Expertos ven una urgencia en atenderla salud mental de los jóvenes

Los participantes coincidieron en que la juventud sinaloense enfrenta no solo los desafíos propios de su etapa de vida, sino también las consecuencias de un contexto marcado por la violencia estructural. Miguel Enrique Calderón, coordinador del Consejo Estatal de Seguridad Pública (CESP), informó que el Centro de Internamiento para Adolescentes registra una cifra histórica de jóvenes privados de la libertad, incluyendo menores de entre 15 y 17 años involucrados como autores de delitos de alto impacto.
Asimismo, explicó que la ausencia de espacios de integración y sentido de pertenencia dentro de la familia, la escuela o la comunidad facilita que el crimen organizado atraiga a los adolescentes al ofrecerles reconocimiento e identidad. Añadió que ciertos modelos tradicionales de masculinidad predominantes en Sinaloa fomentan la agresividad y desalientan la expresión de las emociones, incrementando la vulnerabilidad emocional y la frustración entre los jóvenes.
La estrategia impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, denominada "El ABC de las emociones", contempla seis líneas de acción, entre ellas campañas de sensibilización, la distribución de 18 millones de guías dirigidas a madres, padres y docentes, así como el fortalecimiento de la Línea de la Vida. Aunque las especialistas consideraron que la iniciativa resulta oportuna y necesaria, también señalaron diversos desafíos para su aplicación.
La presidenta de la Corporación de Profesionistas de la Salud Mental, Sonia Contreras, describió el programa como una propuesta de gran alcance y expresó dudas sobre si existe suficiente personal especializado para garantizar un seguimiento adecuado, más allá de la entrega de materiales informativos. Por su parte, Conny Bejarano, integrante del Colegio de Psicólogos de Mazatlán, sostuvo que las conferencias o talleres aislados son insuficientes y propuso que cada escuela cuente con un psicólogo de tiempo completo encargado de detectar oportunamente problemas emocionales y elaborar expedientes clínicos.
Durante la mesa de análisis, la psicóloga Rosa Elena Sánchez, especialista en terapia psicológica y colaboradora de los Centros de Integración Juvenil (CIJ), resaltó la relevancia de la nueva estrategia nacional. Señaló que su implementación coincide con un momento especialmente complejo para la juventud sinaloense, cuyo bienestar emocional se ha visto afectado por el clima de inseguridad derivado de la actividad delictiva.
Sánchez explicó que los datos epidemiológicos correspondientes a 2025 identifican a los adolescentes y jóvenes de entre 12 y 19 años como el grupo con mayor vulnerabilidad. Indicó que la salud mental, entendida como un estado integral de bienestar, enfrenta amenazas relacionadas no solo con la ansiedad y la depresión, sino también con las modificaciones en los patrones de consumo de sustancias.
Respecto al programa "El ABC de las emociones", destacó que ya se desarrollan acciones concretas en Sinaloa mediante las Mesas de Construcción de Paz. Precisó que la estrategia no se limita a actividades dentro de las escuelas, sino que incluye brigadas que recorren viviendas en colonias con altos índices de violencia, como Flores Magón, en Mazatlán, con el objetivo de identificar personas con problemas emocionales y canalizarlas a servicios de atención.
La psicóloga Rosa Adilene Cruz, especialista en acompañamiento emocional, afirmó que la puesta en marcha de esta estrategia representa un desafío de gran magnitud para Sinaloa. Reconoció la importancia del proyecto promovido por el Gobierno Federal, aunque señaló que su éxito dependerá de la capacidad para modificar patrones culturales profundamente arraigados en un entorno caracterizado por la violencia.
La especialista explicó que el contexto de inseguridad tiene repercusiones directas, aunque muchas veces silenciosas, sobre la salud emocional de la población. Comentó que ha atendido a personas que presentan agotamiento físico y emocional sin una causa evidente, descubriendo posteriormente que estos síntomas están relacionados con el estado permanente de alerta que experimentan al desplazarse por las calles del estado.
Según Cruz, esta situación también condiciona el desarrollo de los jóvenes, quienes modifican su forma de convivir y desenvolverse debido a la presencia constante de hechos violentos. En ese sentido, hizo un llamado a romper con los patrones de desatención emocional heredados entre generaciones y exhortó a madres y padres a brindar mayor acompañamiento afectivo a sus hijos.
Por su parte, Sonia Contreras, presidenta nacional de la Corporación de Profesionales de la Salud Mental en México, realizó una evaluación detallada de la estrategia federal. Aunque reconoció que responde a una problemática urgente en Sinaloa, advirtió que su ejecución enfrentará importantes retos operativos, principalmente por la insuficiencia de profesionales especializados.
Contreras calificó "El ABC de las emociones" como una iniciativa preventiva ambiciosa, dirigida principalmente a estudiantes de secundaria y bachillerato. Sin embargo, expresó incertidumbre respecto a la forma en que se implementarán sus seis ejes de trabajo y cuestionó quién será responsable de dar continuidad a las acciones dentro de las instituciones educativas. Consideró que, si bien la salud mental ha adquirido mayor visibilidad desde la pandemia, el verdadero impacto del programa dependerá de que las metas planteadas se traduzcan en atención psicológica profesional y permanente.
En su intervención, Conny Bejarano insistió en que cualquier política nacional de salud mental debe adaptarse a las condiciones específicas de Sinaloa, donde el miedo y la violencia forman parte de la realidad cotidiana de muchos jóvenes.
La especialista señaló que, para lograr resultados efectivos, la estrategia debe contemplar aspectos como la seguridad humana y la prevención del narcomenudeo, además de revisar cuidadosamente la metodología propuesta por el Gobierno Federal.
Bejarano también cuestionó que el programa parezca relegar el papel del psicólogo dentro de las escuelas. A su juicio, la distribución de materiales educativos y las actividades informativas no son suficientes, por lo que propuso incorporar psicólogos de planta en todos los planteles escolares. Asimismo, destacó que uno de los principales factores que afectan la salud mental juvenil es el entorno familiar, donde con frecuencia se normalizan o minimizan diversas formas de violencia.
Finalmente, Miguel Enrique Calderón, coordinador del Consejo Estatal de Seguridad Pública, reiteró la gravedad de la situación que enfrenta la juventud sinaloense. Informó que el Centro de Internamiento para Adolescentes registra un número sin precedentes de menores involucrados en delitos graves, incluyendo adolescentes de 15, 16 y 17 años que ya participan activamente como sicarios.
Calderón señaló que uno de los hallazgos más relevantes del CESP es que estos jóvenes no corresponden necesariamente al perfil de quienes no estudian ni trabajan. Por el contrario, muchos combinan actividades escolares y laborales mientras participan en actividades delictivas.
El funcionario explicó que las organizaciones criminales aprovechan la falta de oportunidades de integración y pertenencia dentro de la familia, la escuela y la comunidad para captar a los adolescentes. Finalmente, expresó su confianza en que las nuevas políticas públicas impulsadas por el Gobierno Federal contribuyan a reducir la presión social y emocional que enfrentan las nuevas generaciones y les permitan romper con los ciclos de violencia que afectan al estado.
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