Cuáles son los dos tés con mayor actividad antioxidante y antiinflamatoria

Una investigación reciente sobre la kombucha encontró que el tipo de té utilizado durante su elaboración influye de manera importante en las propiedades finales de la bebida.
Entre las cinco variedades evaluadas, las preparadas con té verde y té oolong obtuvieron los resultados más prometedores, destacando especialmente el oolong por su elevada actividad antioxidante.
De acuerdo con un estudio publicado en Food Chemistry y difundido por EatingWell, científicos compararon kombuchas elaboradas bajo las mismas condiciones utilizando cinco tipos de té: verde, negro, blanco, oolong y pu-erh. Aunque el proceso de fermentación fue muy similar en todos los casos, la materia prima determinó diferencias importantes en el contenido de compuestos bioactivos y en las propiedades antioxidantes y antiinflamatorias de la bebida.
El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH) recuerda que los antioxidantes presentes en el té verde se han relacionado, en estudios epidemiológicos, con un menor riesgo de enfermedades crónicas, especialmente cardiovasculares. Asimismo, diversas investigaciones respaldan que los polifenoles de este té ayudan a proteger las células frente al daño oxidativo.
Cómo se desarrolló el estudio
La investigación fue realizada por especialistas de la Universidad de Ciencias Ambientales y de la Vida de Wroclaw y de la Universidad Médica de Wroclaw, en Polonia.
Los investigadores prepararon cinco lotes de kombucha, cada uno utilizando un tipo diferente de té:
Té verde. Té negro. Té blanco. Té oolong. Té pu-erh.
Todas las bebidas se elaboraron con la misma receta, utilizando idénticas condiciones de fermentación durante diez días. Las muestras fueron analizadas al inicio del proceso, al quinto día y al décimo día.
Para garantizar la confiabilidad de los resultados, cada preparación se repitió tres veces, al igual que cada una de las mediciones realizadas.
Entre los parámetros evaluados estuvieron:
Contenido de azúcares. Ácidos orgánicos. Concentración de alcohol. Más de cien polifenoles. Compuestos aromáticos. Composición de la microbiota responsable de la fermentación.
Qué variedades obtuvieron mejores resultados
Los análisis mostraron que la actividad antioxidante aumentó durante los primeros días de fermentación y alcanzó su máximo alrededor del quinto día.
En ese momento:
La kombucha elaborada con té oolong presentó la mayor actividad antioxidante. La preparada con té blanco mostró los valores más bajos.
Por otra parte, la kombucha elaborada con té verde obtuvo la mayor actividad antiinflamatoria en las pruebas de laboratorio y también mostró los resultados más favorables en marcadores relacionados con la salud cerebral.
El té oolong también destacó en los indicadores asociados con el metabolismo de la glucosa.
Tras analizar el conjunto de resultados, los investigadores concluyeron que las kombuchas elaboradas con té verde y té oolong ofrecieron el perfil nutricional más favorable entre todas las variedades estudiadas.
Además, observaron que los mismos microorganismos predominaban en todos los procesos de fermentación, independientemente del tipo de té empleado. Esto sugiere que las diferencias encontradas se deben principalmente a la materia prima utilizada y no a cambios importantes en la microbiota fermentadora.
Qué significan realmente estos hallazgos
Los autores enfatizaron que todos los análisis sobre actividad antioxidante, antiinflamatoria y otros posibles beneficios fueron realizados in vitro, es decir, en condiciones de laboratorio y no en seres humanos.
Por ello, los resultados no permiten asegurar que esos efectos ocurran de la misma forma después de que la bebida es ingerida, digerida y metabolizada por el organismo.
En la misma línea, la Mayo Clinic señala que, aunque la kombucha contiene diversos compuestos bioactivos potencialmente beneficiosos, todavía existe poca evidencia clínica sólida que confirme efectos importantes sobre la salud en personas. Además, recomienda consumirla con moderación, ya que algunas personas pueden experimentar molestias digestivas y la tolerancia varía entre individuos.
También es importante considerar que los resultados corresponden únicamente a kombuchas elaboradas bajo condiciones controladas de laboratorio. Las versiones comerciales pueden presentar diferencias debido a procesos adicionales de fermentación, almacenamiento o al contenido de azúcar añadido.
Aplicación práctica
A partir de estos hallazgos, una recomendación sencilla para quienes ya consumen kombucha es revisar la etiqueta del producto e identificar cuál fue el té utilizado como base.
Si el objetivo es elegir una opción con un perfil potencialmente más favorable de compuestos antioxidantes y antiinflamatorios, las kombuchas elaboradas con té verde o té oolong podrían ser una mejor alternativa. Sin embargo, también conviene valorar otros aspectos como la cantidad de azúcar añadida, el sabor y la calidad general del producto.
En cualquier caso, este estudio no demuestra que la kombucha prevenga enfermedades ni sustituya otras estrategias de alimentación saludable. Sus resultados aportan un criterio útil para comparar diferentes tipos de kombucha, pero aún se necesitan investigaciones en humanos para confirmar si estas diferencias observadas en el laboratorio se traducen en beneficios clínicos reales.
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