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Comer tarde podría relacionarse con daño hepático

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo

Comer durante la noche podría estar relacionado con algo más que el aumento de peso.

Una investigación dirigida por la Oregon Health & Science University (OHSU) encontró que las personas que reportaban consumir alimentos después de cenar o cerca de la hora de dormir presentaban una mayor incidencia de enfermedades hepáticas, entre ellas la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), conocida como hígado graso.

El estudio, publicado el 9 de octubre de 2026 en la revista Clinical Gastroenterology and Hepatology, analizó datos de casi 200,000 participantes de tres estudios de seguimiento realizados en Estados Unidos. Los investigadores observaron que quienes comían tarde presentaban entre 20% y 30% más riesgo de enfermedades del hígado en comparación con quienes no reportaban ese hábito.

Los resultados también mostraron asociaciones con la MASLD y la cirrosis. Sin embargo, debido a que se trata de un estudio observacional, no es posible afirmar que comer tarde provoque directamente daño hepático.

¿Por qué comer tarde podría afectar al hígado?

El hígado desempeña funciones esenciales en el metabolismo de las grasas y la glucosa. Su actividad está relacionada con el ritmo circadiano, el reloj biológico que coordina numerosos procesos del organismo según los ciclos de luz y oscuridad.

Durante la noche, algunas respuestas metabólicas cambian. La sensibilidad a la insulina puede disminuir durante la noche biológica y la desalineación entre los horarios de alimentación y sueño podría influir en la forma en que el organismo procesa los nutrientes.

Por ello, los investigadores estudian si consumir alimentos durante el periodo destinado al descanso puede afectar la salud metabólica.

Robert Wilechansky, hepatólogo y autor principal de la investigación, señaló que el hígado mantiene una estrecha relación con los ritmos circadianos. El equipo busca determinar si modificar los horarios de alimentación podría beneficiar la salud hepática sin necesidad de cambiar la composición de la dieta.

No obstante, los resultados no significan que todas las personas que comen por la noche desarrollarán hígado graso ni que adelantar la cena sea suficiente para prevenirlo.

¿Qué encontró la investigación?

Para analizar la relación entre los horarios de alimentación y las enfermedades hepáticas, los investigadores utilizaron información de tres grandes cohortes estadounidenses: el Nurses’ Health Study, el Nurses’ Health Study II y el Health Professionals Follow-up Study.

En conjunto, los estudios aportaron datos de casi 200,000 personas sobre alimentación y otros hábitos de vida. Los investigadores compararon los patrones alimentarios con la aparición de enfermedades del hígado.

De acuerdo con los resultados difundidos por la OHSU, las personas que reportaron comer tarde presentaron entre 20% y 30% más riesgo de desarrollar enfermedades hepáticas que quienes no informaron ese comportamiento.

Estas cifras representan diferencias relativas entre los grupos, no un aumento equivalente en puntos porcentuales del riesgo absoluto de cada persona.

Además, parte de la información alimentaria fue proporcionada por los propios participantes. Aunque los estudios observacionales permiten identificar asociaciones en poblaciones numerosas, no descartan por completo la influencia de otros factores, como la calidad de la dieta, la cantidad de calorías consumidas, la actividad física y las condiciones metabólicas.

Por tanto, la investigación no demuestra que el horario de la cena sea más importante que los demás hábitos relacionados con la salud hepática.

¿Qué es la MASLD o hígado graso?

La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) se caracteriza por la acumulación de grasa en el hígado en presencia de al menos un factor de riesgo cardiometabólico. Esta denominación sustituyó al término anterior de hígado graso no alcohólico.

Entre los factores asociados se encuentran la obesidad, la diabetes tipo 2, las alteraciones de la glucosa y los niveles anormales de lípidos en la sangre.

La enfermedad puede permanecer sin síntomas durante años. En algunos pacientes, la acumulación de grasa se acompaña de inflamación y daño progresivo que puede evolucionar hacia fibrosis, cirrosis y, en determinados casos, cáncer de hígado.

Sin embargo, no todas las personas con MASLD desarrollan complicaciones graves. Su evolución depende de distintos factores, como el grado de daño hepático y la presencia de otras enfermedades.

Las medidas para reducir el riesgo incluyen mantener un peso saludable cuando sea necesario, realizar actividad física, mejorar la alimentación y controlar enfermedades como la diabetes y la hipertensión.

¿Qué es la crononutrición y cómo se relaciona con el hígado?

La crononutrición estudia cómo el momento en que se consumen los alimentos puede influir en el funcionamiento del organismo. Este campo analiza la relación entre los horarios de alimentación, el sueño y los ritmos circadianos.

Algunas investigaciones exploran si concentrar las comidas durante las horas de actividad y reducir la ingesta nocturna puede favorecer la regulación de la glucosa y el metabolismo de las grasas.

Sin embargo, los posibles efectos dependen de diversos factores, entre ellos la duración del ayuno nocturno, los horarios de sueño, el trabajo por turnos, la composición de la dieta y las condiciones de salud de cada persona.

Por ahora, no existe evidencia suficiente para establecer una hora específica para cenar que prevenga por sí sola el hígado graso. Tampoco puede afirmarse que comer después de las 8 o 9 de la noche sea perjudicial para todas las personas, independientemente de sus horarios de descanso.

¿Cómo cuidar la salud del hígado?

Aunque el estudio no establece una hora ideal para la última comida, mantener horarios relativamente regulares y evitar las comidas abundantes justo antes de dormir pueden ser cambios razonables para algunas personas.

También es importante adoptar hábitos que favorezcan la salud metabólica:

Mantener una alimentación equilibrada y limitar el consumo habitual de bebidas azucaradas.

Realizar actividad física de manera regular.

Controlar la glucosa, la presión arterial y los niveles de lípidos.

Mantener un peso saludable de acuerdo con las necesidades individuales.

Consultar a un profesional de la salud si existen factores de riesgo o antecedentes de enfermedad hepática.

Las personas con diabetes, obesidad u otros factores de riesgo pueden requerir una evaluación médica para determinar si necesitan estudios del hígado. No se recomienda adoptar dietas restrictivas ni prolongar el ayuno únicamente a partir de estos resultados.

¿Cenar tarde aumenta el riesgo de hígado graso?

La investigación publicada en Clinical Gastroenterology and Hepatology encontró una asociación entre comer tarde y una mayor incidencia de enfermedades hepáticas, incluida la MASLD y la cirrosis. El hallazgo refuerza el interés por estudiar cómo los horarios de alimentación interactúan con el reloj biológico.

Sin embargo, todavía se necesitan investigaciones que permitan determinar si adelantar la última comida reduce realmente el riesgo de desarrollar estas enfermedades.

Por ahora, cuidar el hígado requiere un enfoque integral: alimentación equilibrada, actividad física y control de los factores metabólicos. El horario de las comidas podría ser un elemento adicional, pero aún no se ha demostrado que modificarlo por sí solo prevenga el hígado graso.

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