Infartos: vivir en zonas rurales se relaciona con mayor riesgo de morir

Las personas que viven en comunidades rurales y sufren un infarto tienen casi tres veces más probabilidades de morir antes de recibir atención hospitalaria que quienes residen en zonas urbanas.
Así lo indica un nuevo estudio que destaca las desigualdades en el acceso a los servicios de emergencia y a la atención cardiovascular especializada.
Los resultados se presentarán el 9 de noviembre durante la reunión anual de la Asociación Americana del Corazón (AHA). Según los investigadores, las personas de zonas rurales también tienen un 89 % más de probabilidades de morir en casa y un 58 % más de fallecer en un consultorio médico o en un servicio de urgencias, en comparación con los habitantes de ciudades.
El infarto es una emergencia médica en la que el suministro de sangre al músculo cardíaco se interrumpe, generalmente por la obstrucción de una arteria coronaria. La rapidez con la que se solicita y recibe atención puede influir considerablemente en las posibilidades de supervivencia.
¿Qué encontró el estudio?
Para realizar el análisis, los investigadores revisaron más de 2.5 millones de certificados de defunción de adultos de 20 años o más registrados en Estados Unidos entre 2003 y 2023. Todos correspondían a personas que fallecieron a consecuencia de un infarto.
Los resultados mostraron que los residentes de comunidades rurales tenían 2.9 veces más probabilidades de morir antes de llegar al hospital que quienes vivían en zonas urbanas.
También se identificaron diferencias relacionadas con el sexo, la edad y el grupo poblacional:
Hombres: presentaron entre un 20 % y un 40 % más probabilidades de morir por un infarto antes de llegar al hospital que las mujeres.
Adultos de 20 a 44 años: registraron las mayores probabilidades relativas de fallecer durante el traslado o en los servicios de urgencias. Estas probabilidades disminuían conforme aumentaba la edad.
Personas negras: tuvieron un 16 % más de probabilidades de morir antes de llegar al hospital y un 25 % más de fallecer en un consultorio médico que los adultos blancos.
Los investigadores destacaron especialmente el resultado relacionado con los adultos jóvenes, ya que los infartos suelen asociarse principalmente con edades avanzadas. Sin embargo, estos hallazgos muestran que las emergencias cardiovasculares pueden tener consecuencias mortales también en personas jóvenes.
¿Por qué existe una diferencia entre las zonas rurales y urbanas?
Una posible explicación está relacionada con las dificultades para acceder rápidamente a los servicios médicos. Las comunidades rurales pueden encontrarse a mayor distancia de los hospitales y disponer de menos ambulancias, servicios de urgencias y centros especializados en enfermedades cardiovasculares.
También pueden existir obstáculos relacionados con el transporte y los tiempos de traslado, que retrasan la atención durante una emergencia.
Johanna Paola Contreras, portavoz de la AHA y directora médica del Hispanic Heart Center de Mount Sinai Health System, señaló que el estudio no permite determinar qué factores explican directamente las diferencias observadas.
No obstante, consideró que los resultados respaldan la necesidad de fortalecer los servicios médicos de emergencia, mejorar la prevención y facilitar el acceso a tratamientos cardiovasculares especializados, independientemente del lugar de residencia.
Reconocer los síntomas puede salvar vidas
Los investigadores insistieron en que identificar las señales de un infarto y solicitar ayuda sin demora es fundamental. Entre los síntomas que requieren atención inmediata se encuentran:
Dolor, presión u opresión en el pecho.
Molestias que se extienden hacia uno o ambos brazos, la espalda, el cuello o la mandíbula.
Dificultad para respirar.
Sudoración fría.
Náuseas, mareo o sensación de desmayo.
Las manifestaciones pueden variar entre personas y no siempre aparecen todas al mismo tiempo. Ante la sospecha de un infarto, se debe llamar inmediatamente al servicio de emergencias, sin esperar a que los síntomas desaparezcan ni intentar trasladar al paciente por cuenta propia.
En México, el número de emergencias es el 911.
La atención cardiovascular debe ser accesible para todas las comunidades
El análisis pone de manifiesto que las posibilidades de sobrevivir a un infarto pueden verse condicionadas por factores que van más allá del estado de salud individual, como la ubicación geográfica y la disponibilidad de servicios médicos.
En conclusión, vivir en una zona rural se asoció con una probabilidad considerablemente mayor de morir por un infarto antes de recibir atención hospitalaria. Aunque el estudio no identifica las causas exactas de esta diferencia, sus resultados subrayan la importancia de mejorar la respuesta de emergencia, facilitar el acceso a hospitales y promover el reconocimiento temprano de los síntomas.
Los hallazgos serán presentados en una reunión científica y deben interpretarse como resultados preliminares hasta su publicación en una revista con revisión por pares.
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