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Hepatitis: el síntoma silencioso que muchas personas ignoran

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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La hepatitis es una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo y, en muchos casos, puede avanzar durante años sin provocar síntomas.

Esta inflamación del hígado puede evolucionar hacia complicaciones graves, como cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer hepático, si no se detecta y trata a tiempo. En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, especialistas y organismos internacionales insisten en la importancia de conocer sus causas, manifestaciones y medidas de prevención para reducir el impacto de esta enfermedad.

¿Qué es la hepatitis y cómo afecta al organismo?

La hepatitis consiste en la inflamación del hígado, causada principalmente por virus, aunque también puede originarse por el consumo excesivo de alcohol, enfermedades autoinmunes, determinados medicamentos o la exposición a sustancias tóxicas.

El hígado desempeña funciones esenciales para el organismo, como eliminar toxinas, producir proteínas, almacenar energía y participar en la digestión de las grasas. Cuando este órgano se inflama, su funcionamiento puede verse comprometido de forma progresiva.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las hepatitis virales continúan siendo una de las principales causas de enfermedad hepática y cáncer de hígado, al provocar millones de nuevas infecciones cada año.

Principales causas de la hepatitis

Existen distintos tipos de hepatitis, cada uno con mecanismos de transmisión diferentes.

Las hepatitis A y E suelen adquirirse al consumir agua o alimentos contaminados con materia fecal, especialmente en lugares con deficiencias en el saneamiento.

En cambio, las hepatitis B, C y D se transmiten principalmente mediante el contacto con sangre u otros fluidos corporales infectados. Esto puede ocurrir durante relaciones sexuales sin protección, al compartir agujas o jeringas, mediante procedimientos médicos inseguros o de madre a hijo durante el parto en algunos casos.

Además de las infecciones virales, la inflamación hepática también puede desarrollarse por el consumo excesivo de alcohol, la enfermedad por hígado graso, trastornos autoinmunes y el uso de ciertos medicamentos que afectan al hígado.

Síntomas que pueden pasar inadvertidos

Uno de los principales retos de la hepatitis es que muchas personas permanecen sin síntomas durante meses o incluso años, sobre todo en los casos de hepatitis B y C.

Cuando aparecen manifestaciones clínicas, las más frecuentes son:

Fatiga persistente. Fiebre. Pérdida del apetito. Náuseas y vómitos. Dolor en la parte superior derecha del abdomen. Orina de color oscuro. Heces de color claro. Coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia). Dolor en las articulaciones.

Debido a que estos síntomas pueden confundirse con otras enfermedades, los especialistas recomiendan consultar con un profesional de la salud cuando persistan o existan factores de riesgo.

Hepatitis B y C: las formas con mayor riesgo de complicaciones

La OMS considera que las hepatitis B y C representan la mayor carga mundial de enfermedad, ya que con frecuencia evolucionan de forma crónica sin que la persona afectada sea consciente de ello.

Con el paso del tiempo, la inflamación persistente puede provocar fibrosis, cirrosis, insuficiencia hepática y aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de hígado.

Se estima que millones de personas viven con hepatitis crónica sin haber sido diagnosticadas, lo que retrasa el tratamiento y favorece la transmisión del virus.

Actualmente existen tratamientos altamente eficaces para curar la hepatitis C y medicamentos que permiten controlar la hepatitis B, reduciendo significativamente el riesgo de complicaciones graves.

¿Cómo prevenir la hepatitis?

Las medidas preventivas varían según el tipo de hepatitis, pero las autoridades sanitarias coinciden en que varias acciones pueden disminuir considerablemente el riesgo de infección:

Vacunarse contra la hepatitis A y B cuando esté indicado. Lavarse las manos con frecuencia. Consumir agua potable y alimentos preparados de forma segura. Utilizar preservativo durante las relaciones sexuales. No compartir agujas, jeringas ni objetos punzocortantes. Asegurarse de que tatuajes y perforaciones se realicen con material esterilizado. Realizarse pruebas de detección cuando existan factores de riesgo.

La vacunación contra la hepatitis B continúa siendo una de las estrategias más eficaces para prevenir esta enfermedad.

La importancia del diagnóstico oportuno

Las autoridades sanitarias recomiendan que las personas con antecedentes de exposición o factores de riesgo se sometan a pruebas de detección, ya que muchas infecciones permanecen silenciosas durante largos periodos.

Detectar la enfermedad en etapas tempranas permite iniciar tratamiento antes de que se produzcan daños irreversibles en el hígado y disminuye el riesgo de transmitir la infección a otras personas.

Los análisis de sangre constituyen la principal herramienta para confirmar el diagnóstico e identificar el tipo de hepatitis presente.

Día Mundial contra la Hepatitis

Cada 28 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis, una iniciativa promovida por la Organización Mundial de la Salud para fomentar la prevención, el diagnóstico precoz y el acceso al tratamiento.

La fecha coincide con el nacimiento del médico Baruch Blumberg, quien descubrió el virus de la hepatitis B y desarrolló la primera vacuna contra esta enfermedad, logro por el que recibió el Premio Nobel.

La OMS mantiene como objetivo eliminar las hepatitis virales como un problema de salud pública antes de 2030. Para lograrlo, considera fundamental aumentar la cobertura de vacunación, ampliar el acceso a las pruebas diagnósticas y garantizar que un mayor número de personas reciba tratamiento de manera oportuna.

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