Hipertensión arterial: 9 alimentos clave que deben desaparecer de la dieta

El control de la hipertensión arterial no depende únicamente de los medicamentos. Mantener una alimentación equilibrada, reducir el consumo de sodio y adoptar hábitos saludables son medidas fundamentales para ayudar a mantener la presión arterial dentro de niveles adecuados.
Algunos productos de consumo frecuente pueden aportar grandes cantidades de sodio, grasas saturadas o azúcares, por lo que conviene moderarlos, especialmente en personas con hipertensión. Estos son algunos de los alimentos y productos que vale la pena vigilar.
Jamón serrano y otros embutidos curados
El jamón serrano, al igual que otros embutidos curados, suele contener cantidades importantes de sodio debido a los procesos de salado y conservación a los que es sometido.
Un consumo frecuente de alimentos con mucho sodio puede favorecer la retención de líquidos y contribuir al aumento de la presión arterial. Por ello, las personas con hipertensión deberían consumir este tipo de productos con moderación y revisar las etiquetas nutricionales.
Quesos curados como el Roquefort
El queso Roquefort y otros quesos curados pueden aportar una cantidad considerable de sodio. Aunque pueden formar parte de una alimentación variada, las porciones y la frecuencia de consumo son importantes para quienes necesitan limitar la sal.
Una alternativa puede ser elegir quesos frescos o versiones con menor contenido de sodio.
Salsa teriyaki
La salsa teriyaki suele elaborarse a partir de salsa de soja, un ingrediente que puede aportar bastante sodio. Además, algunas presentaciones comerciales contienen azúcares añadidos.
Utilizar grandes cantidades de este tipo de aderezos puede incrementar considerablemente el sodio total de una comida. Una opción es emplearlos en pequeñas cantidades o buscar versiones reducidas en sodio.
Pizza de pepperoni
La pizza de pepperoni combina varios ingredientes que pueden contribuir a una elevada ingesta de sodio, como embutidos, queso y determinadas salsas.
Además, algunas variedades aportan cantidades importantes de grasas saturadas y calorías. Esto no significa que una persona con hipertensión deba eliminarla necesariamente por completo, pero sí que conviene reservarla para ocasiones puntuales y preferir preparaciones con vegetales, menos queso y carnes frescas.
Sal del Himalaya
La llamada sal del Himalaya suele promocionarse como una alternativa más saludable a la sal convencional. Sin embargo, desde el punto de vista del sodio, no ofrece una ventaja significativa.
Al igual que la sal de mesa, está compuesta principalmente por cloruro de sodio. Por esta razón, cambiar de tipo de sal no elimina el efecto que una ingesta excesiva de sodio puede tener sobre la presión arterial.
Cubos de caldo
Los cubos de caldo y otros concentrados utilizados para preparar sopas o sazonar alimentos pueden contener cantidades elevadas de sodio.
Utilizarlos con frecuencia puede hacer que una comida aparentemente saludable termine aportando más sal de la necesaria. Para reducir el consumo de sodio, pueden sustituirse por hierbas aromáticas, especias, ajo, cebolla, limón u otros ingredientes que aporten sabor sin depender tanto de la sal.
Panceta o tocino ahumado
La panceta ahumada suele contener una combinación de sodio y grasas saturadas. El consumo frecuente de carnes procesadas se relaciona con patrones alimentarios menos favorables para la salud cardiovascular.
En personas con hipertensión, es preferible limitar estos productos y optar con mayor frecuencia por fuentes de proteína menos procesadas, como pescado, pollo, legumbres o carnes frescas.
Agua mineral con gas
No toda el agua mineral con gas contiene cantidades elevadas de sodio. Su contenido depende de la composición mineral natural de cada marca.
Por ello, las personas que necesitan restringir el sodio deberían revisar la etiqueta y elegir productos con un contenido bajo de este mineral. El agua simple continúa siendo una opción adecuada para la hidratación cotidiana.
Pan de molde
El pan de molde industrial puede aportar sodio aunque su sabor no parezca especialmente salado. Debido a que suele consumirse varias veces al día, pequeñas cantidades por porción pueden terminar representando una parte importante del sodio total de la dieta.
Al comprarlo, conviene comparar las etiquetas y elegir opciones integrales que tengan un menor contenido de sodio y una composición nutricional favorable.
Más que eliminar alimentos, importa reducir el sodio total
Para controlar la hipertensión, no siempre es necesario prohibir alimentos específicos. Una estrategia más efectiva consiste en prestar atención al consumo total de sodio, priorizar alimentos frescos y mínimamente procesados y limitar productos ultraprocesados, embutidos, salsas comerciales y otros alimentos con grandes cantidades de sal.
También es importante recordar que una alimentación saludable complementa, pero no sustituye, el tratamiento indicado por un profesional de la salud. Si una persona tiene hipertensión, debe seguir las recomendaciones médicas y no suspender sus medicamentos aunque mejore sus cifras de presión arterial.
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