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Descubre cómo reducir el riesgo de un ACV con la dieta adecuada

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Cada año, cerca de 795,000 personas en Estados Unidos sufren un accidente cerebrovascular (ACV), una de las principales causas de discapacidad y muerte. Aunque factores como la edad y la genética no pueden modificarse, la alimentación desempeña un papel importante en la prevención.

Especialistas en cardiología y nutrición destacan que una dieta equilibrada puede ayudar a controlar la presión arterial, el colesterol y la glucosa, tres factores estrechamente relacionados con el riesgo de sufrir un ACV.

Verduras de hoja verde: aliadas de la circulación

Las verduras de hoja verde, como la espinaca, la col rizada y la rúcula, ocupan un lugar destacado entre los alimentos recomendados para cuidar la salud cardiovascular.

Según los especialistas, estos vegetales son ricos en nitratos naturales, compuestos que el organismo transforma en óxido nítrico. Esta sustancia favorece la relajación de los vasos sanguíneos, mejora el flujo de sangre y contribuye a mantener una presión arterial saludable.

Frutas cítricas y su aporte nutricional

Las naranjas, toronjas (pomelos) y otros cítricos también forman parte de una alimentación favorable para el corazón y el cerebro.

Su contenido de vitamina C, folato, potasio y fibra soluble proporciona efectos antioxidantes y antiinflamatorios, además de ayudar a controlar los niveles de colesterol, otro factor de riesgo para los accidentes cerebrovasculares.

Asimismo, investigaciones citadas en el contenido relacionan una mayor adherencia a la dieta mediterránea con un menor riesgo de ACV en mujeres, aunque estos estudios muestran una asociación y no demuestran una relación causal.

Nueces y granos enteros

Las nueces aportan grasas saludables, especialmente ácidos grasos omega-3, que pueden favorecer la salud cardiovascular y contribuir a disminuir la inflamación.

Por su parte, los cereales integrales, como la avena, proporcionan magnesio, vitaminas del complejo B, antioxidantes y fibra, nutrientes que favorecen la salud de los vasos sanguíneos y ayudan a mantener estables los niveles de glucosa.

Yogur y lácteos fermentados

El yogur aporta calcio, potasio y probióticos, nutrientes que pueden contribuir a una mejor salud cardiovascular cuando forman parte de una alimentación equilibrada.

El contenido señala que las personas con un mayor consumo de lácteos fermentados presentan un menor riesgo de accidente cerebrovascular, especialmente cuando estos alimentos sustituyen opciones con alto contenido de azúcar o productos ultraprocesados.

Pescado azul: fuente de omega-3

Los pescados grasos, como el salmón, las sardinas y la caballa, destacan por su contenido de ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA).

Estos nutrientes se asocian con diversos beneficios cardiovasculares, entre ellos:

Disminución de la inflamación. Mejor control del colesterol y los triglicéridos. Menor tendencia a la formación de coágulos. Apoyo al funcionamiento normal del corazón.

Además, al ser una fuente de proteína de alta calidad, pueden favorecer el control del peso cuando sustituyen alimentos con mayor contenido de grasas saturadas.

Proteínas vegetales y legumbres

Las proteínas de origen vegetal también reciben una recomendación importante. Las legumbres, como los frijoles negros y rojos, combinan proteína vegetal con fibra soluble, lo que favorece la salud cardiovascular.

El contenido cita una investigación que encontró que las personas con una mayor ingesta de proteína vegetal presentaban un menor riesgo de enfermedad cardiovascular y enfermedad coronaria en comparación con quienes consumían más proteína animal.

Una alimentación saludable forma parte de la prevención

Los especialistas coinciden en que no existe un alimento capaz de prevenir por sí solo un accidente cerebrovascular. La protección del sistema cardiovascular depende del conjunto de los hábitos de vida.

Una alimentación rica en verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, pescado, frutos secos y otras fuentes de grasas saludables puede contribuir al control de factores como la hipertensión, el colesterol elevado, la diabetes y el exceso de peso, todos ellos relacionados con un mayor riesgo de ACV.

Finalmente, recuerdan que las personas con factores de riesgo cardiovasculares deben consultar con un profesional de la salud para recibir una valoración individual y establecer un plan de prevención adaptado a sus necesidades.

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