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Alimentos recomendados si tomas medicamentos GLP-1 para bajar de peso

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Los medicamentos GLP-1, utilizados en el tratamiento de la obesidad y algunas enfermedades metabólicas, pueden disminuir el apetito, aumentar la sensación de saciedad y hacer más lento el vaciamiento del estómago.

Aunque estos efectos pueden contribuir a la pérdida de peso, también pueden hacer que algunas personas coman menos de lo necesario para cubrir sus requerimientos nutricionales.

Cuando el apetito disminuye o aparecen efectos secundarios como náuseas, estreñimiento o sensación de llenura, puede ser útil elegir alimentos que aporten una elevada cantidad de nutrientes en porciones relativamente pequeñas.

La dietista bariátrica Helene Konsker, de White Plains Hospital en Nueva York, recomienda dar prioridad a las proteínas y complementar la alimentación con fibra, frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables.

Estos son 15 alimentos que pueden facilitar una alimentación nutricionalmente adecuada durante el tratamiento.

1. Yogur griego

El yogur griego natural con alto contenido de proteína puede proporcionar aproximadamente 15 a 20 gramos de proteína por porción.

Su textura y tamaño de porción pueden hacerlo práctico cuando existe poco apetito o incluso cierta sensación de náusea. Puede consumirse como desayuno, comida ligera o refrigerio.

Para aumentar su contenido nutricional, puede combinarse con frutos rojos, avena o semillas, incorporando así fibra y otros micronutrientes.

2. Queso cottage

El queso cottage es otra alternativa para aumentar el consumo de proteína sin necesidad de ingerir grandes cantidades de comida.

Contiene caseína, una proteína de digestión relativamente lenta que puede contribuir al mantenimiento de la masa muscular.

Su textura suave puede resultar conveniente cuando los alimentos sólidos no son atractivos. Puede combinarse con frutas o verduras o utilizarse como acompañamiento de otras comidas.

3. Huevos

Los huevos ofrecen una cantidad considerable de nutrientes en una porción relativamente pequeña y proporcionan proteína completa, ya que contienen los nueve aminoácidos esenciales.

Además, son fáciles y rápidos de preparar. Pueden consumirse con verduras, colocarse sobre pan integral o incorporarse a diferentes comidas durante el día.

Su versatilidad permite aumentar el consumo de proteína sin tener que ingerir grandes volúmenes de alimento.

4. Salmón congelado

El salmón y otros pescados grasos proporcionan proteína de alta calidad y ácidos grasos omega-3, además de nutrientes como vitamina B12.

Las presentaciones congeladas pueden ser prácticas porque tienen una mayor vida útil, facilitan el control de las porciones y reducen el desperdicio.

Una porción relativamente pequeña de salmón puede aportar numerosos nutrientes y combinarse con verduras, avena u otros cereales integrales para completar la comida.

5. Pollo rostizado

El pollo rostizado puede ser una opción especialmente práctica cuando el apetito es bajo o existe poco tiempo para cocinar.

Al estar listo para consumir, permite incorporar una fuente de proteína a ensaladas, wraps, sopas u otras preparaciones sin tener que cocinar desde cero.

Puede combinarse con verduras y cereales integrales para obtener una comida más completa.

6. Batidos de proteína

Cuando las náuseas o la falta de apetito dificultan comer suficiente cantidad de alimentos sólidos, los batidos de proteína pueden ser una alternativa.

Algunas presentaciones aportan entre 20 y 30 gramos de proteína por bebida.

Konsker señala que pueden resultar preferibles para algunas personas a determinadas barras de proteína, ya que estas pueden contener edulcorantes como maltitol o eritritol, capaces de provocar gases, distensión abdominal o diarrea en personas sensibles.

La elección debe adaptarse a la tolerancia y necesidades nutricionales de cada persona.

7. Frutos rojos congelados

Fresas, frambuesas, moras y otros frutos rojos aportan fibra y compuestos antioxidantes y pueden conservarse durante largos periodos cuando se compran congelados.

Son fáciles de añadir a yogur griego, queso cottage o batidos, permitiendo combinar una fuente de fibra con proteína.

También pueden ser útiles dentro de una alimentación orientada a combatir el estreñimiento, un efecto que puede presentarse durante el tratamiento con algunos medicamentos GLP-1.

8. Lentejas y otras legumbres

Las lentejas proporcionan una combinación particularmente útil de proteína vegetal y fibra.

Las versiones enlatadas o envasadas al vacío pueden facilitar su incorporación a la dieta, ya que pueden utilizarse rápidamente en sopas, ensaladas o como guarnición.

Si se aumenta considerablemente el consumo de fibra, también es importante incrementar adecuadamente la ingesta de líquidos, ya que aumentar la fibra sin suficiente hidratación puede empeorar el estreñimiento.

9. Avena

La avena contiene beta-glucano, una fibra soluble que puede formar parte de una alimentación beneficiosa para la salud digestiva y metabólica.

Además, suele ser una preparación relativamente suave para el estómago y puede prepararse con anticipación, por ejemplo, como avena nocturna.

Puede combinarse con yogur griego, frutos rojos, chía o linaza para aumentar su contenido de proteína, fibra y grasas saludables.

10. Kiwi

El kiwi aporta fibra, vitamina C y una cantidad importante de agua, por lo que puede ser una alternativa útil dentro de la alimentación de personas que presentan estreñimiento.

Durante el tratamiento con medicamentos GLP-1, el vaciamiento gástrico puede hacerse más lento y algunas personas también reducen su consumo de líquidos y alimentos.

Por ello, la fibra debe aumentarse de manera progresiva y acompañarse de una adecuada hidratación. El kiwi puede consumirse solo o combinado con yogur y avena.

11. Chía, cáñamo y linaza

Estas semillas concentran en pequeñas porciones fibra, grasas omega-3 y diferentes minerales.

Pueden incorporarse fácilmente a yogures, avena o batidos para aumentar el valor nutricional de comidas pequeñas.

Sin embargo, cuando una persona no está acostumbrada a consumir mucha fibra, es recomendable aumentarla gradualmente, ya que hacerlo de manera brusca puede provocar gases, distensión u otras molestias digestivas.

La hidratación también es importante al incrementar la fibra.

12. Verduras congeladas

Las verduras congeladas son una alternativa práctica para mantener vegetales disponibles durante más tiempo y reducir el desperdicio.

Pueden utilizarse como guarnición, añadirse a sopas, mezclarse con huevo o acompañar preparaciones de pollo y pescado.

Para quienes comen porciones pequeñas debido al tratamiento con GLP-1, incluir verduras permite obtener fibra, vitaminas y minerales sin necesidad de preparar grandes cantidades de comida.

13. Edamame

El edamame destaca entre las fuentes vegetales porque aporta proteína, fibra, hierro y folato.

Puede consumirse como refrigerio o incorporarse a ensaladas y platos con cereales integrales.

Su combinación de nutrientes puede ser especialmente útil cuando una persona tiene dificultades para consumir grandes cantidades de comida.

Al igual que con otras fuentes importantes de fibra, conviene aumentar su consumo progresivamente si no forma parte habitual de la alimentación.

14. Pan integral rico en fibra

El pan integral puede servir como una base sencilla para preparar comidas pequeñas pero nutricionalmente densas.

Konsker recomienda buscar productos que aporten aproximadamente 3 a 5 gramos de fibra por porción.

Puede utilizarse para preparar tostadas con huevo, pollo, aguacate o queso cottage, combinando de esta manera carbohidratos, fibra y proteína.

Cuando el apetito está reducido, este tipo de preparaciones sencillas puede facilitar que cada porción consumida aporte una mayor cantidad de nutrientes.

15. Caldo de huesos y sopas bajas en sodio

Durante los días en los que las náuseas dificultan consumir alimentos sólidos, las preparaciones líquidas pueden resultar más fáciles de tolerar.

Los caldos y sopas que contienen proteína pueden aportar líquidos, electrolitos y nutrientes en una preparación de textura suave.

Cuando sea posible, se recomienda elegir opciones que también proporcionen proteína y evitar un contenido excesivo de sodio.

Además, distribuir la proteína a lo largo del día puede ser más práctico que intentar consumir una gran cantidad en una sola comida.

Proteína, fibra e hidratación: tres puntos clave

Durante el tratamiento con medicamentos GLP-1, no se trata únicamente de comer menos, sino de procurar que las cantidades consumidas sean nutricionalmente suficientes.

Priorizar proteínas de buena calidad, incorporar fibra de manera progresiva, consumir frutas y verduras y mantener una hidratación adecuada puede ayudar a cubrir las necesidades del organismo incluso cuando el apetito es menor.

Además, durante la pérdida de peso, combinar una ingesta adecuada de proteína con ejercicio de resistencia puede contribuir a preservar la masa muscular.

La alimentación debe individualizarse según el medicamento utilizado, los efectos secundarios, las enfermedades asociadas y los requerimientos nutricionales de cada persona.

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