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9 señales que podrían alertar sobre una enfermedad del hígado

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo

El hígado desempeña funciones indispensables para el organismo, como procesar nutrientes, metabolizar grasas, producir sustancias necesarias para la digestión y transformar determinados compuestos para facilitar su eliminación.

Cuando se acumula grasa en este órgano, puede desarrollarse una enfermedad hepática esteatósica, conocida anteriormente como hígado graso no alcohólico en su forma asociada con alteraciones metabólicas. En sus primeras etapas, suele avanzar sin síntomas evidentes, por lo que algunas personas descubren que la padecen mediante análisis de sangre o estudios de imagen.

En ciertos casos, la enfermedad progresa y provoca inflamación y cicatrización del tejido hepático, lo que puede derivar en fibrosis o cirrosis. Aunque existen manifestaciones que pueden alertar sobre un problema del hígado, ninguna permite confirmar por sí sola el diagnóstico. Estas son nueve señales que conviene conocer.

1. Cansancio persistente

La fatiga frecuente y la falta de energía pueden presentarse en personas con enfermedad hepática esteatósica. Sin embargo, también pueden relacionarse con problemas de sueño, anemia, alteraciones de la tiroides, estrés o infecciones.

Debido a que se trata de un síntoma inespecífico, el cansancio por sí solo no permite identificar una enfermedad hepática. Si persiste durante varias semanas, afecta las actividades cotidianas o aparece junto con otras molestias, es recomendable acudir a consulta para investigar su origen.

2. Molestia debajo de las costillas del lado derecho

El hígado se localiza en la parte superior derecha del abdomen. Algunas personas con enfermedad hepática pueden experimentar presión o molestias en esa región, aunque muchas no presentan dolor.

Esta sensación también puede tener otras causas, como problemas de la vesícula biliar, alteraciones digestivas o lesiones musculares. Si el dolor es intenso, aparece repentinamente o se acompaña de fiebre, vómitos persistentes o coloración amarillenta de la piel, se necesita atención médica urgente.

3. Coloración amarillenta de la piel o los ojos

La ictericia se caracteriza por una tonalidad amarilla en la piel y en la parte blanca de los ojos debido a la acumulación de bilirrubina en la sangre.

No es una manifestación habitual del hígado graso simple en sus primeras etapas, pero puede aparecer en enfermedades hepáticas importantes o en alteraciones de las vías biliares. Si se presenta, es fundamental buscar atención médica sin demora, incluso si no existe dolor, para determinar la causa.

4. Aumento del volumen abdominal

La hinchazón abdominal puede deberse a gases, estreñimiento y otros trastornos digestivos. Sin embargo, cuando se produce por la acumulación de líquido dentro del abdomen, conocida como ascitis, puede indicar una enfermedad hepática avanzada, como la cirrosis.

La ascitis no es una señal temprana típica del hígado graso. Si el abdomen aumenta de tamaño de manera persistente o rápida, especialmente cuando hay dolor o dificultad para respirar, es importante buscar atención médica para identificar la causa y recibir el tratamiento adecuado.

5. Hinchazón de pies, tobillos o piernas

El edema consiste en la acumulación de líquido en los tejidos y puede manifestarse como hinchazón de las extremidades inferiores. En ocasiones, los zapatos comienzan a apretar o queda una marca temporal en la piel después de presionarla.

Aunque puede relacionarse con problemas cardiacos, renales o circulatorios, también puede aparecer en etapas avanzadas de ciertas enfermedades hepáticas. Si la hinchazón persiste o se acompaña de aumento del volumen abdominal, ictericia o falta de aire, es necesario acudir a consulta. La dificultad respiratoria repentina o el dolor torácico requieren atención de emergencia.

6. Picazón intensa sin explicación aparente

La comezón persistente puede deberse a resequedad, alergias, medicamentos o enfermedades dermatológicas. También puede aparecer en determinados trastornos del hígado y las vías biliares.

Aunque no es un síntoma específico del hígado graso, conviene buscar una valoración médica si la picazón dura varios días, interfiere con el sueño o aparece junto con orina oscura, heces pálidas o coloración amarillenta de los ojos. La evaluación permite distinguir entre posibles causas cutáneas y alteraciones hepáticas o biliares.

7. Aparición frecuente de moretones o sangrado

Los moretones que aparecen sin golpes importantes y el sangrado fácil pueden relacionarse con medicamentos, alteraciones de las plaquetas o problemas de coagulación.

En las enfermedades hepáticas avanzadas, el hígado puede perder parte de su capacidad para producir proteínas necesarias para regular la coagulación de la sangre. Sin embargo, estas manifestaciones no son características del hígado graso en sus primeras etapas.

Si aparecen moretones frecuentes o sangrados sin una causa clara, es recomendable consultar a un profesional. El vómito con sangre, las heces negras o una hemorragia abundante requieren atención urgente.

8. Náuseas, pérdida del apetito o adelgazamiento involuntario

Las náuseas, la disminución del apetito y la pérdida de peso sin proponérselo pueden aparecer en personas con daño hepático importante. No obstante, también pueden estar relacionadas con numerosas enfermedades digestivas y otras condiciones médicas.

Estos síntomas no permiten diagnosticar hígado graso por sí solos. Si persisten, dificultan la alimentación o se acompañan de vómitos recurrentes, conviene acudir a consulta. Cuando además aparecen dolor intenso, ictericia, deshidratación o un deterioro importante del estado general, es necesario buscar atención con mayor rapidez.

9. Confusión o somnolencia inusual

La desorientación, los cambios de comportamiento y la somnolencia excesiva pueden ser manifestaciones de encefalopatía hepática, una complicación que aparece en algunas personas con enfermedad hepática avanzada.

Esta condición se relaciona con alteraciones en el procesamiento de determinadas sustancias por parte del hígado, que pueden afectar el funcionamiento cerebral. No es un síntoma temprano del hígado graso.

Si la confusión aparece repentinamente, la persona tiene dificultades para mantenerse despierta o presenta cambios importantes en su conducta, necesita atención médica urgente. Estos signos también pueden corresponder a otras emergencias, como un accidente cerebrovascular.

¿Cómo detectar a tiempo una enfermedad hepática?

La enfermedad hepática esteatósica puede desarrollarse sin molestias evidentes, por lo que no es recomendable esperar a que aparezcan síntomas para evaluar los factores de riesgo. El exceso de peso, la diabetes tipo 2, las alteraciones de los lípidos y otros problemas metabólicos pueden aumentar la probabilidad de padecerla.

Un profesional de la salud puede valorar los antecedentes médicos, solicitar análisis de sangre y determinar si se necesitan estudios de imagen u otras pruebas para evaluar el estado del hígado.

En conclusión, el cansancio, las molestias abdominales y otros cambios pueden tener múltiples causas, mientras que la ictericia, la ascitis, el sangrado inexplicable o la confusión pueden indicar problemas más graves que requieren atención. Reconocer estas señales y buscar una evaluación oportuna ayuda a identificar la causa y, cuando corresponde, iniciar el tratamiento adecuado.

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