9 razones por las que la gente muere mientras duerme

Dormir no es una actividad peligrosa; por el contrario, es una función esencial para mantener la salud. Sin embargo, en casos poco frecuentes, una persona puede fallecer mientras duerme debido a enfermedades o eventos médicos graves que ocurren durante el descanso. En la mayoría de los casos, la causa no es el sueño en sí, sino una condición médica subyacente.
Estas son algunas de las principales causas reconocidas por organismos como la Asociación Americana del Corazón (AHA), la Clínica Mayo, el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre de EE. UU. (NHLBI) y la Organización Mundial de la Salud (OMS):
1. Infarto agudo de miocardio
Un infarto puede ocurrir durante la noche cuando una arteria coronaria se obstruye y el músculo cardíaco deja de recibir suficiente oxígeno.
En algunos casos, el infarto desencadena una arritmia grave o un daño cardíaco extenso que puede causar la muerte antes de que la persona despierte.
2. Arritmias cardíacas graves
Algunas alteraciones del ritmo del corazón pueden aparecer de forma repentina y detener la circulación sanguínea en pocos minutos.
Entre las más peligrosas se encuentran:
Fibrilación ventricular. Taquicardia ventricular sostenida.
Estas pueden presentarse en personas con enfermedades cardíacas conocidas o con trastornos hereditarios del sistema eléctrico del corazón.
3. Apnea obstructiva del sueño
La apnea obstructiva provoca pausas repetidas de la respiración durante el sueño.
Cuando no se trata, aumenta el riesgo de:
Hipertensión arterial. Infarto. Accidente cerebrovascular. Arritmias. Muerte súbita.
El riesgo es mayor en personas con obesidad, hipertensión o enfermedades cardiovasculares.
4. Accidente cerebrovascular (ACV)
Algunos derrames cerebrales ocurren durante la noche.
Si el daño afecta áreas del cerebro responsables de funciones vitales, la persona puede no despertar.
Los principales factores de riesgo incluyen:
Hipertensión. Diabetes. Tabaquismo. Fibrilación auricular.
5. Insuficiencia respiratoria
En personas con enfermedades pulmonares avanzadas, como:
EPOC. Asma grave. Neumonías severas.
la respiración puede deteriorarse durante el sueño hasta producir una insuficiencia respiratoria grave.
6. Enfermedades hereditarias del corazón
Algunos trastornos genéticos pueden aumentar el riesgo de muerte súbita, incluso en personas jóvenes aparentemente sanas.
Entre ellos destacan:
Síndrome de Brugada. Síndrome de QT largo. Algunas miocardiopatías hereditarias.
Estas enfermedades favorecen la aparición de arritmias potencialmente mortales durante el descanso.
7. Epilepsia (SUDEP)
Las personas con epilepsia tienen un riesgo poco frecuente de presentar la llamada muerte súbita inesperada en epilepsia (SUDEP).
Aunque aún no se comprende completamente su mecanismo, se cree que intervienen alteraciones simultáneas de:
La respiración. El ritmo cardíaco. La actividad cerebral después de una convulsión.
El riesgo es mayor en personas con crisis convulsivas mal controladas.
8. Hipoglucemia grave en personas con diabetes
Las personas que utilizan insulina o algunos medicamentos para la diabetes pueden desarrollar una hipoglucemia severa durante la noche.
En casos excepcionales, esto puede provocar:
Convulsiones. Alteraciones del ritmo cardíaco. Pérdida del conocimiento. Complicaciones potencialmente mortales.
9. Sobredosis de medicamentos, alcohol u otras sustancias
Los opioides, sedantes, algunos medicamentos para dormir y el alcohol pueden deprimir la respiración.
El riesgo aumenta considerablemente cuando estas sustancias se combinan, ya que pueden reducir el nivel de conciencia y disminuir peligrosamente la oxigenación durante el sueño.
¿Es frecuente morir mientras se duerme?
No. Para la gran mayoría de las personas sanas, morir durante el sueño es un evento muy poco frecuente. Cuando ocurre, generalmente está relacionado con una enfermedad cardíaca, respiratoria o neurológica preexistente, aunque en algunos casos esta aún no haya sido diagnosticada.
Cuándo conviene consultar al médico
Es recomendable buscar atención médica si aparecen síntomas como:
Dolor o presión en el pecho. Palpitaciones frecuentes o desmayos. Ronquidos intensos con pausas respiratorias o somnolencia excesiva durante el día (posible apnea del sueño). Convulsiones. Episodios repetidos de hipoglucemia nocturna en personas con diabetes. Antecedentes familiares de muerte súbita o enfermedades cardíacas hereditarias.
La detección y el tratamiento oportunos de estas condiciones pueden reducir significativamente el riesgo de complicaciones graves.
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