Dieta rica en frutas y verduras podría reducir complicaciones de la ERC

Una dieta rica en frutas y verduras podría ayudar a reducir las complicaciones de la enfermedad renal crónica (ERC) en personas que también presentan acidosis metabólica.
Los resultados de un ensayo clínico estadounidense, presentados en Kidney Week 2026, sugieren que una intervención nutricional podría ofrecer beneficios importantes frente al tratamiento convencional con bicarbonato de sodio. Sin embargo, los hallazgos deben interpretarse considerando las características y el tamaño de la población estudiada.
La investigación incluyó a 108 adultos con ERC en estadio 3 y acidosis metabólica, distribuidos en tres grupos: uno recibió orientación para aumentar el consumo de frutas y verduras, otro fue tratado con bicarbonato de sodio y el tercero continuó con la atención habitual. Durante el seguimiento a largo plazo, el grupo que recibió la intervención alimentaria presentó menos hospitalizaciones, visitas a urgencias y casos de progresión a diálisis, en comparación con el grupo de atención habitual.
¿Qué encontró el estudio?
Los resultados reportados después de diez años de seguimiento mostraron diferencias en varios indicadores clínicos:
Hospitalizaciones: 14 en el grupo de frutas y verduras, frente a 64 en el grupo de atención habitual.
Visitas a urgencias: 20 frente a 88, respectivamente.
Progresión a diálisis: 4 casos en el grupo de intervención dietética, frente a 16 en el grupo de atención habitual.
El grupo tratado con bicarbonato de sodio no presentó diferencias significativas frente al grupo de atención habitual en estos indicadores, según los resultados descritos.
Aunque los hallazgos son prometedores, el estudio incluyó un número limitado de participantes, por lo que se necesitan más investigaciones para determinar hasta qué punto estos resultados pueden generalizarse a otras poblaciones con enfermedad renal.
¿Por qué las frutas y verduras podrían beneficiar a los riñones?
Una posible explicación es que estos alimentos ayudan a disminuir la carga ácida de la dieta. Durante su metabolismo, muchas frutas y verduras generan una carga ácida menor que otros alimentos, especialmente aquellos ricos en determinadas proteínas de origen animal.
En la enfermedad renal crónica, los riñones pierden progresivamente la capacidad de eliminar ácidos y mantener el equilibrio ácido-base del organismo. Cuando aparece acidosis metabólica, pueden presentarse alteraciones relacionadas con la masa muscular, la salud ósea y la progresión del daño renal.
Por ello, una alimentación que contribuya a controlar la carga ácida podría ser útil como parte del tratamiento. No obstante, su efecto depende del estado clínico de cada paciente y no implica que todos deban aumentar indiscriminadamente el consumo de estos alimentos.
¿Es seguro comer frutas y verduras cuando se tiene enfermedad renal?
Una preocupación frecuente es el contenido de potasio presente en muchas frutas y verduras. En algunas personas con ERC, la función renal reducida y ciertos medicamentos pueden favorecer la acumulación de este mineral en la sangre, lo que puede ocasionar complicaciones importantes.
Sin embargo, esto no significa que todas las personas con enfermedad renal deban evitar estos alimentos. Las restricciones deben individualizarse según los niveles de potasio, la función renal, los medicamentos utilizados y otras condiciones de salud.
Por esta razón, cualquier cambio importante en la alimentación debe planificarse con el médico o un nutriólogo especializado en enfermedad renal.
¿Qué es la acidosis metabólica y cómo afecta a los pacientes renales?
La acidosis metabólica es una alteración en la que el organismo acumula ácido o pierde parte de su capacidad para mantener el equilibrio ácido-base. En personas con ERC, puede aparecer cuando los riñones ya no eliminan adecuadamente los ácidos producidos por el metabolismo.
Si no se controla, esta complicación puede contribuir a la pérdida de masa muscular, alteraciones óseas y deterioro de la salud general. El bicarbonato de sodio oral es una de las opciones utilizadas para tratarla en pacientes seleccionados, de acuerdo con la evaluación clínica y los resultados de laboratorio.
El ensayo sugiere que la intervención dietética merece mayor estudio como parte del manejo de estos pacientes, pero no demuestra que el bicarbonato deba abandonarse ni que la alimentación pueda sustituirlo en todos los casos.
¿Qué implicaciones tiene para México?
La enfermedad renal crónica representa un desafío importante para la salud pública, especialmente por su relación con enfermedades como la diabetes y la hipertensión. Si futuras investigaciones confirman los beneficios de estas intervenciones, la orientación nutricional podría convertirse en una herramienta adicional para reducir complicaciones y mejorar la calidad de vida.
Además, incorporar alimentos frescos y ajustar la alimentación a las necesidades individuales podría complementar el tratamiento médico. Sin embargo, su viabilidad depende de factores como el acceso a los alimentos, las condiciones económicas y las necesidades nutricionales de cada persona.
En conclusión, los resultados presentados en Kidney Week 2026 respaldan la importancia de estudiar la alimentación como parte del tratamiento de la enfermedad renal crónica y la acidosis metabólica. La dieta puede desempeñar un papel relevante en el cuidado renal, pero debe adaptarse a cada paciente y mantenerse en coordinación con el tratamiento médico.
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