Infarto o ataque de ansiedad: las diferencias que podrían salvar una vida

Un ataque de ansiedad puede provocar palpitaciones, falta de aire, mareo, sudoración y un miedo intenso. El problema es que varios de estos síntomas también pueden aparecer durante un infarto, por lo que asumir que todo se debe a la ansiedad puede ser riesgoso.
Un infarto ocurre cuando el suministro de sangre a una parte del músculo cardíaco se reduce o se bloquea y requiere atención médica inmediata.
Además, los síntomas de un infarto no siempre son iguales. Algunas personas presentan un dolor fuerte en el pecho, mientras que otras pueden experimentar molestias leves, náuseas, cansancio o dolor en la espalda o la mandíbula. Reconocer ciertas señales puede orientar, pero ninguna permite descartar un infarto con seguridad desde casa.
1. La molestia en el pecho puede ser una señal importante
Durante un infarto, la molestia suele sentirse como presión, opresión, pesadez, compresión o dolor en el centro del pecho.
Puede mantenerse durante varios minutos, desaparecer y regresar o permanecer de forma continua.
Una crisis de ansiedad también puede provocar dolor o presión torácica, por lo que este síntoma por sí solo no permite distinguir ambas situaciones.
Si la molestia es nueva, intensa o inexplicable, debe recibir valoración médica.
2. El dolor que se extiende puede aumentar la sospecha
Durante un infarto, la molestia puede desplazarse desde el pecho hacia uno o ambos brazos, hombros, espalda, cuello, mandíbula o parte superior del abdomen.
Esta característica por sí sola no confirma que exista un infarto, pero resulta más preocupante cuando aparece junto con presión en el pecho, falta de aire, sudoración fría o náuseas.
Ante esta combinación de síntomas, no es recomendable esperar a que desaparezcan por sí solos.
3. La dificultad para respirar puede presentarse en ambos casos
La sensación de no poder respirar adecuadamente es frecuente durante una crisis de ansiedad.
La respiración acelerada puede provocar sensación de ahogo, hormigueo y mareo.
Sin embargo, la falta de aire también puede ser una manifestación de un infarto, incluso cuando no existe un dolor intenso en el pecho.
Por ello, cuando aparece de manera nueva, intensa o acompañada de otros síntomas cardiovasculares, no debe atribuirse automáticamente a la ansiedad.
4. El miedo intenso no significa necesariamente que sea ansiedad
Durante un ataque de pánico puede aparecer de manera repentina un miedo muy intenso, sensación de pérdida de control o la impresión de que algo grave está a punto de suceder.
Sin embargo, un infarto también puede provocar ansiedad y una fuerte sensación de peligro.
Por esta razón, las emociones que experimenta una persona no permiten determinar por sí solas qué está ocurriendo. Es necesaria una evaluación médica cuando existen señales de alarma.
5. El sudor frío merece atención
La sudoración puede aparecer durante una crisis de ansiedad, pero un sudor frío repentino, especialmente cuando se acompaña de presión o dolor en el pecho, náuseas, mareo o dificultad respiratoria, puede ser una señal de infarto.
Esta combinación debe considerarse una señal de alerta.
Además, los infartos no siempre producen síntomas extremadamente intensos; en algunos casos las manifestaciones pueden ser relativamente leves.
6. Las palpitaciones también pueden tener diferentes causas
Durante una crisis de ansiedad, el aumento de adrenalina activa la respuesta de lucha o huida y puede hacer que el corazón lata más rápido o con mayor intensidad.
Sin embargo, las palpitaciones también pueden aparecer en diferentes problemas cardiovasculares.
Cuando son nuevas, muy intensas o se acompañan de desmayo, dolor torácico o dificultad para respirar, es importante buscar valoración médica.
7. Las náuseas y la indigestión pueden confundirse con problemas digestivos
No todos los infartos provocan el típico dolor intenso en el pecho.
También pueden aparecer náuseas, vómitos, indigestión o una sensación similar a la acidez.
Esto adquiere especial importancia en mujeres, adultos mayores y personas con diabetes, quienes pueden presentar manifestaciones menos características.
Por ello, una molestia digestiva acompañada de sudor frío, falta de aire o presión en el pecho no debería minimizarse.
8. El mareo intenso o el desmayo requieren atención
Una crisis de ansiedad puede provocar mareo, sensación de inestabilidad o aturdimiento.
Pero un infarto también puede causar mareo repentino, debilidad o pérdida del conocimiento.
El desmayo, especialmente si ocurre junto con dolor en el pecho, falta de aire o palpitaciones, requiere atención médica urgente.
No es recomendable intentar determinar por cuenta propia si el episodio fue causado por ansiedad o por un problema cardíaco.
9. En las mujeres, los síntomas pueden ser menos evidentes
Uno de los errores más peligrosos es pensar que un infarto siempre provoca un dolor intenso y evidente en el pecho.
Aunque la presión o molestia torácica sigue siendo un síntoma importante, algunas mujeres pueden presentar manifestaciones menos típicas, como náuseas, cansancio, falta de aire o molestias en la espalda, cuello o mandíbula.
Esto puede hacer que los síntomas se confundan con estrés, ansiedad, indigestión o agotamiento.
En conclusión: ansiedad e infarto pueden compartir varios síntomas, por lo que no siempre es posible diferenciarlos en casa. Si existe dolor o presión nueva en el pecho, dificultad importante para respirar, sudor frío, desmayo o dolor que se extiende hacia el brazo, espalda, cuello o mandíbula, es preferible tratarlo como una posible emergencia médica y buscar atención inmediata.
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