De sustancia prohibida a suplemento popular: riesgos de la creatina sin control

Durante años, la creatina ha sido objeto de debate en el ámbito deportivo. En la actualidad, sin embargo, se encuentra entre los suplementos más utilizados por personas que buscan mejorar su rendimiento físico, aumentar la fuerza y favorecer el desarrollo de masa muscular.
La evidencia científica indica que la creatina monohidratada puede ser eficaz y, en adultos sanos, generalmente presenta un buen perfil de seguridad cuando se utiliza en las cantidades recomendadas. Sin embargo, esto no significa que su consumo indiscriminado sea apropiado para todas las personas.
Las dosis excesivas, la utilización de productos de calidad dudosa o la presencia de enfermedades previas pueden modificar el perfil de riesgo. Por ello, es importante conocer tanto sus beneficios como las situaciones en las que conviene consultar a un profesional de la salud.
Agencia Mundial Antidopaje: la creatina no está prohibida
A diferencia de otras sustancias utilizadas para mejorar el rendimiento, la creatina no está incluida en la lista de sustancias prohibidas de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA).
Su utilización está permitida en el deporte competitivo y es uno de los suplementos ergogénicos con mayor cantidad de evidencia científica.
No obstante, que sea legal no significa que deba consumirse sin criterio. Las recomendaciones suelen centrarse en utilizar creatina monohidratada en dosis apropiadas y evitar productos que mezclen numerosos ingredientes sin una composición claramente establecida.
¿Puede afectar a los riñones?
Uno de los principales temores relacionados con la creatina es un posible daño renal. Sin embargo, en adultos sanos, los estudios disponibles no han demostrado que las dosis habituales de creatina provoquen deterioro de la función renal.
Existe, además, una particularidad importante: la creatina puede elevar los niveles de creatinina en determinados análisis debido a su metabolismo, sin que esto necesariamente signifique que los riñones estén funcionando peor.
Las personas que padecen enfermedad renal, tienen antecedentes de problemas renales o utilizan medicamentos que pueden afectar la función de estos órganos deberían consultar con un profesional antes de comenzar la suplementación.
¿Existe riesgo de daño hepático?
Los casos de lesión hepática asociada específicamente con la creatina parecen ser poco frecuentes y la evidencia disponible no respalda que su consumo habitual en dosis recomendadas provoque daño hepático en personas sanas.
El panorama puede ser diferente cuando se utilizan productos de composición desconocida o suplementos combinados con múltiples ingredientes.
Por ello, resulta más importante elegir productos de procedencia confiable y evitar asumir que una mayor cantidad producirá mejores resultados.
La importancia de la hidratación
La creatina favorece el aumento del contenido de agua dentro de las células musculares, especialmente durante las primeras semanas de suplementación. Esto puede provocar un incremento del peso corporal debido principalmente a una mayor cantidad de agua muscular.
Sin embargo, la evidencia no indica que la creatina provoque deshidratación de manera habitual en personas que entrenan.
Mantener una hidratación adecuada sigue siendo importante, especialmente durante el ejercicio intenso, el calor o las sesiones prolongadas, pero no existe una necesidad general de beber cantidades excesivas de agua simplemente por consumir creatina.
Posibles molestias gastrointestinales
Algunas personas pueden experimentar náuseas, diarrea, distensión abdominal o malestar digestivo, especialmente cuando consumen grandes cantidades de creatina de una sola vez.
La llamada fase de carga, que utiliza dosis superiores durante varios días para saturar más rápidamente los depósitos musculares, no es indispensable para obtener beneficios. Una dosis diaria menor puede alcanzar niveles similares de saturación con el paso de las semanas.
Si aparecen molestias digestivas, reducir la cantidad ingerida en una sola toma o evitar la fase de carga puede ayudar a mejorar la tolerancia.
El problema de los productos adulterados
Uno de los aspectos que merece especial atención es la calidad del suplemento.
Los productos comercializados como suplementos no siempre están sujetos al mismo nivel de control previo que los medicamentos. Por ello, pueden existir diferencias en pureza, composición y exactitud del etiquetado.
Para reducir riesgos, es aconsejable elegir creatina monohidratada de fabricantes confiables y, cuando sea posible, productos sometidos a programas independientes de certificación de calidad.
El problema no necesariamente es la creatina en sí, sino la posibilidad de adquirir productos contaminados, mal etiquetados o con ingredientes diferentes de los declarados.
¿La creatina aumenta la presión arterial?
La evidencia disponible no demuestra que la creatina provoque de manera consistente aumentos importantes de la presión arterial en personas sanas.
El aumento de agua dentro del músculo no equivale automáticamente a una expansión peligrosa del volumen sanguíneo ni a una sobrecarga cardíaca.
Las personas con hipertensión u otras enfermedades cardiovasculares deberían comentar cualquier suplementación con su médico, especialmente si toman medicamentos o utilizan simultáneamente otros productos destinados a mejorar el rendimiento.
Creatina en adolescentes: un tema que requiere supervisión
El uso de creatina en menores de edad continúa siendo un tema que requiere especial precaución.
No es correcto afirmar que la creatina necesariamente altera el desarrollo óseo, hormonal o muscular de los adolescentes. Sin embargo, la evidencia de seguridad y eficacia en población pediátrica es más limitada que en adultos y existen consideraciones adicionales relacionadas con la alimentación, el entrenamiento y el desarrollo.
Por ello, un adolescente que esté considerando utilizar este suplemento debería hacerlo únicamente después de hablar con un profesional de la salud y con la supervisión adecuada de adultos responsables y especialistas en nutrición o medicina deportiva.
Posibles interacciones con medicamentos
La creatina no debe considerarse automáticamente incompatible con todos los medicamentos. Sin embargo, quienes utilizan tratamientos que pueden afectar la función renal o presentan enfermedades que comprometen estos órganos deben consultar antes de comenzar a suplementarse.
También es importante informar al médico sobre cualquier suplemento utilizado, especialmente cuando se combinan varios productos deportivos, medicamentos de venta libre o sustancias destinadas a mejorar el rendimiento.
La combinación de diferentes sustancias puede dificultar determinar cuál está provocando una reacción adversa.
Dependencia psicológica: más relacionada con el rendimiento que con la creatina
La creatina no se considera una sustancia que produzca dependencia física o adicción.
Sin embargo, algunas personas pueden desarrollar una dependencia psicológica respecto a determinados suplementos deportivos y llegar a pensar que no pueden entrenar o progresar sin ellos.
Esta percepción puede formar parte de problemas más amplios relacionados con la imagen corporal, la ansiedad por el rendimiento o conductas de ejercicio excesivo. En estos casos, el problema no sería una propiedad adictiva de la creatina, sino la relación que la persona desarrolla con el entrenamiento, su cuerpo y los suplementos.
¿Quién debería tener mayor precaución?
Antes de utilizar creatina conviene consultar con un profesional de la salud si se presenta:
Enfermedad renal conocida o antecedentes importantes de problemas renales.Enfermedad hepática.Embarazo o lactancia.Uso de medicamentos que puedan afectar los riñones.Enfermedades crónicas que requieran tratamiento continuo.Uso simultáneo de múltiples suplementos deportivos.
Para la mayoría de los adultos sanos, la creatina monohidratada es uno de los suplementos deportivos con mayor respaldo científico. Su eficacia, sin embargo, no sustituye una alimentación adecuada, un programa de entrenamiento bien estructurado, descanso suficiente ni una valoración médica cuando existen factores de riesgo.
La clave no está en consumir más, sino en utilizarla de manera informada, elegir productos de calidad y comprender que ningún suplemento puede compensar hábitos de vida poco saludables.
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