Fármaco logró reducir en una dosis un 97% uno de los factores de riesgo cardiovascular

Una sola inyección del fármaco experimental Kylo-11 logró reducir hasta 97% los niveles de lipoproteína(a), conocida como Lp(a), y mantener este efecto durante 48 semanas, de acuerdo con un ensayo clínico de fase 1 publicado en The Lancet.
La Lp(a) es una partícula relacionada con un mayor riesgo de aterosclerosis, infarto de miocardio y accidente cerebrovascular. A diferencia del colesterol LDL, sus concentraciones están determinadas en gran medida por factores genéticos, por lo que los cambios en la alimentación y el ejercicio tienen una influencia mucho menor sobre sus niveles.
Un descenso de hasta 97% con una sola dosis
Kylo-11 pertenece a una nueva generación de tratamientos basados en ARN de interferencia pequeño (siRNA). Su objetivo es actuar sobre el hígado, órgano donde se produce la Lp(a), reduciendo la fabricación de apolipoproteína(a), uno de los componentes esenciales de esta partícula.
El ensayo fue aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo. Participaron 71 adultos sanos de entre 18 y 55 años con concentraciones elevadas de Lp(a), aunque 70 recibieron finalmente una dosis del tratamiento o placebo.
Los investigadores evaluaron diferentes dosis, desde 9 hasta 600 miligramos. Después de 48 semanas, la reducción mediana alcanzó:
53% con 9 mg.Hasta 97% con 600 mg.96% en participantes con niveles iniciales superiores a 200 nmol/L que recibieron 225 mg.
Las dosis más elevadas mantuvieron reducciones cercanas al 95%-97% durante casi un año, un resultado especialmente llamativo porque se consiguió después de una sola administración subcutánea.
¿Por qué es importante la Lp(a)?
La Lp(a) comparte algunas características con el colesterol LDL, pero contiene una proteína adicional llamada apolipoproteína(a). Esta estructura está relacionada con procesos que favorecen la acumulación de lípidos en las arterias, la inflamación y la formación de coágulos.
Además, aproximadamente 80%-90% de los niveles de Lp(a) están determinados genéticamente. Por esta razón, una persona puede llevar una alimentación saludable, tener un LDL aparentemente normal y aun así presentar una concentración elevada de Lp(a) y un riesgo cardiovascular superior al esperado.
Se estima que entre 20% y 25% de la población podría presentar niveles elevados, aunque muchas personas desconocen que tienen este factor de riesgo.
¿Cómo funciona Kylo-11?
El medicamento utiliza tecnología siRNA para disminuir la producción de apolipoproteína(a) en el hígado. Al reducir este componente, también disminuye la cantidad de partículas de Lp(a) que circulan por la sangre.
Este mecanismo forma parte de una tendencia más amplia en la investigación cardiovascular. Otros medicamentos experimentales, como pelacarsen y olpasiran, también buscan reducir la producción de Lp(a) mediante distintas estrategias dirigidas al ARN.
¿El medicamento ya demostró que previene infartos?
Todavía no.
Este es uno de los puntos más importantes del estudio. Aunque reducir hasta 97% un biomarcador cardiovascular resulta muy prometedor, el ensayo fue de fase 1, por lo que su principal objetivo era evaluar seguridad y observar si el medicamento producía el efecto biológico esperado.
El estudio no tuvo el tamaño ni la duración necesarios para determinar si Kylo-11 realmente consigue disminuir los casos de infarto, accidente cerebrovascular o muerte cardiovascular.
En otras palabras, bajar la Lp(a) de manera considerable no equivale todavía a demostrar que se reducen los eventos cardiovasculares.
¿Qué se sabe sobre su seguridad?
Durante las primeras 24 semanas, 37 de los 70 participantes presentaron algún evento adverso. La mayoría fueron leves o moderados y los investigadores no los consideraron relacionados con Kylo-11.
No se registraron muertes, reacciones en el lugar de la inyección ni eventos adversos graves atribuidos al medicamento.
En la cohorte de 225 mg se observaron dos eventos de grado 3 o superior —hipertrigliceridemia transitoria y elevación de creatina fosfoquinasa—, aunque también fueron considerados no relacionados con el tratamiento.
Debido al reducido número de participantes, estos resultados deben interpretarse con cautela. Un ensayo de fase 1 no puede detectar necesariamente efectos adversos poco frecuentes que podrían aparecer cuando el tratamiento se administra a miles de personas.
¿Qué sigue para Kylo-11?
El siguiente paso será realizar estudios de fase 2 con más participantes, que permitan determinar las dosis apropiadas, evaluar con mayor precisión la seguridad y confirmar cuánto tiempo permanece el efecto.
Posteriormente serán necesarios ensayos mucho más grandes para responder la pregunta fundamental: si reducir la Lp(a) mediante este tipo de terapias realmente disminuye los infartos, los accidentes cerebrovasculares y las muertes cardiovasculares.
Por ahora, Kylo-11 representa un resultado experimental muy prometedor: una sola inyección consiguió una reducción extraordinariamente elevada y prolongada de una partícula cuyo nivel está fuertemente condicionado por la genética. Sin embargo, todavía no es un tratamiento aprobado ni puede considerarse una terapia que haya demostrado prevenir enfermedades cardiovasculares.
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