9 consejos que pueden salvarte la vida al manejar y pocos conocen

Conducir significa estar preparado para situaciones que pueden cambiar en cuestión de segundos, como una ponchadura, una falla en los frenos, una maniobra inesperada de otro conductor o una disminución repentina de la visibilidad.
Aunque conocer las normas de tránsito es fundamental, también existen algunas recomendaciones de seguridad que pueden ser útiles cuando ocurre una emergencia. Mantener la calma y evitar movimientos impulsivos puede marcar una diferencia importante.
Estas medidas no sustituyen la capacitación profesional ni las reglas de tránsito, pero pueden ayudarte a reducir riesgos y conservar el control en determinadas circunstancias.
1. Si el vehículo derrapa, evita frenar bruscamente
Cuando un automóvil pierde adherencia y comienza a derrapar, es común reaccionar pisando el freno con fuerza o girando el volante de manera repentina. Sin embargo, estas acciones pueden aumentar la pérdida de control.
Lo recomendable es mantener la calma, retirar de manera progresiva el pie del acelerador y dirigir la mirada hacia el lugar al que deseas recuperar la trayectoria. Si el automóvil cuenta con control electrónico de estabilidad, este sistema puede contribuir a recuperar el control.
La respuesta adecuada dependerá del tipo de derrape, la velocidad y las condiciones de la carretera.
2. Si revienta un neumático, no frenes de golpe
Un reventón mientras se circula a alta velocidad puede provocar que el automóvil se desvíe hacia un lado y genere una sensación repentina de inestabilidad.
En lugar de realizar una frenada brusca, sujeta firmemente el volante, retira gradualmente el pie del acelerador y permite que el vehículo disminuya su velocidad de manera progresiva.
Cuando recuperes suficiente control, busca un lugar seguro para detenerte fuera del flujo de circulación. Lo prioritario es mantener estable la dirección del automóvil antes de intentar abandonar la carretera.
3. Cuando pierdas visibilidad, disminuye la velocidad
La lluvia intensa, la niebla, el humo o incluso el reflejo directo del sol pueden reducir considerablemente la capacidad para detectar otros vehículos, obstáculos o cambios en la carretera.
Si la visibilidad disminuye, reduce la velocidad para disponer de más tiempo de reacción, utiliza las luces apropiadas y aumenta la distancia respecto al vehículo que circula delante.
Si las condiciones son tan malas que continuar representa un riesgo, busca un sitio seguro para detenerte. Evita detenerte dentro de los carriles de circulación, ya que podrías convertirte en un obstáculo para otros conductores.
4. Si fallan los frenos, intenta reducir la velocidad progresivamente
Una pérdida repentina de la capacidad de frenado constituye una emergencia grave. Si el pedal de freno deja de responder normalmente, conserva el control del vehículo y busca disminuir la velocidad de manera gradual.
En automóviles con transmisión manual, puede utilizarse el freno motor mediante cambios descendentes realizados de forma controlada. En algunos vehículos automáticos también es posible seleccionar marchas inferiores, aunque esto depende del modelo.
Enciende las luces de emergencia y busca un lugar seguro donde detenerte. Para conocer el procedimiento específico de tu automóvil, es importante consultar previamente las indicaciones del fabricante en el manual del vehículo.
5. No conduzcas con sueño
La somnolencia puede disminuir la atención, retrasar los reflejos y provocar microsueños que duran apenas unos segundos. El peligro es que quien conduce puede no percibir cuánto han disminuido sus capacidades.
Abrir las ventanas, aumentar el volumen de la música o consumir cafeína no sustituyen el descanso.
Si comienzas a cabecear, bostezas constantemente, tienes dificultades para concentrarte o no recuerdas los últimos kilómetros recorridos, detente en un sitio seguro y descansa antes de volver a conducir.
6. Conserva una distancia suficiente con el vehículo de adelante
Observar al automóvil que circula delante no es suficiente: también necesitas disponer de espacio para reaccionar si el tráfico cambia inesperadamente.
La distancia de seguridad debe aumentar cuando conduces a mayor velocidad, durante la lluvia, cuando existe poca visibilidad o cuando el pavimento está resbaladizo.
Una estrategia utilizada en educación vial consiste en mantener varios segundos de separación respecto al vehículo precedente y aumentar ese margen cuando las condiciones de conducción empeoran.
Contar con mayor espacio permite detectar los peligros con anticipación y reduce la necesidad de realizar frenadas repentinas.
7. Si otro conductor actúa agresivamente, no lo enfrentes
La llamada ira vial puede transformar un incidente aparentemente pequeño en una situación peligrosa.
Si otro conductor realiza una maniobra agresiva, evita competir con él, bloquear su paso, perseguirlo o intentar confrontarlo. Lo más seguro es reducir la velocidad y permitir que se aleje.
Si existe una amenaza inmediata, busca un lugar seguro y solicita ayuda a las autoridades correspondientes.
No vale la pena intentar demostrar quién tiene la razón. Mantener la distancia y evitar una confrontación puede impedir que un incidente de tránsito termine en un accidente o una situación de violencia.
8. Si el automóvil cae al agua, intenta salir rápidamente
Cuando un vehículo cae al agua, es fundamental actuar con rapidez.
Si puedes abrir una puerta o una ventana, la prioridad es abandonar el automóvil lo antes posible y alejarte de él. Las ventanas eléctricas pueden dejar de funcionar si el vehículo pierde energía, por lo que es importante actuar inmediatamente.
Retira el cinturón de seguridad y busca salir por cualquier abertura disponible. Debido a que los mecanismos de emergencia varían entre vehículos, conocer previamente cómo funcionan las puertas, ventanas y sistemas de seguridad de tu automóvil puede resultar útil.
9. Después de un accidente, primero evalúa la seguridad de la escena
Tras un accidente, es comprensible querer salir inmediatamente del vehículo o acercarse a las personas involucradas. Sin embargo, antes debes comprobar si existe algún peligro adicional, como tráfico en movimiento, fuego, combustible derramado o cables eléctricos.
Si es seguro hacerlo, activa las luces de emergencia y solicita asistencia.
Evita mover a una persona lesionada, salvo que exista un peligro inmediato que obligue a retirarla del lugar. Los servicios de emergencia cuentan con capacitación para evaluar las lesiones, controlar la escena y determinar cómo trasladar a las personas afectadas.
Ante cualquier emergencia al conducir, la prioridad debe ser mantener la calma, evitar maniobras impulsivas y buscar una zona segura siempre que sea posible.
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