Anteojos o lentes de contacto: qué ventajas y riesgos tienen cada opción

Elegir entre anteojos y lentes de contacto puede parecer una decisión sencilla, pero en realidad depende de diversos factores.
No solo influyen la apariencia y la comodidad, sino también el tipo de problema visual, las actividades cotidianas y la capacidad de mantener los cuidados necesarios. Ambas alternativas permiten corregir errores refractivos como la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo y la presbicia.
De acuerdo con especialistas de la Cleveland Clinic, cada opción presenta beneficios y limitaciones, por lo que la elección debe considerar el estilo de vida, las preferencias personales y las características de los ojos. La principal diferencia es que los anteojos se colocan frente a los ojos, mientras que los lentes de contacto se apoyan directamente sobre su superficie y requieren una adaptación y cuidados específicos.
Los anteojos destacan por ser una alternativa práctica y sencilla, ya que requieren poco mantenimiento y no entran en contacto directo con el ojo. Por su parte, los lentes de contacto pueden resultar especialmente convenientes durante la práctica deportiva, el ejercicio y otras actividades en las que se busca mayor libertad de movimiento y un campo visual más amplio.
Ambas opciones tienen el mismo propósito: mejorar la visión cuando existe un error refractivo, aunque funcionan de manera diferente. La American Academy of Ophthalmology explica que estos problemas ocurren cuando la córnea o el globo ocular impiden que la luz se enfoque correctamente sobre la retina.
Las graduaciones de los anteojos y los lentes de contacto tampoco son necesariamente iguales. Medical News Today señala que quienes utilizan lentes de contacto requieren una evaluación específica, en la que también se determina la curvatura y el tamaño necesarios para lograr un ajuste adecuado. El especialista selecciona el tipo de lente considerando las necesidades visuales y la forma de la córnea.
Entre las principales ventajas de los anteojos se encuentran su facilidad de uso y el hecho de que no requieren una rutina compleja de limpieza. Además, al no tocar directamente la superficie ocular, no incrementan el riesgo de infección asociado con el uso de lentes de contacto. También existen múltiples diseños, materiales y tratamientos que permiten adaptarlos a las necesidades de cada persona.
Sin embargo, los anteojos también pueden presentar inconvenientes. Pueden desplazarse, empañarse o mojarse con la lluvia y, en determinadas circunstancias, dificultar algunas actividades físicas. Asimismo, algunas personas pueden experimentar inicialmente cierta distorsión periférica al utilizar una nueva graduación o una corrección elevada, aunque este efecto generalmente disminuye conforme los ojos se adaptan.
Los lentes de contacto, por otro lado, ofrecen una experiencia diferente. Al acompañar el movimiento ocular, permiten un campo de visión periférica más amplio y suelen ser una alternativa atractiva para quienes practican deportes o llevan un estilo de vida activo. También pueden ser preferidos por personas que desean evitar el uso de una montura durante parte del día.
No obstante, su utilización implica mayores responsabilidades. Los lentes de contacto requieren una higiene adecuada y pueden aumentar el riesgo de infecciones oculares cuando se utilizan incorrectamente. Ohio State University advierte que deben desinfectarse y reemplazarse siguiendo las indicaciones correspondientes. Además, no deben limpiarse con agua de la llave ni utilizarse durante el sueño, salvo que un especialista indique específicamente lo contrario.
La decisión tampoco necesariamente implica escoger una sola alternativa. Muchas personas combinan ambas opciones dependiendo de la actividad que realizan. Contar con un par de anteojos de respaldo también puede ser útil cuando aparecen molestias, infecciones o cuando simplemente es necesario dejar descansar los ojos.
Otras alternativas para corregir la visión
Además de los anteojos y los lentes de contacto, existen otros métodos para corregir determinados problemas visuales. Entre ellos se encuentran algunas cirugías refractivas, los implantes de lentes intraoculares fáquicas y la ortoqueratología.
La cirugía refractiva puede representar una solución permanente para determinadas personas. Según la American Academy of Ophthalmology, la mayoría de los pacientes obtiene buenos resultados, aunque estos procedimientos no son adecuados para todos y requieren una valoración profesional previa para determinar si existe una indicación apropiada.
Los implantes de lentes intraoculares fáquicas constituyen otra posibilidad. Son dispositivos que un cirujano coloca dentro del ojo, entre el cristalino natural y el iris. Pueden considerarse en personas con graduaciones muy elevadas o determinados tipos de astigmatismo. Aunque su costo puede ser considerable, en algunos casos puede compararse con el gasto acumulado de utilizar gafas o lentes de contacto durante muchos años.
La ortoqueratología también ofrece una alternativa para determinados pacientes. Este tratamiento consiste en utilizar durante la noche una lente rígida diseñada para modificar temporalmente la curvatura de la córnea. De esta manera, se puede mejorar la visión durante el día sin utilizar lentes de contacto convencionales, aunque el efecto desaparece cuando se suspende el tratamiento.
Independientemente del método elegido, los especialistas recomiendan realizar revisiones oculares periódicas. Estos controles permiten actualizar la graduación cuando sea necesario y también pueden ayudar a identificar de manera temprana otros problemas oculares.
En definitiva, no existe una opción universalmente mejor entre anteojos y lentes de contacto. La decisión debe considerar las condiciones de los ojos, las actividades diarias, las preferencias personales y las recomendaciones del especialista. Para algunas personas, incluso, la mejor estrategia puede ser utilizar ambas alternativas y elegir una u otra dependiendo de la situación.
ENFERMEDADES: Cuándo la comida deja de ser segura: claves para evitar intoxicaciones en casa
La intoxicación alimentaria puede producirse por consumir alimentos o agua contaminados, pero también por errores aparentemente pequeños durante la conservación y preparación de la comida. Dejar una preparación demasiado tiempo a temperatura ambiente, recalentarla de manera -- leer más
Noticias del tema