Alerta en Long Island: casos de tularemia confirmados

Las autoridades sanitarias del condado de Suffolk, en Long Island, Nueva York, confirmaron tres casos de tularemia, una enfermedad poco frecuente conocida como "fiebre del conejo". Tras estos casos, emitieron una alerta para informar a la población sobre los riesgos de esta infección bacteriana y la importancia de reconocer sus síntomas de forma temprana.
Aunque la tularemia es una enfermedad rara, los especialistas advierten que puede ocasionar complicaciones importantes si no se diagnostica y trata oportunamente. Entre sus principales manifestaciones se encuentran fiebre alta, dolor muscular intenso, inflamación de los ganglios linfáticos y un marcado agotamiento, síntomas que en algunos casos pueden requerir hospitalización.
Un niño de 9 años necesitó varios tratamientos con antibióticos
Uno de los casos confirmados corresponde a un niño de 9 años que presentó fiebre durante 11 días y un intenso dolor tras la picadura de una garrapata infectada.
Según informó su familia, el menor necesitó varios ciclos de tratamiento con antibióticos antes de recuperarse por completo.
¿Qué es la tularemia o "fiebre del conejo"?
La tularemia es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Francisella tularensis, un microorganismo altamente contagioso entre animales silvestres que también puede infectar a los seres humanos.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) explican que los conejos, liebres y diversos roedores son especialmente susceptibles a esta bacteria y suelen morir durante los brotes. Sin embargo, las personas no necesitan tener contacto directo con un conejo para contraer la enfermedad, a pesar de que popularmente se conozca como "fiebre del conejo".
¿Cómo se transmite la tularemia?
De acuerdo con los CDC, la tularemia puede adquirirse por diferentes vías, siendo las picaduras de garrapatas infectadas una de las formas más frecuentes de transmisión.
La bacteria también puede propagarse mediante:
Picaduras de tábanos o moscas del venado. Contacto directo con animales infectados o con sus tejidos, especialmente conejos, liebres y roedores. Consumo de agua contaminada. Inhalación de polvo o aerosoles contaminados durante labores agrícolas, de jardinería u otras actividades al aire libre. Exposición accidental en laboratorios.
En Estados Unidos, las especies de garrapatas más relacionadas con la transmisión incluyen la garrapata del perro, la garrapata de la madera y la garrapata estrella solitaria.
Los CDC señalan que no existe evidencia de transmisión de persona a persona, por lo que el contagio ocurre únicamente a través de estas fuentes de exposición.
Síntomas de la tularemia
Las manifestaciones de la enfermedad varían según la vía por la que la bacteria ingresó al organismo. No obstante, la mayoría de los pacientes desarrolla fiebre alta, que puede superar los 40 °C.
Los síntomas más frecuentes incluyen:
Fiebre elevada. Escalofríos. Dolor de cabeza. Dolor muscular y articular. Fatiga intensa. Inflamación de los ganglios linfáticos. Aparición de una úlcera o lesión en el sitio de la picadura o del contacto con la bacteria.
Dependiendo del tipo de infección, también pueden presentarse dolor de garganta, úlceras en la boca, inflamación ocular, tos, dolor torácico y dificultad para respirar.
La forma pulmonar es la más grave
Los especialistas en enfermedades infecciosas advierten que la tularemia pulmonar representa la forma más severa de la enfermedad, ya que puede afectar gravemente al sistema respiratorio y poner en riesgo la vida si no se inicia el tratamiento de manera oportuna.
Por ello, recomiendan acudir al médico si una persona presenta fiebre persistente, ganglios inflamados o lesiones en la piel después de una picadura de garrapata o tras haber estado en contacto con animales silvestres.
El diagnóstico temprano mejora las posibilidades de recuperación
La mayoría de los casos de tularemia responde favorablemente al tratamiento con antibióticos, especialmente cuando el diagnóstico se realiza en las primeras etapas de la infección.
Tras los casos confirmados en Long Island, las autoridades sanitarias reiteraron la importancia de adoptar medidas para prevenir las picaduras de garrapatas, como utilizar ropa protectora al realizar actividades en zonas boscosas o con vegetación abundante y revisar cuidadosamente el cuerpo al regresar del exterior para reducir el riesgo de contraer la denominada "fiebre del conejo".
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