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Cómo llegar a 100 gramos de proteína al día sin depender de batidos ni barras

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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La proteína se ha convertido en uno de los nutrientes más presentes en las conversaciones sobre alimentación.

El interés creció junto con la popularidad de productos específicos y con la idea de que aumentar su consumo puede contribuir al desarrollo y mantenimiento de la masa muscular, la recuperación física y la sensación de saciedad.

En este contexto, la cifra de 100 gramos de proteína al día comenzó a utilizarse como una meta sencilla, especialmente entre personas físicamente activas. Sin embargo, alcanzar esa cantidad no necesariamente implica recurrir a batidos, barras o suplementos. En muchos casos, la clave está en organizar mejor las comidas habituales.

La nutricionista Rhiannon Lambert, fundadora de la clínica Rhitrition, explicó a Women’s Health UK que distribuir la proteína durante diferentes momentos del día puede ser más conveniente que concentrar gran parte de ella en una sola comida, particularmente cuando se busca favorecer la síntesis de proteína muscular.

Distribuir la proteína puede ser más importante que concentrarla al final del día

Una de las dificultades para alcanzar una ingesta elevada de proteína suele aparecer al comienzo de la jornada. Un desayuno escaso, un almuerzo improvisado o una merienda poco sustanciosa pueden hacer que la cena termine concentrando buena parte de la cantidad que se pretende consumir.

Desde esta perspectiva, repartir las fuentes de proteína entre las diferentes comidas permite construir el consumo diario de manera más gradual.

Lambert señaló que la evidencia disponible respalda una distribución más equilibrada de la proteína a lo largo del día, especialmente en relación con la síntesis de proteína muscular. Por lo tanto, no solo importa la cantidad total consumida, sino también cómo se incorpora a lo largo de la jornada.

Este enfoque también reduce la necesidad de recurrir constantemente a productos especializados. Los batidos y las barras proteicas pueden resultar prácticos en determinadas circunstancias, sobre todo cuando existe poco tiempo para comer, pero no son indispensables para cubrir las necesidades diarias.

Los 100 gramos no representan una cantidad adecuada para todos

Una de las principales aclaraciones es que 100 gramos diarios no constituyen una recomendación universal.

En el Reino Unido, la referencia general para adultos se establece en 0,75 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal. Con ese criterio, una mujer de 72 kilos tendría como referencia aproximadamente 54 gramos diarios, mientras que una persona de 60 kilos necesitaría alrededor de 45 gramos.

Esta cifra representa una orientación general y no necesariamente refleja las necesidades de personas con una mayor demanda física.

Quienes realizan entrenamiento de fuerza de manera habitual pueden requerir una cantidad superior. Lambert señaló un rango aproximado de 1,2 a 1,6 gramos por kilogramo de peso corporal, que puede contribuir a acompañar los procesos relacionados con el crecimiento y la recuperación muscular.

Una ingesta más elevada también puede ser útil para ayudar a conservar la masa muscular durante períodos de pérdida de peso, aunque las necesidades deben determinarse de manera individual.

Entre los factores que pueden modificar los requerimientos se encuentran:

Peso y composición corporal.Edad.Nivel de actividad física.Objetivos deportivos o nutricionales.Estado general de salud.

Por eso, los 100 gramos funcionan principalmente como una referencia práctica para determinados adultos activos, pero no deberían convertirse en una meta obligatoria para toda la población.

La proteína puede incorporarse mediante alimentos habituales

La estrategia propuesta por Lambert pone el énfasis en los alimentos cotidianos, en lugar de considerar los suplementos como el centro de la alimentación.

Una forma sencilla de organizar el consumo consiste en incorporar una fuente relevante de proteína en:

Desayuno.Almuerzo.Cena.Una o dos colaciones, cuando sean necesarias.

De esta manera, la cantidad diaria se distribuye entre distintos momentos y se evita intentar alcanzar casi todo el objetivo durante la última comida del día.

Este método tampoco requiere transformar por completo la rutina alimentaria. La idea es aprovechar alimentos que ya forman parte de una alimentación habitual y asegurarse de que aparezcan de manera constante durante el día.

No todo snack proteico tiene que ser una barra

Otro concepto que la especialista busca modificar es la asociación automática entre una colación rica en proteína y los productos industrializados.

Un snack con suficiente proteína también puede elaborarse a partir de alimentos convencionales. Lo importante es que, dentro del patrón general de alimentación, existan fuentes de proteína repartidas entre diferentes comidas.

Los batidos y las barras pueden ser una alternativa práctica cuando no hay tiempo para preparar una comida, pero no son imprescindibles para alcanzar una determinada cantidad diaria de proteína.

La planificación es más importante que perseguir una cifra

El principal mensaje es que aumentar el consumo de proteína no necesariamente significa comprar productos especializados ni intentar llegar a una cifra determinada a cualquier costo.

La estrategia consiste en distribuir las fuentes de proteína durante el día y utilizar alimentos habituales. Para algunas personas, una meta de 100 gramos puede ser útil como referencia; para otras, puede resultar innecesaria o incluso insuficiente.

Por ello, la cantidad adecuada debe relacionarse con las características individuales, el nivel de actividad física, los objetivos y el estado de salud. Más que convertir los 100 gramos en una regla, el objetivo es construir una alimentación equilibrada que cubra las necesidades reales de cada persona.

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