El Tiempo de Monclova 🔍

Salud ENFERMEDADES Monclova Piedras Negras Carbonífera Saltillo Torreón Seguridad

Dormir de día y trabajar de noche: cómo afecta el bienestar

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
comparte facebook comparte X comparte WhatsApp comparte Telegram

Trabajar durante la noche puede dificultar considerablemente el descanso, ya que quienes tienen estos horarios deben intentar dormir durante el día, justo cuando el entorno permanece activo.

Esta inversión del horario no representa únicamente un cambio de rutina: también entra en conflicto con el ritmo circadiano, el sistema biológico que regula los ciclos de sueño y vigilia.

Como consecuencia, el sueño diurno puede ser más corto, fragmentado y susceptible a interrupciones por la luz, el ruido, las responsabilidades familiares y otras actividades cotidianas, incluso cuando existe un importante cansancio acumulado.

Dormir de día y trabajar de noche: efectos sobre la salud

Uno de los principales desafíos de los turnos nocturnos consiste en intentar dormir en un momento en el que el organismo está programado para mantenerse despierto. El reloj biológico interno participa en la regulación de la somnolencia, la temperatura corporal, el apetito y diversas funciones hormonales.

En la mayoría de las personas, este sistema favorece el sueño durante la noche y la vigilia durante el día. Por ello, quienes trabajan de madrugada pueden tener mayores dificultades para conseguir un descanso prolongado y reparador.

El denominado trastorno del sueño por trabajo en turnos puede presentarse cuando los horarios laborales interfieren de manera importante con el ciclo normal de sueño y vigilia. Entre sus manifestaciones se encuentran problemas para conciliar o mantener el sueño, así como somnolencia excesiva durante los periodos de actividad.

Menor concentración y mayor riesgo de accidentes

La falta de sueño y la alteración del ritmo circadiano pueden afectar directamente el funcionamiento durante el turno. Entre las consecuencias más frecuentes se encuentran dificultades para mantener la atención, menor concentración, tiempos de reacción más lentos, problemas de memoria y cambios en el estado de ánimo.

Estos efectos adquieren especial importancia en trabajos que requieren tomar decisiones rápidas, operar maquinaria o conducir. La somnolencia puede aumentar la posibilidad de cometer errores laborales y sufrir accidentes, incluido el riesgo de accidentes de tránsito durante el regreso a casa.

El trabajo nocturno también se relaciona con riesgos de salud a largo plazo

Las consecuencias no se limitan al cansancio del día siguiente. Diversos estudios han encontrado asociaciones entre el trabajo por turnos, especialmente cuando implica horarios nocturnos, y un mayor riesgo de determinados problemas de salud.

Entre ellos se han estudiado enfermedades cardiovasculares, alteraciones metabólicas como la diabetes tipo 2, síndrome metabólico y otros trastornos relacionados con la interrupción prolongada del sueño y del ritmo circadiano.

Sin embargo, estas asociaciones no significan que trabajar de noche provoque inevitablemente estas enfermedades. El riesgo puede depender de factores como la duración de la exposición a los turnos, los horarios específicos, el estilo de vida, la edad y otras características individuales.

Las recomendaciones para dormir no siempre funcionan igual para los trabajadores nocturnos

El problema tampoco consiste únicamente en contar cuántas horas se duerme. Muchas recomendaciones tradicionales de higiene del sueño fueron diseñadas pensando en personas con horarios diurnos relativamente estables.

Los trabajadores nocturnos enfrentan circunstancias diferentes: deben dormir durante el día, pueden tener horarios variables y están expuestos a luz, ruido y obligaciones familiares durante su periodo de descanso.

Por ello, las estrategias deben adaptarse al tipo de turno y a las necesidades particulares de cada persona.

Dormir entre siete y nueve horas es una meta importante

Para la mayoría de los adultos, se recomienda conseguir aproximadamente siete a nueve horas de sueño durante cada periodo de 24 horas.

En quienes trabajan de noche, ese descanso puede organizarse en un periodo principal de sueño o combinarse con una siesta, dependiendo del horario laboral y de las posibilidades de cada persona.

Lo importante es procurar alcanzar un descanso suficiente y relativamente constante, evitando que la falta de sueño se acumule durante varios días.

Un dormitorio oscuro, fresco y silencioso puede facilitar el descanso

El ambiente en el que se duerme adquiere especial importancia cuando el descanso ocurre durante el día.

Mantener la habitación oscura, fresca y silenciosa puede ayudar a disminuir las interrupciones. Para conseguirlo pueden utilizarse cortinas opacas, un antifaz, tapones para los oídos, ruido blanco y otras medidas destinadas a bloquear la luz y los sonidos externos.

También es conveniente informar a las personas que viven en casa sobre el horario de descanso para reducir interrupciones innecesarias.

La luz influye directamente en el reloj biológico

La exposición a la luz es una de las señales ambientales más importantes para regular el ritmo circadiano. La luz brillante puede aumentar el estado de alerta y retrasar la producción de melatonina, una hormona relacionada con la regulación del sueño.

Por esta razón, quienes trabajan de noche pueden beneficiarse de una estrategia planificada de exposición a la luz durante el turno y de reducción de luz brillante cuando se aproxima el momento de dormir.

Al llegar a casa después de trabajar, reducir la exposición a ambientes muy iluminados puede facilitar la transición hacia el descanso.

Las siestas pueden ser una herramienta útil

Las siestas pueden complementar el descanso de los trabajadores nocturnos. Una siesta más prolongada antes de comenzar el turno puede ayudar a aumentar el tiempo total de sueño, mientras que una siesta breve de aproximadamente 20 a 30 minutos puede favorecer temporalmente el estado de alerta.

La duración ideal depende de la persona y del momento en que se realiza, ya que algunas siestas prolongadas pueden provocar sensación de aturdimiento inmediatamente después de despertar.

Cafeína y alcohol: cuidado con su uso

La cafeína puede ayudar a mantener la alerta durante un turno nocturno, pero consumirla cerca del momento destinado a dormir puede dificultar la conciliación del sueño y reducir su calidad. Por ello, conviene limitar su consumo varias horas antes del periodo principal de descanso.

El alcohol tampoco es una buena estrategia para conciliar el sueño. Aunque inicialmente puede producir somnolencia, puede fragmentar el descanso y disminuir su calidad.

No existe una estrategia única para todos los trabajadores nocturnos

Las investigaciones han evaluado diferentes herramientas para mejorar el sueño en personas que trabajan por turnos, entre ellas la exposición controlada a la luz, las siestas y, en determinadas circunstancias, el uso de melatonina.

Sin embargo, estas estrategias no son adecuadas de la misma manera para todas las personas. En particular, el uso de suplementos o medicamentos para modificar el sueño debe evaluarse individualmente y, cuando corresponda, bajo orientación profesional.

¿Cuándo conviene buscar ayuda?

Si los problemas para dormir persisten, existe somnolencia excesiva durante el trabajo, dificultad para mantenerse despierto al conducir o un deterioro importante del rendimiento cotidiano, es recomendable consultar con un médico o especialista en medicina del sueño.

Trabajar de noche no significa necesariamente que una persona vaya a desarrollar problemas de salud, pero sí exige prestar especial atención al descanso. Adaptar el ambiente, controlar la exposición a la luz, organizar las siestas y proteger el tiempo destinado a dormir puede ayudar a reducir los efectos negativos de los turnos nocturnos y favorecer un mejor funcionamiento durante el día y la noche.

ENFERMEDADES: Meditación para dormir: cinco técnicas que pueden mejorar el descanso

Los problemas para conciliar o mantener el sueño afectan a millones de adultos, y distintas investigaciones sugieren que incorporar la meditación de manera habitual antes de acostarse puede contribuir a mejorar la calidad del descanso. Las prácticas de mindfulness o atención -- leer más

Noticias del tema


    Más leído en la semana