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¿El divorcio de los padres aumenta el riesgo de depresión?

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Los niños cuyos padres se divorcian presentan una mayor probabilidad de desarrollar depresión en la edad adulta; sin embargo, un estudio reciente sugiere que la separación de los padres no sería el principal factor responsable de ese riesgo.

Los investigadores informaron, en un estudio publicado el 29 de julio en la revista Psychiatry Research, que los hijos de padres divorciados tienen un 41% más de probabilidades de sufrir depresión durante la adultez.

No obstante, ese incremento en el riesgo prácticamente desapareció cuando los investigadores ajustaron los resultados para considerar la presencia de enfermedades mentales y trastornos por consumo de sustancias en los padres.

"La gente suele pensar que el divorcio, por sí solo, aumenta el riesgo de depresión en los hijos, pero nuestros hallazgos muestran que la situación es mucho más compleja", explicó la investigadora principal Mary Kate Schilke, profesora de psicología en la Universidad de Tyndale, en Canadá.

Schilke señaló que los problemas familiares que con frecuencia acompañan al divorcio, como los trastornos de salud mental y el consumo de sustancias por parte de los padres, parecen desempeñar un papel mucho más importante en el riesgo de depresión a largo plazo que la ruptura matrimonial en sí.

Para realizar la investigación, el equipo analizó datos de más de 128,000 adultos estadounidenses obtenidos a través de una encuesta federal sobre factores de riesgo para la salud, recopilados entre 2021 y 2024.

Los resultados mostraron que casi uno de cada cinco participantes cuyos padres se divorciaron indicó haber crecido con al menos un progenitor que padecía una enfermedad mental. En contraste, esta situación fue reportada por poco más de una de cada diez personas cuyos padres permanecieron casados.

Asimismo, los trastornos por consumo de sustancias fueron mucho más frecuentes entre los padres de personas cuyos progenitores se divorciaron: el 35% reportó este problema, frente al 15% registrado entre quienes crecieron con padres que continuaron casados.

Según los investigadores, tanto las enfermedades mentales como el abuso de sustancias pueden aumentar los conflictos familiares y generar un ambiente de estrés que influya negativamente en el desarrollo emocional de los niños.

Aun así, destacaron que muchos padres que enfrentan estos problemas logran ofrecer un entorno familiar saludable, especialmente cuando cuentan con apoyo de otras personas.

El investigador Philip Baiden, profesor asociado de trabajo social en la Universidad de Texas en Arlington, afirmó que brindar apoyo a los padres con trastornos de salud mental o consumo de sustancias podría ser una de las estrategias más efectivas para mejorar el bienestar emocional de sus hijos a largo plazo.

También subrayó la importancia de que las familias tengan acceso a servicios de atención en salud mental y tratamiento para las adicciones.

El estudio encontró además que los adultos cuyos padres nunca contrajeron matrimonio tenían un 31% más de probabilidades de presentar depresión en comparación con quienes crecieron con padres que permanecieron casados durante toda su infancia.

Sin embargo, al igual que en el caso del divorcio, esta asociación dejó de ser estadísticamente significativa después de considerar la presencia de enfermedades mentales y consumo de sustancias en los padres.

La investigadora principal Esme Fuller-Thomson, profesora de trabajo social en la Universidad de Toronto, explicó que aún se conoce muy poco sobre la salud mental a largo plazo de las personas cuyos padres nunca se casaron, a pesar de que este tipo de estructura familiar es cada vez más frecuente.

Según Fuller-Thomson, los resultados indican que el mayor riesgo de depresión observado en este grupo parece estar relacionado principalmente con otras experiencias adversas durante la infancia, especialmente los problemas de salud mental y el consumo de sustancias de los padres.

En términos generales, la prevalencia de depresión fue del 14% entre las personas cuyos padres permanecieron casados, mientras que ascendió al 19% tanto entre quienes experimentaron el divorcio de sus padres como entre aquellos cuyos padres nunca contrajeron matrimonio.

Como conclusión, Fuller-Thomson señaló que la salud mental futura de los hijos parece depender menos del estado civil de sus padres y más de las dificultades familiares que enfrentan durante la infancia. Asimismo, destacó que reducir la incidencia de enfermedades mentales y trastornos por consumo de sustancias en los padres podría generar beneficios que trasciendan una generación y contribuyan a mejorar la salud mental de sus hijos a largo plazo.

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