Conmociones cerebrales en adultos mayores: por qué los síntomas pueden tardar

Un golpe en la cabeza tras una caída, un accidente automovilístico de baja velocidad o incluso un impacto que parece insignificante puede provocar una conmoción cerebral, aunque sus efectos no siempre se manifiestan de inmediato.
En muchos casos, los síntomas aparecen varias horas o incluso días después del incidente, lo que puede retrasar la búsqueda de atención médica y dificultar que la lesión sea identificada oportunamente.
Con el envejecimiento, el cerebro responde de manera diferente a este tipo de traumatismos. De acuerdo con un informe publicado por Women's Health, las personas de mediana edad y los adultos mayores suelen experimentar recuperaciones más lentas y presentan un mayor riesgo de complicaciones, especialmente si han sufrido lesiones cerebrales previas o padecen enfermedades crónicas.
Una lesión cerebral más frecuente de lo que se piensa
Aunque las conmociones cerebrales suelen asociarse con deportistas o deportes de contacto, los especialistas señalan que también son comunes en situaciones cotidianas.
Una caída, un accidente de tránsito o un movimiento brusco del cuerpo pueden ser suficientes para que el cerebro se desplace dentro del cráneo y se produzca una lesión cerebral traumática.
Según un estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) citado por Women's Health, el 27 % de los adultos afirmó haber sufrido al menos una conmoción cerebral a lo largo de su vida. Sin embargo, solo aproximadamente la mitad buscó atención médica tras el episodio más reciente.
La neuróloga Shae Datta, codirectora del Centro de Conmociones Cerebrales de NYU Langone, explicó que cualquier movimiento brusco que haga que la cabeza y el cuello se desplacen repentinamente hacia adelante puede provocar que el cerebro se golpee contra el interior del cráneo. Por ello, no siempre es necesario recibir un impacto directo en la cabeza para sufrir una conmoción cerebral.
La edad influye en la recuperación
El informe destaca que no existe una edad específica a partir de la cual una conmoción cerebral sea automáticamente más grave. La evolución depende principalmente del estado general de salud de cada persona.
En ese sentido, Datta señaló que ha atendido pacientes mayores de 70 años que se recuperaron rápidamente, mientras que algunos adultos jóvenes quedaron con limitaciones importantes tras una conmoción cerebral.
No obstante, diversos estudios muestran que, con el paso de los años, el cerebro pierde parte de su capacidad natural de recuperación. Una investigación citada en el informe encontró que los adultos de entre 51 y 68 años presentaban síntomas durante más tiempo y necesitaban períodos de recuperación más prolongados que los pacientes más jóvenes.
Entre los factores que pueden retrasar la recuperación se encuentran las migrañas, los trastornos del sueño, los problemas de equilibrio y las enfermedades cardiovasculares. Además, el cerebro experimenta una disminución gradual de volumen, especialmente después de los 60 años.
La especialista explicó que este proceso genera un mayor espacio dentro del cráneo, lo que permite que el cerebro se desplace con mayor amplitud durante un golpe, incrementando el riesgo de complicaciones como hemorragias cerebrales, especialmente en personas que utilizan medicamentos anticoagulantes.
El riesgo aumenta con las lesiones repetidas
Los especialistas consideran que la principal preocupación no es una conmoción cerebral aislada, sino la acumulación de múltiples traumatismos a lo largo de la vida.
La Dra. Datta indicó que los golpes repetidos en la cabeza representan el mayor motivo de alarma.
Como ejemplo, mencionó un estudio realizado con más de 15.000 adultos de entre 50 y 90 años, en el que las personas que habían sufrido tres o más conmociones cerebrales obtuvieron peores resultados en pruebas de memoria, atención y funciones cognitivas en comparación con quienes nunca habían padecido este tipo de lesiones. Además, el deterioro aumentaba con cada nuevo traumatismo.
Otras investigaciones también han relacionado las lesiones cerebrales traumáticas, incluso las consideradas leves, con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas como la demencia y la enfermedad de Parkinson durante la edad adulta.
Los síntomas pueden aparecer horas o días después
Uno de los aspectos que dificulta el diagnóstico es que los síntomas no siempre se presentan inmediatamente después del golpe. En algunas personas, las molestias comienzan uno o dos días más tarde.
El dolor de cabeza es la manifestación más frecuente, aunque también pueden aparecer:
Náuseas. Mareos. Fatiga. Problemas de equilibrio. Alteraciones visuales. Dificultad para concentrarse. Pérdidas de memoria. Irritabilidad. Cambios de humor. Dolor en el cuello.
Los especialistas recomiendan acudir de inmediato a un servicio médico si, tras un golpe en la cabeza, aparecen signos como dolor de cabeza que empeora progresivamente, dificultad para hablar, una pupila más dilatada que la otra, convulsiones, confusión intensa, pérdida importante de memoria o dificultad para mover el cuello.
Cómo favorecer la recuperación
Las recomendaciones actuales indican que el reposo absoluto prolongado ya no es la estrategia más adecuada para recuperarse de una conmoción cerebral.
Según explicó la Dra. Datta, el aislamiento completo puede incluso empeorar la evolución del paciente.
Actualmente se aconseja descansar durante las primeras 24 horas, evitar actividades físicas intensas y comenzar posteriormente con movimientos suaves, como caminar, para reanudar de forma progresiva tanto la actividad física como las tareas cognitivas, siempre siguiendo las indicaciones del profesional de la salud.
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