Bótox vesical: el tratamiento que puede reducir la urgencia de orinar

La necesidad frecuente de orinar, despertarse varias veces durante la noche para ir al baño o sentir que no habrá suficiente tiempo para llegar al sanitario puede afectar considerablemente la rutina diaria. Aunque estos problemas suelen asociarse con la edad, la vejiga hiperactiva no debe considerarse una consecuencia inevitable del envejecimiento.
Una de las alternativas disponibles para ciertos pacientes es el bótox vesical, un procedimiento que busca disminuir las contracciones involuntarias de la vejiga y reducir la urgencia urinaria. Puede contemplarse cuando los cambios en el estilo de vida, la terapia del piso pélvico o los medicamentos orales no han conseguido controlar adecuadamente los síntomas.
La Dra. Rose Khavari, uróloga del Hospital Houston Methodist, explica que la vejiga hiperactiva puede aparecer por diferentes razones y que no necesariamente debe atribuirse simplemente a la edad, otra enfermedad o un tratamiento previo.
¿Qué es la vejiga hiperactiva?
La vejiga hiperactiva, también conocida como OAB, se caracteriza principalmente por una necesidad repentina y difícil de controlar de orinar. En algunas personas también provoca escapes involuntarios de orina, conocidos como incontinencia urinaria de urgencia.
Según la Dra. Khavari, este problema puede presentarse aproximadamente en 30% de los hombres y hasta 40% de las mujeres. Sin embargo, cumplir más años no significa que una persona tenga que aceptar automáticamente estos síntomas como parte normal del envejecimiento.
Algunas señales que pueden indicar vejiga hiperactiva son:
Orinar más de ocho veces durante el día. Despertarse varias veces por la noche para ir al baño. Sentir una urgencia repentina para orinar, prácticamente sin aviso. Tener dificultad para contener la orina hasta llegar al sanitario. Presentar escapes antes de alcanzar el baño.
A diferencia de otros trastornos urinarios, la vejiga hiperactiva no necesariamente produce dolor. Sin embargo, puede generar ansiedad, limitar las actividades cotidianas y obligar a modificar constantemente las rutinas.
No es lo mismo que el crecimiento de la próstata
En hombres mayores, uno de los problemas urinarios más frecuentes es la hiperplasia prostática benigna (HPB), una condición en la que la próstata aumenta de tamaño y puede dificultar el paso de la orina.
La vejiga hiperactiva funciona de manera diferente. Está relacionada con una alteración en la comunicación entre los nervios y los músculos que participan en el control de la vejiga.
En condiciones normales, la vejiga se va llenando progresivamente y almacena la orina hasta que llega el momento adecuado para vaciarla. En una persona con vejiga hiperactiva, los músculos pueden contraerse involuntariamente y los nervios pueden enviar al cerebro señales de que es necesario orinar antes de que la vejiga esté realmente llena.
Esto puede generar una urgencia repentina y difícil de controlar, que en algunos casos termina en un escape de orina.
Enfermedades y tratamientos que pueden favorecer la vejiga hiperactiva
Este problema no siempre aparece de manera aislada. Algunas enfermedades, tratamientos médicos y cambios hormonales pueden favorecer su aparición.
La vejiga hiperactiva puede desarrollarse después de determinados tratamientos contra el cáncer, incluidos algunos procedimientos de radioterapia o cirugía relacionados con cáncer de próstata, colon, cuello uterino o útero.
También puede relacionarse con enfermedades neurológicas y musculares, como:
Esclerosis múltiple. Enfermedad de Parkinson. Lesiones de la médula espinal.
La diabetes tipo 2 también puede afectar el control de la vejiga. En las mujeres, los cambios hormonales relacionados con la menopausia pueden contribuir igualmente a la aparición de síntomas urinarios.
Por ello, cuando una persona comienza a experimentar urgencia urinaria persistente, no debería asumir automáticamente que se trata de un cambio normal asociado con la edad.
¿Cómo funciona el bótox en la vejiga?
El bótox utilizado con fines médicos corresponde a la onabotulinumtoxinA, una sustancia derivada de una toxina producida por la bacteria Clostridium botulinum.
Aplicada en cantidades controladas y bajo supervisión médica, esta sustancia puede disminuir temporalmente la actividad de determinados músculos y terminaciones nerviosas.
Aunque el bótox también es conocido por su uso cosmético para reducir temporalmente las arrugas, en urología tiene un objetivo diferente.
Para tratar la vejiga hiperactiva, el medicamento se inyecta directamente en la vejiga. Su función es reducir las contracciones involuntarias y disminuir las señales nerviosas relacionadas con la urgencia urinaria.
El objetivo es permitir que la vejiga almacene la orina durante más tiempo y darle a la persona mayor capacidad para llegar al baño antes de que ocurra un escape.
De acuerdo con la Dra. Khavari, el efecto no consiste únicamente en relajar los músculos de la vejiga; también puede modificar la forma en que el sistema nervioso recibe e interpreta las señales provenientes de este órgano.
¿Quién puede beneficiarse del bótox vesical?
El procedimiento suele considerarse cuando otras estrategias no han conseguido controlar adecuadamente los síntomas.
Antes de recurrir a las inyecciones pueden recomendarse medidas como:
Cambios en la alimentación. Modificaciones de determinados hábitos. Ejercicios del piso pélvico. Terapia especializada del piso pélvico. Medicamentos administrados por vía oral.
Cuando estas alternativas no son suficientemente efectivas, un urólogo puede valorar si el paciente es candidato para el tratamiento con bótox.
Una de sus ventajas es que la sustancia se administra directamente en la vejiga. Según la especialista, esta aplicación localizada podría reducir algunos efectos secundarios asociados con medicamentos que circulan por todo el organismo.
Sin embargo, no todas las personas son candidatas automáticamente. Es necesario realizar una valoración médica, especialmente cuando existen factores como el uso de anticoagulantes o antecedentes de infecciones urinarias frecuentes.
El urólogo debe revisar los antecedentes del paciente y, cuando sea necesario, coordinarse con otros especialistas antes de determinar si el procedimiento puede realizarse de manera segura.
El procedimiento dura menos de un minuto
El bótox vesical es un procedimiento ambulatorio que generalmente tiene una duración breve. De acuerdo con la información del Hospital Houston Methodist, suele realizarse en el consultorio de urología.
Antes del procedimiento, el paciente debe estar bien hidratado. Posteriormente, se aplica anestesia local mediante un gel de lidocaína en la uretra y una solución líquida de lidocaína dentro de la vejiga.
Después de aproximadamente 10 minutos, la zona queda anestesiada.
A continuación, el urólogo introduce una pequeña cámara endoscópica para observar el interior de la vejiga y utilizarla como guía durante las aplicaciones.
La colocación de las inyecciones propiamente dicha dura menos de un minuto, según la especialista.
Debido a que normalmente no se utiliza anestesia general, no suele ser necesario permanecer hospitalizado. El paciente puede regresar a casa después del procedimiento y, según la información proporcionada, incluso podría conducir de regreso.
¿Qué molestias pueden presentarse después?
Después de la aplicación puede aparecer una ligera molestia en la uretra o en la vejiga. También puede observarse una pequeña cantidad de sangre en la orina.
Estas molestias generalmente desaparecen alrededor de una hora después o tras una o dos micciones.
Cuando se trata de la primera aplicación, suele programarse una revisión aproximadamente dos semanas después. Durante esta consulta se comprueba que la vejiga pueda vaciarse adecuadamente y se verifica que no exista una infección.
Este seguimiento permite evaluar la respuesta al tratamiento y detectar posibles complicaciones de manera oportuna.
¿Cuándo comienza a funcionar?
El efecto del bótox vesical no suele ser inmediato. La mayoría de las personas comienza a notar una mejoría de los síntomas entre una y dos semanas después de la aplicación.
Una diferencia importante respecto al uso cosmético del bótox es la duración de sus efectos. Mientras que en los tratamientos estéticos el resultado suele desaparecer después de algunos meses, en la vejiga puede mantenerse durante un periodo considerablemente mayor.
Según la especialista, la mayoría de los pacientes experimenta una reducción de los síntomas durante aproximadamente seis a nueve meses.
Algunas personas pueden necesitar una nueva aplicación únicamente una vez al año, aunque la frecuencia depende de la respuesta individual y de la valoración del especialista.
¿Puede aplicarse bótox vesical durante el embarazo?
Las mujeres embarazadas requieren una consideración especial cuando presentan problemas relacionados con el control de la vejiga.
Si los síntomas de vejiga hiperactiva continúan después del parto, el procedimiento puede ser evaluado por un especialista. Sin embargo, el bótox vesical no debe aplicarse durante el embarazo.
Por ello, cualquier mujer embarazada que experimente urgencia urinaria, escapes de orina u otros cambios en el funcionamiento de la vejiga debe consultar con su médico para determinar la causa y conocer las alternativas de tratamiento adecuadas para esa etapa.
En conclusión, la vejiga hiperactiva no debe asumirse como una consecuencia inevitable de cumplir años. Cuando los cambios en el estilo de vida, los ejercicios del piso pélvico o los medicamentos no ofrecen resultados suficientes, el bótox vesical puede ser una alternativa para determinados pacientes, siempre bajo valoración y seguimiento de un especialista.
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