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Café vs. Té: ¿Qué bebida es realmente más saludable para el organismo?

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Durante años, el café y el té han sido protagonistas de numerosas investigaciones sobre sus posibles efectos en la salud. Ambas bebidas contienen cafeína, antioxidantes, polifenoles y otros compuestos bioactivos que podrían estar relacionados con un menor riesgo de algunas enfermedades crónicas.

Sin embargo, no producen exactamente los mismos efectos. La cantidad de cafeína, el tipo de antioxidantes y la presencia de sustancias como la L-teanina hacen que cada bebida tenga características particulares. Más que determinar un ganador absoluto, la evidencia disponible sugiere que la elección puede depender de las preferencias, la tolerancia a la cafeína y el estado de salud de cada persona.

Té verde: una combinación de cafeína y L-teanina

El té verde, elaborado a partir de Camellia sinensis, destaca por su contenido de catequinas y L-teanina. Este aminoácido se ha estudiado por su posible relación con la relajación y la atención, especialmente cuando se combina con la cafeína presente naturalmente en el té.

Algunas investigaciones sugieren que esta combinación podría favorecer determinados aspectos del rendimiento cognitivo y producir una estimulación menos intensa que la asociada con bebidas con mayores cantidades de cafeína.

Café: relacionado con un menor riesgo de diabetes tipo 2

El café contiene numerosos compuestos bioactivos, entre ellos los ácidos clorogénicos. Estudios observacionales han encontrado una asociación entre el consumo habitual de café y un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

No obstante, esto no significa que el café sea un tratamiento o que por sí solo pueda prevenir la enfermedad. La alimentación general, el peso corporal, la actividad física, el sueño y otros factores tienen una influencia mucho mayor sobre el riesgo metabólico.

Matcha: una bebida concentrada en catequinas

El matcha se diferencia del té convencional porque se consume la hoja completa, pulverizada. Por esta razón, puede aportar una mayor cantidad de determinados compuestos presentes en la planta.

Entre ellos destaca la epigalocatequina galato (EGCG), una catequina estudiada por sus propiedades antioxidantes y otros posibles efectos biológicos. Sin embargo, todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que el matcha pueda detener el envejecimiento o prevenir por sí solo enfermedades graves.

Café y función cerebral

Diversos estudios epidemiológicos han relacionado el consumo habitual de café con un menor riesgo de algunos trastornos neurodegenerativos, entre ellos la enfermedad de Parkinson y, en determinados estudios, el deterioro cognitivo.

La cafeína y otros componentes del café podrían participar en estos efectos. Sin embargo, las investigaciones muestran asociaciones y no permiten asegurar que beber café evite enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson.

Té negro y salud cardiovascular

El té negro contiene polifenoles, entre ellos teaflavinas y tearubiginas, que han sido estudiados por sus posibles efectos sobre la función vascular.

Algunas investigaciones relacionan el consumo habitual de té con pequeños beneficios en determinados factores cardiovasculares, como la presión arterial. Estos posibles efectos deben entenderse dentro de un contexto más amplio: el control del colesterol, la presión arterial, la alimentación, el ejercicio y evitar el tabaco siguen siendo medidas fundamentales para proteger el corazón.

Café y salud del hígado

Uno de los campos en los que el café ha mostrado resultados particularmente interesantes es la salud hepática.

Diversos estudios observacionales han encontrado una asociación entre su consumo habitual y un menor riesgo de enfermedad hepática crónica, fibrosis, cirrosis y algunos tipos de cáncer de hígado. Estos posibles beneficios se han observado incluso en personas con determinadas enfermedades hepáticas.

Los mecanismos todavía se investigan y podrían estar relacionados con diversos compuestos del café y sus efectos sobre procesos como la inflamación y el metabolismo.

Té blanco y salud ósea

El té blanco es sometido a un procesamiento relativamente mínimo y conserva diferentes compuestos naturales de la planta.

Algunas investigaciones experimentales han analizado el posible papel de sus catequinas en el metabolismo óseo. Sin embargo, la evidencia disponible todavía no permite considerar al té blanco como un tratamiento para prevenir o tratar la osteoporosis.

Para proteger la masa ósea continúan siendo fundamentales una alimentación adecuada, suficiente calcio y vitamina D cuando corresponda, ejercicio con carga y fuerza, y la valoración médica de los factores de riesgo.

Café y rendimiento deportivo

La cafeína es uno de los compuestos con mayor evidencia científica para mejorar determinados aspectos del rendimiento físico.

Puede disminuir la percepción del esfuerzo y favorecer el rendimiento durante actividades de resistencia o ejercicios de alta intensidad. Por ello, es utilizada por algunos deportistas como ayuda ergogénica.

No es necesario que sea espresso: el efecto depende principalmente de la cantidad total de cafeína consumida. Además, una dosis excesiva puede provocar nerviosismo, palpitaciones, molestias gastrointestinales o alteraciones del sueño.

Té Pu-erh y microbiota intestinal

El té Pu-erh, conocido también como té rojo, atraviesa un proceso de fermentación y maduración que modifica su composición.

Algunos de sus compuestos han sido investigados por sus posibles efectos sobre el metabolismo y la microbiota intestinal. Sin embargo, no existe evidencia suficiente para considerarlo un “probiótico” en sentido estricto. Los probióticos son microorganismos vivos específicos que, administrados en cantidades adecuadas, pueden proporcionar determinados beneficios.

Por ello, aunque el Pu-erh puede formar parte de una alimentación saludable, no debe presentarse como un tratamiento para enfermedades digestivas o metabólicas.

Café y estado de ánimo

El consumo de café también ha sido estudiado en relación con la salud mental. Algunos estudios poblacionales han encontrado una asociación entre un consumo moderado y un menor riesgo de depresión.

Sin embargo, esto no significa que el café sea un antidepresivo ni que pueda sustituir el tratamiento médico. La cafeína puede producir efectos diferentes dependiendo de la persona y, en algunas, cantidades elevadas pueden aumentar la ansiedad o interferir con el sueño.

Rooibos: una opción sin cafeína

Aunque suele llamarse “té rojo”, el rooibos no procede de Camellia sinensis. Esta bebida originaria de Sudáfrica no contiene cafeína y puede ser una alternativa para quienes desean evitar los estimulantes.

Contiene diversos compuestos antioxidantes, pero las afirmaciones sobre sus efectos específicos sobre la glucosa, las hormonas del estrés o la recuperación muscular todavía requieren mayor evidencia.

Su ausencia de cafeína puede resultar especialmente útil para quienes son sensibles a este compuesto o prefieren evitarlo por la noche.

Entonces, ¿es mejor el café o el té?

La evidencia científica no señala a una de estas bebidas como ganadora absoluta. Tanto el café como el té pueden formar parte de una alimentación saludable, especialmente cuando se consumen sin grandes cantidades de azúcar, jarabes u otros ingredientes añadidos.

El café cuenta con evidencia particularmente interesante en áreas como el riesgo de diabetes tipo 2, algunas enfermedades hepáticas y el rendimiento físico. El té, por su parte, aporta diferentes polifenoles y, dependiendo de la variedad, puede ofrecer una cantidad menor de cafeína y compuestos como la L-teanina.

La cantidad también importa. Un consumo excesivo de cafeína puede provocar insomnio, ansiedad, temblores, palpitaciones o molestias gastrointestinales. Además, las personas embarazadas, quienes presentan determinadas enfermedades cardiovasculares o quienes toman ciertos medicamentos pueden necesitar límites específicos.

En definitiva, la mejor opción es aquella que se adapta a la tolerancia, necesidades y estado de salud de cada persona. Más que buscar una bebida milagrosa, lo importante es mantener un patrón de alimentación equilibrado y utilizar café o té como parte de un estilo de vida saludable.

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