La comida saludable podría importar más que el nivel de procesamiento

Aunque en los últimos años los alimentos ultraprocesados han sido objeto de numerosas investigaciones y advertencias por sus posibles efectos negativos sobre la salud, un nuevo estudio sugiere que el factor más importante podría ser la calidad nutricional de la dieta y no el grado de procesamiento de los alimentos.
Los resultados, presentados durante la reunión anual de la Sociedad Americana de Nutrición en National Harbor, Maryland, indican que una alimentación de buena calidad se relaciona con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2 y muerte prematura, independientemente de si los alimentos consumidos son integrales, mínimamente procesados o ultraprocesados.
La investigación analizó datos de más de 200 mil personas y encontró que la calidad global de la alimentación tuvo una asociación mucho más fuerte con la salud a largo plazo que el nivel de procesamiento de los alimentos.
Xiaowen Wang, investigadora postdoctoral en nutrición de la Harvard T.H. Chan School of Public Health, explicó que, aunque muchos alimentos ultraprocesados suelen tener un bajo valor nutricional y es recomendable limitar su consumo, el procesamiento de los alimentos por sí mismo no representa necesariamente un riesgo para la salud.
Según la especialista, el enfoque debe centrarse en el patrón alimentario completo y no únicamente en si un alimento está procesado. Añadió que una dieta basada principalmente en alimentos de origen vegetal, rica en cereales integrales, frutas, verduras, legumbres, frutos secos y aceites vegetales saludables, puede aportar beneficios incluso cuando incluye algunos productos procesados.
Los alimentos ultraprocesados son elaborados principalmente con ingredientes derivados de alimentos naturales, como almidones, grasas saturadas y azúcares añadidos. Además, suelen contener diversos aditivos, entre ellos colorantes, saborizantes, emulsionantes y estabilizantes, diseñados para mejorar su sabor, apariencia y vida útil. Algunos ejemplos son los productos de panadería industrial, cereales azucarados, comidas listas para consumir o calentar y carnes procesadas.
Para realizar el estudio, los investigadores combinaron información de tres grandes investigaciones que siguieron durante varias décadas a casi 204 mil adultos estadounidenses, desde la década de 1980 hasta la de 2020.
Con base en los registros alimentarios, clasificaron los patrones de alimentación vegetal en cuatro grupos: una dieta saludable con alimentos ultraprocesados, que incluía cereales integrales enriquecidos, yogur vegetal, pan integral y fruta enlatada; una dieta saludable con alimentos mínimamente procesados, integrada por avena, fruta fresca, frutos secos, ensaladas con quinoa y sopa casera de lentejas; una dieta poco saludable basada en ultraprocesados, caracterizada por comida rápida, papas fritas, refrescos, postres industriales y botanas refinadas; y una dieta poco saludable con alimentos poco procesados, compuesta por arroz blanco, jugos de fruta, papas y postres caseros elaborados con harina refinada y azúcar.
Durante el seguimiento, aproximadamente la mitad de los participantes desarrolló enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 o falleció.
Los investigadores observaron que las personas que seguían patrones de alimentación vegetal saludables presentaban un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y de morir prematuramente, incluso cuando parte de los alimentos consumidos eran ultraprocesados.
En cuanto a las enfermedades cardiovasculares, una alimentación saludable basada en productos mínimamente procesados redujo el riesgo en un 18 %, mientras que una dieta saludable con alimentos ultraprocesados lo disminuyó en un 14 %.
Respecto a la diabetes tipo 2, los alimentos saludables mínimamente procesados redujeron el riesgo en un 33 %, mientras que los alimentos ultraprocesados de buena calidad nutricional lograron una reducción del 34 %.
En relación con la mortalidad, quienes seguían una dieta saludable con alimentos mínimamente procesados presentaron un riesgo un 11 % menor de fallecer, mientras que entre quienes consumían alimentos ultraprocesados saludables la reducción fue del 7 %.
Por el contrario, las dietas de origen vegetal con baja calidad nutricional aumentaron el riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2, tanto si los alimentos eran mínimamente procesados como si eran ultraprocesados.
Wang advirtió que recomendar evitar por completo todos los alimentos ultraprocesados podría resultar contraproducente, ya que algunos de ellos pueden formar parte de una alimentación saludable, mientras que ciertos alimentos poco procesados también pueden ser nutricionalmente desfavorables.
La investigadora concluyó que la prioridad debe ser elegir alimentos con mayor calidad nutricional y una dieta equilibrada en conjunto, más que fijarse exclusivamente en el grado de procesamiento, ya que esto puede contribuir a disminuir el riesgo de enfermedades crónicas.
Los autores recordaron que estos resultados son preliminares, debido a que fueron presentados en un congreso científico y aún no han sido publicados en una revista especializada con revisión por pares.
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