Estudio vincula litio en agua potable con mayor riesgo de autismo

Una investigación científica internacional encontró una asociación entre una mayor exposición al litio presente en el agua potable durante el embarazo y un incremento moderado en la probabilidad de que los hijos fueran diagnosticados posteriormente con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Sin embargo, los investigadores enfatizan que los resultados no demuestran que el litio provoque autismo. Se trata de una asociación estadística y todavía es necesario realizar nuevas investigaciones para determinar si existe una relación causal y comprender qué otros factores podrían estar involucrados.
El estudio fue publicado en JAMA Pediatrics y estuvo encabezado por la Dra. Beate Ritz, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). Para la investigación se analizaron datos correspondientes a más de 8,800 personas con diagnóstico de TEA y 43,800 controles nacidos en Dinamarca entre 2000 y 2013.
Los investigadores estudiaron específicamente la posible exposición al litio a través del agua potable durante el periodo prenatal. El litio es un elemento que se encuentra naturalmente en el ambiente, aunque sus concentraciones pueden verse modificadas por determinadas actividades humanas.
Según los resultados, los hijos de mujeres que durante el embarazo residieron en áreas donde el agua presentaba concentraciones superiores de litio, por encima de 16.8 microgramos por litro, tuvieron un 46% más de probabilidades de recibir un diagnóstico de autismo que aquellos cuyas madres estuvieron expuestas a concentraciones inferiores a 7.4 microgramos por litro.
En las muestras analizadas, las concentraciones de litio oscilaron entre 0.6 y 30.7 microgramos por litro.
¿El litio en el agua provoca autismo?
La principal consideración del estudio es que encontrar una asociación estadística no significa demostrar que una sustancia sea la causa directa de una enfermedad.
Los investigadores señalan que podrían existir otros factores ambientales, genéticos o sociales que influyan en los resultados. Por ello, los hallazgos necesitan ser reproducidos en otras poblaciones y regiones antes de establecer conclusiones definitivas o considerar modificaciones en las políticas de salud pública.
La Dra. Ritz ha señalado que cualquier sustancia presente en el agua potable que pueda afectar potencialmente al cerebro en desarrollo merece una investigación cuidadosa. Sin embargo, esto no significa que los niveles de litio detectados en el estudio hayan demostrado causar alteraciones neurológicas.
El litio también tiene usos médicos y forma parte de algunos tratamientos psiquiátricos, particularmente para el trastorno bipolar. Su utilización durante el embarazo requiere valoración médica debido a que determinados estudios han identificado posibles riesgos asociados con su exposición.
¿Cómo podría influir el litio en el desarrollo del cerebro?
Todavía no se conoce con precisión el mecanismo mediante el cual una exposición prenatal al litio podría relacionarse con cambios en el neurodesarrollo.
Una de las hipótesis estudiadas involucra la vía de señalización Wnt/β-catenina, un sistema molecular que participa en distintos procesos relacionados con el desarrollo cerebral.
No obstante, actualmente no existe evidencia concluyente que demuestre que las concentraciones de litio encontradas en el agua potable sean suficientes para producir alteraciones importantes en el desarrollo fetal.
El litio es un elemento natural presente en diferentes componentes del ambiente. Sus concentraciones pueden variar dependiendo de las características geológicas de cada región y también pueden verse influenciadas por actividades como la extracción minera y el manejo de determinados residuos.
El crecimiento de la industria relacionada con las baterías de litio ha incrementado el interés científico por conocer cómo puede afectar su presencia ambiental a la salud humana.
¿Qué han encontrado otras investigaciones sobre el litio en el agua?
Otros trabajos recientes también han estudiado la exposición de la población al litio mediante el agua potable.
En julio de 2026, una investigación publicada en Nature: Journal of Exposure Science & Environmental Epidemiology analizó la presencia de litio en el agua de distintas comunidades estadounidenses. Los resultados mostraron diferencias importantes entre regiones y respaldaron la idea de que el agua potable puede representar una fuente relevante de exposición al elemento.
Estos hallazgos han impulsado el interés por mejorar el monitoreo ambiental del litio, particularmente en zonas donde existen actividades relacionadas con su extracción o procesamiento.
Sin embargo, todavía existen importantes vacíos de información y, en numerosos países, no se han establecido límites específicos para la concentración de litio en el agua destinada al consumo humano.
¿Qué recomiendan los especialistas?
Hasta ahora, los investigadores no consideran que los resultados justifiquen generar alarma entre la población ni modificar de manera general el consumo de agua potable.
La principal recomendación es continuar investigando y repetir los análisis en diferentes poblaciones para determinar si la asociación observada se mantiene bajo distintos contextos ambientales y sociales.
También se considera importante fortalecer los sistemas de vigilancia de la calidad del agua y estudiar otros posibles contaminantes que puedan representar riesgos durante el embarazo.
En México, la supervisión relacionada con los recursos hídricos involucra a instituciones como la Comisión Nacional del Agua (Conagua), además de autoridades estatales y municipales responsables de distintos aspectos del suministro y calidad del agua.
¿Por qué este tema es relevante para México?
El posible impacto ambiental del litio también representa un tema de interés para México y otros países de América Latina, particularmente ante el crecimiento de actividades relacionadas con la extracción de minerales y el aumento de residuos tecnológicos.
Actualmente, la información pública disponible sobre las concentraciones de litio en el agua potable mexicana es limitada. Por ello, contar con estudios ambientales y epidemiológicos realizados en distintas regiones permitiría conocer mejor la situación.
La ausencia de límites específicos para el litio en el agua también representa un desafío para las autoridades, ya que todavía no existe evidencia suficiente para establecer con certeza qué concentración debería considerarse un nivel de riesgo para la población.
¿Deben las familias dejar de consumir agua potable?
Los resultados de este estudio no constituyen una recomendación para evitar el agua potable. La investigación encontró una asociación, pero no demostró que el litio presente en el agua sea una causa del autismo.
Por ello, no se recomienda tomar decisiones drásticas basándose únicamente en estos resultados.
Las personas que tengan dudas sobre la calidad del agua de su comunidad pueden consultar los informes de las autoridades correspondientes y, cuando exista una preocupación específica, solicitar información sobre los análisis disponibles.
En situaciones donde se determine que el agua presenta algún contaminante por encima de los límites establecidos, las autoridades sanitarias y ambientales son las responsables de indicar las medidas apropiadas.
¿Qué falta por investigar?
La posible relación entre exposición prenatal al litio y autismo requiere estudios adicionales antes de establecer conclusiones firmes.
Los investigadores consideran necesario realizar investigaciones en distintas regiones y poblaciones, utilizar mediciones más precisas de exposición y analizar otros factores que puedan influir en el desarrollo neurológico.
También será importante determinar si la asociación observada puede reproducirse en otros estudios y comprender mejor los posibles mecanismos biológicos involucrados.
Por ahora, el hallazgo debe interpretarse como una señal que requiere mayor investigación, no como una prueba de que el litio en el agua potable cause autismo.
La vigilancia de la calidad del agua y la investigación epidemiológica continuarán siendo herramientas importantes para identificar posibles riesgos ambientales y proteger la salud pública, especialmente durante etapas sensibles como el embarazo.
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