable entre quienes permanecieron más tiempo bajo iluminación intensa. En particular, recibir al menos 0.70 horas diarias de luz de 5,000 lux o más se relacionó con una reducción del riesgo del 17%.
En contraste, la exposición a la luz durante la noche no mostró una asociación estadísticamente significativa con la aparición de demencia.
Los investigadores advierten que estos resultados deben interpretarse con cautela. La iluminación se registró en la muñeca y no directamente en los ojos, por lo que no representa necesariamente la cantidad de luz que recibe el sistema visual. Además, las características de salud y las condiciones socioeconómicas de los participantes podrían limitar la aplicación de los resultados a otras poblaciones.
El sueño y la actividad física podrían explicar parte de la relación
La luz natural interviene en la regulación de los ritmos circadianos, que coordinan el ciclo de sueño y vigilia, así como distintas funciones metabólicas y cerebrales.
La neuróloga Anna Hohler señaló que una exposición regular a la luz diurna suele acompañarse de hábitos que también favorecen la salud, como realizar actividad física, mantener interacciones sociales y conservar horarios de sueño más estables.
Dormir adecuadamente es importante para la consolidación de los recuerdos y para los procesos cerebrales que participan en la eliminación de sustancias de desecho. Por ello, mantener un ciclo circadiano regular podría contribuir al funcionamiento cognitivo.
Sin embargo, el estudio no permite determinar qué proporción de la asociación observada se debe directamente a la luz y cuál podría explicarse por otros hábitos relacionados con pasar tiempo al aire libre.
Por su parte, el neurólogo Clifford Segil destacó que las actividades fuera de casa suelen favorecer el movimiento y el contacto social, pero aclaró que esto no significa que la exposición solar sea un método demostrado para prevenir la demencia.
El análisis también encontró que una exposición inferior a 0.70 horas diarias de luz intensa tenía mayor capacidad predictiva de demencia que algunos factores considerados en el estudio, como obesidad, consumo de alcohol, contaminación atmosférica y pérdida auditiva. Esta comparación corresponde a los resultados de esa población y no establece una clasificación universal de los factores de riesgo.
La prevención de la demencia requiere un enfoque integral
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que la edad es el principal factor de riesgo conocido para la demencia, aunque también existen condiciones modificables que pueden influir en la salud cerebral a lo largo de la vida.
Entre las recomendaciones para reducir riesgos se encuentran:
Realizar actividad física de manera regular.
Mantener una alimentación equilibrada.
Evitar el tabaquismo y limitar el consumo de alcohol.
Controlar la presión arterial, el colesterol y la glucosa.
Atender los problemas de audición y utilizar auxiliares auditivos cuando sean necesarios.
Dormir lo suficiente y mantener horarios regulares.
Conservar la participación social y realizar actividades que estimulen las capacidades cognitivas.
El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos también señala que no existe actualmente una estrategia que garantice prevenir la demencia, por lo que recomienda atender las enfermedades crónicas y mantener hábitos saludables.
¿Qué significa este hallazgo?
Los resultados sugieren que mantener una exposición adecuada a la luz natural durante el día podría formar parte de un estilo de vida favorable para la salud cerebral. Salir al exterior también puede facilitar la actividad física, la interacción social y la regulación del sueño.
No obstante, todavía se necesitan estudios que permitan establecer si aumentar deliberadamente la exposición a la luz reduce el riesgo de demencia y cuál sería la intensidad y duración apropiadas.
Por ahora, la luz diurna debe considerarse un posible componente de un enfoque integral de bienestar, no un tratamiento ni una medida de prevención comprobada contra esta enfermedad.
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