Después de una noche sin dormir, ¿qué es mejor para la capacidad cerebral

Una sesión corta de ejercicio podría ayudar a recuperar la capacidad mental después de una noche sin dormir, e incluso ofrecer beneficios similares a los de una siesta prolongada, según una nueva investigación.
El estudio encontró que realizar alrededor de 20 minutos de actividad física de intensidad moderada a alta tuvo un efecto comparable al de dormir una siesta de 90 minutos para proteger la memoria en personas que habían permanecido despiertas durante 30 horas.
Los investigadores, cuyos resultados fueron publicados recientemente en Proceedings of the National Academy of Sciences, observaron que las personas privadas de sueño tuvieron un desempeño aproximadamente 22% superior en las pruebas de memoria cuando realizaron ejercicio o durmieron una siesta, en comparación con quienes no llevaron a cabo ninguna de estas actividades.
Marc Roig, investigador principal y profesor de fisioterapia y terapia ocupacional de la Universidad McGill, explicó que la falta de sueño puede afectar prácticamente todos los procesos relacionados con el pensamiento y el funcionamiento diario. Sin embargo, señaló que no todas las personas tienen la posibilidad de detener sus actividades para dormir más.
De acuerdo con Roig, los resultados indican que incluso una sesión breve de ejercicio puede contribuir a conservar una función cognitiva tan importante como la memoria.
Para llevar a cabo el estudio participaron 54 adultos jóvenes, quienes permanecieron despiertos durante 30 horas bajo condiciones controladas de laboratorio. Posteriormente, fueron distribuidos de manera aleatoria en tres grupos: uno realizó 20 minutos de ejercicio en una bicicleta estática, otro durmió una siesta de 90 minutos y el tercero permaneció sentado como grupo de control.
Después de esta intervención, los investigadores mostraron a los participantes 150 imágenes. Cada persona debía valorar la intensidad de la emoción que le provocaba cada imagen. Esta actividad tenía como objetivo garantizar que los participantes prestaran atención a las imágenes y permanecieran despiertos durante la prueba.
Tres días después, los voluntarios regresaron al laboratorio. En esta ocasión se les presentaron nuevamente las 150 imágenes originales, pero mezcladas con otras 75 que no habían visto anteriormente. Los participantes tuvieron que identificar cuáles imágenes ya habían observado durante la primera sesión.
Los resultados mostraron que quienes habían realizado ejercicio o tomado una siesta lograron recordar una cantidad significativamente mayor de imágenes que aquellos que simplemente permanecieron sentados.
Las mediciones de la actividad cerebral también revelaron que el ejercicio y el sueño parecían beneficiar la memoria mediante mecanismos diferentes. Mientras que la siesta ayudaba al cerebro a recuperarse y restablecer sus funciones, el ejercicio parecía permitirle aprovechar de manera más eficiente los recursos cognitivos que aún tenía disponibles.
Los investigadores consideran que estos hallazgos podrían ser especialmente relevantes para personas que trabajan en actividades donde la privación del sueño es frecuente y un error puede tener consecuencias importantes.
Entre los grupos que podrían beneficiarse se encuentran los trabajadores de servicios de urgencias hospitalarias, conductores de autobús y paramédicos. En determinadas circunstancias, una breve sesión de ejercicio podría ayudarles a combatir temporalmente la fatiga durante sus turnos.
Madhura Lotlikar, investigadora principal y estudiante de doctorado en McGill, señaló que dormir una siesta no siempre es una opción viable durante una jornada laboral. En cambio, el ejercicio es una alternativa accesible, económica y relativamente sencilla de incorporar, por lo que podría convertirse en una herramienta útil para mantener el estado de alerta mental cuando las horas de sueño son insuficientes.
A pesar de estos resultados, los investigadores subrayan que la actividad física no sustituye al sueño. El ejercicio podría ayudar a mejorar temporalmente el funcionamiento cognitivo cuando descansar adecuadamente no es posible, pero no elimina la necesidad de dormir lo suficiente.
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