Ejercicio: sus beneficios para la salud van mucho más allá de perder peso

La actividad física puede generar beneficios importantes en las personas con sobrepeso u obesidad incluso cuando la reducción de peso es pequeña.
Esta es una de las principales conclusiones de una nueva declaración científica de la American Heart Association (AHA), publicada en la revista Circulation, en la que se revisó la evidencia disponible sobre el papel del ejercicio en el tratamiento de la obesidad y en la salud cardiometabólica.
El documento destaca que quienes comienzan a hacer ejercicio con la intención de perder peso no deberían medir sus avances únicamente con base en lo que indica la báscula. La actividad física también puede mejorar el funcionamiento del corazón y los vasos sanguíneos, favorecer el metabolismo y ayudar a controlar diversos factores relacionados con las enfermedades cardiovasculares.
Los especialistas señalan que estos beneficios pueden presentarse incluso cuando una persona no consigue una reducción considerable de su peso corporal.
El ejercicio tiene beneficios que van más allá de adelgazar
La declaración científica considera que la actividad física es una herramienta esencial dentro del tratamiento de la obesidad, aunque sus beneficios no se limitan a la reducción de grasa corporal.
Entre sus efectos se encuentran un mejor control de la presión arterial, una mayor sensibilidad a la insulina, cambios favorables en los niveles de colesterol y un mejor control de la glucosa. Además, puede incrementar la capacidad cardiorrespiratoria, un indicador estrechamente relacionado con la salud cardiovascular.
Esta perspectiva es especialmente relevante porque cada persona responde de manera diferente al ejercicio. Mientras algunos individuos pueden experimentar una pérdida de peso considerable, otros pueden presentar cambios menores en la báscula y, aun así, obtener mejoras importantes en diferentes aspectos de su salud.
La AHA también advierte que una reducción considerable de calorías para perder peso puede favorecer la pérdida de masa muscular. Por esta razón, combinar una alimentación adecuada con actividad física puede contribuir a conservar una mayor cantidad de músculo mientras se reduce la grasa corporal.
El entrenamiento de fuerza también es fundamental
La masa muscular desempeña funciones importantes relacionadas con la movilidad, el metabolismo y el control de los niveles de glucosa. Por ello, los especialistas consideran que los ejercicios de fuerza deben incorporarse a las estrategias enfocadas en mejorar la composición corporal.
Damon L. Swift, profesor de la Universidad de Virginia y uno de los autores de la declaración científica, explicó que combinar entrenamiento de fuerza con un consumo adecuado de proteínas puede ayudar a preservar la masa muscular durante la reducción de grasa corporal.
De esta manera, el ejercicio no debería verse solamente como una herramienta para quemar calorías. El tipo de actividad realizada también puede influir en la conservación de los tejidos y en diferentes aspectos de la salud metabólica.
¿Cuánto ejercicio es necesario para perder peso?
La revisión realizada por la AHA indica que el ejercicio por sí solo pocas veces consigue una reducción superior al 5% del peso corporal, excepto cuando se alcanzan niveles elevados de actividad aeróbica.
Como recomendación general, se plantea realizar al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada cada semana o 75 minutos de ejercicio vigoroso. Además, se aconseja incorporar actividades destinadas a fortalecer los músculos por lo menos dos días a la semana.
Sin embargo, cuando se busca específicamente una reducción de peso clínicamente significativa mediante actividad física, puede ser necesario realizar una cantidad considerablemente mayor de ejercicio. De acuerdo con la declaración, podrían requerirse entre 225 y 420 minutos de actividad aeróbica semanal.
A pesar de ello, la respuesta no es igual para todos. Los datos revisados muestran que menos del 15% de las personas consigue una pérdida de peso significativa utilizando exclusivamente el ejercicio.
Una gran parte de la población tampoco alcanza los niveles recomendados
El problema no consiste únicamente en determinar cuánto ejercicio puede ayudar a perder peso. La declaración científica también señala el bajo nivel de actividad física que mantiene una parte importante de la población.
Los investigadores estiman que solamente alrededor de uno de cada cuatro adultos y uno de cada cinco jóvenes alcanza los niveles de actividad física recomendados por las autoridades sanitarias.
Por esta razón, incrementar gradualmente el movimiento diario puede ser una estrategia especialmente útil para quienes actualmente llevan un estilo de vida predominantemente sedentario.
Mantener la pérdida de peso puede requerir más actividad
Reducir el peso corporal puede ser complicado, pero evitar recuperar los kilos perdidos puede representar un desafío todavía mayor.
Según la declaración científica, para favorecer el mantenimiento de la pérdida de peso podrían ser necesarios entre 200 y 300 minutos de actividad física moderada cada semana.
Sin embargo, no alcanzar esta cantidad no significa que el ejercicio deje de aportar beneficios. La evidencia analizada indica que incluso niveles menores de actividad física pueden contribuir positivamente a la salud.
Una de las conclusiones principales del documento es que realizar cualquier cantidad de actividad física resulta preferible a permanecer completamente inactivo.
Algunos beneficios pueden mantenerse incluso si se recupera peso
La relación entre actividad física y salud no necesariamente desaparece cuando una persona recupera parte del peso que había perdido. Los investigadores encontraron evidencia de que algunas de las mejoras cardiovasculares y metabólicas relacionadas con el ejercicio pueden mantenerse.
Entre los beneficios asociados con una práctica constante de actividad física se encuentran:
Mejor control de la presión arterial.Mayor sensibilidad a la insulina.Mejores niveles de colesterol.Mayor control de la glucosa en sangre.Incremento de la capacidad cardiorrespiratoria.
Estos efectos ayudan a comprender por qué los beneficios del ejercicio deben evaluarse desde una perspectiva más amplia que la simple reducción del peso corporal.
La obesidad necesita un abordaje integral
La declaración científica también destaca que el tratamiento de la obesidad debe adaptarse a las características y necesidades de cada persona. Los especialistas consideran que los mejores resultados pueden obtenerse mediante la colaboración entre pacientes, médicos y otros profesionales de la salud.
El tratamiento puede incluir cambios en el estilo de vida, actividad física, asesoramiento nutricional, apoyo conductual y herramientas digitales. En determinados casos también pueden considerarse medicamentos o procedimientos médicos.
Por lo tanto, el ejercicio constituye una parte importante de un tratamiento integral, pero no necesariamente representa una solución independiente para todas las personas con obesidad.
Existen obstáculos que dificultan mantenerse activo
Mantener una rutina de ejercicio no depende exclusivamente de la voluntad personal. Los autores también identifican diferentes barreras que pueden dificultar la práctica habitual de actividad física, como la falta de tiempo o la ausencia de espacios seguros y adecuados para ejercitarse.
Por ello, la declaración resalta la importancia de crear entornos que faciliten el movimiento y permitan incorporar la actividad física a las actividades cotidianas.
Esto puede resultar especialmente útil para quienes tienen dificultades para dedicar largos periodos exclusivamente al ejercicio. Mantenerse activo de manera regular puede formar parte de una estrategia integral orientada a prevenir enfermedades y mejorar la salud general.
En definitiva, los beneficios de la actividad física no deberían medirse únicamente por los kilos perdidos. Incluso cuando la báscula cambia poco, el ejercicio puede favorecer la salud cardiovascular, mejorar el metabolismo, preservar la masa muscular y contribuir al control de diversos factores de riesgo.
ENFERMEDADES: El hábito nocturno que puede ayudar a superar el insomnio
Dormir mal de manera persistente puede tener múltiples causas, pero uno de los hábitos que más puede favorecer un descanso saludable es acostarse y levantarse aproximadamente a la misma hora todos los días. La razón está relacionada con el ritmo circadiano, el reloj biológico -- leer más
Noticias del tema