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Estrés emocional del hincha: qué le pasa al cuerpo durante un partido

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Roberto vive con tranquilidad el Mundial gracias a que su cardiólogo le dio el visto bueno tras una prueba de esfuerzo normal, a pesar de tener antecedentes de dos stents coronarios. Aunque suele decirse que ver un partido importante equivale a realizar una ergometría sentado frente al televisor, los especialistas señalan que la respuesta del organismo es diferente.

El denominado estrés emocional del hincha no es igual al que se produce ante un peligro real para la vida ni al generado por la actividad física. Si bien las tres situaciones aumentan la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la liberación de hormonas como la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol, cada una provoca efectos distintos sobre el organismo y representa un riesgo cardiovascular diferente.

En una amenaza extrema, como un accidente o un ataque, el cuerpo entra en modo de supervivencia. Se liberan grandes cantidades de catecolaminas, la sangre se dirige principalmente hacia el cerebro y los músculos, aumenta la glucosa disponible como fuente de energía y el corazón trabaja a máxima capacidad para facilitar la respuesta de lucha o huida. Una vez desaparecido el peligro, el organismo suele regresar rápidamente a la normalidad.

En cambio, durante el ejercicio físico también se elevan la frecuencia cardíaca y la presión arterial, pero predominan mecanismos beneficiosos, como la vasodilatación mediada por óxido nítrico, el aumento del flujo sanguíneo y el consumo inmediato de glucosa por parte de los músculos. Tras finalizar la actividad, el sistema cardiovascular recupera el equilibrio en poco tiempo, lo que explica por qué el ejercicio regular protege la salud del corazón.

La situación cambia durante un partido decisivo de fútbol. El cuerpo experimenta una sucesión de emociones intensas, como miedo, esperanza, euforia, frustración o alivio, que generan cambios constantes en el sistema nervioso. Aunque el organismo se prepara fisiológicamente para actuar, la persona permanece inmóvil frente a la pantalla, por lo que la presión arterial y la activación del sistema simpático pueden mantenerse elevadas incluso varias horas después del encuentro.

Diversos estudios observaron que, durante competencias futbolísticas de alto nivel, algunas personas con enfermedades cardiovasculares presentaron presión arterial elevada, taquicardia y menor variabilidad de la frecuencia cardíaca durante y después de los partidos. Además, pueden persistir niveles altos de catecolaminas, mayor agregación plaquetaria y vasoconstricción coronaria transitoria.

Otra diferencia llamativa es el efecto sobre la necesidad de orinar. Mientras que en un peligro extremo los esfínteres suelen cerrarse como parte de la respuesta de supervivencia, durante el estrés emocional del hincha el corazón libera péptido natriurético auricular (ANP), una hormona que favorece la eliminación de líquidos y puede explicar por qué muchas personas sienten deseos frecuentes de ir al baño durante los encuentros.

Las emociones cambian constantemente a lo largo de un partido. Un gol a favor puede estimular la liberación de dopamina, endorfinas y oxitocina, asociadas al placer y al sentido de pertenencia. En cambio, un gol del rival incrementa la respuesta de estrés mediante adrenalina y cortisol, favoreciendo la vasoconstricción y elevando nuevamente la presión arterial.

El mayor riesgo de infarto o muerte súbita sigue correspondiendo a situaciones de peligro extremo en personas con enfermedades cardiovasculares no tratadas o con obstrucciones coronarias importantes. El ejercicio físico, por el contrario, reduce significativamente el riesgo de eventos cardiovasculares cuando se practica de forma habitual.

En cuanto al estrés del hincha, existen investigaciones que muestran un aumento de eventos cardiovasculares durante grandes competiciones deportivas, especialmente en hombres con enfermedad coronaria previa. Durante la Copa Mundial de la FIFA 2006, por ejemplo, un estudio realizado en Múnich encontró que la incidencia de eventos cardiovasculares agudos fue aproximadamente 2,6 veces mayor durante los partidos que en otros períodos.

Por ello, los especialistas recomiendan que las personas con factores de riesgo cardiovascular tomen algunas precauciones durante los partidos importantes:

Evitar realizar ejercicio intenso inmediatamente después del encuentro. Dar tiempo al organismo para recuperar el equilibrio antes de retomar actividades exigentes. Caminar de forma moderada antes del partido y realizar una caminata relajante posteriormente. Comer ligero y reducir el consumo de alimentos muy salados. Mantener la medicación indicada por el médico. Evitar el alcohol y el tabaco. Practicar ejercicios de respiración para disminuir la tensión. Vivir el partido como una actividad recreativa y social, procurando no dejarse dominar por el estrés o el fanatismo.

Los expertos destacan que disfrutar el fútbol en compañía de familiares o amigos también puede aportar beneficios emocionales, ya que fortalece el sentido de pertenencia y las relaciones sociales, factores que ayudan a amortiguar parte de la respuesta al estrés.

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