9 alimentos que pueden ayudarte a vivir más y mejor

No existe un alimento capaz de garantizar una vida más larga. Sin embargo, algunos destacan por su alta densidad nutricional y, cuando forman parte de una alimentación equilibrada, pueden contribuir a disminuir determinados factores de riesgo asociados con enfermedades crónicas.
El término “superalimento” no corresponde a una categoría médica y suele utilizarse con fines divulgativos. Más que buscar un producto milagroso, lo importante es mantener un patrón alimentario basado en frutas, verduras, legumbres, fibra, grasas insaturadas y alimentos poco procesados, mientras se limita el exceso de azúcar, sodio y grasas saturadas.
Estos nueve alimentos pueden formar parte de una alimentación favorable para la salud cardiovascular, metabólica e intestinal.
1. Frutos rojos
Los arándanos, fresas, frambuesas y moras aportan fibra, vitamina C y polifenoles, compuestos vegetales con propiedades antioxidantes.
Pueden consumirse frescos o congelados y combinarse con yogur natural, avena o ensaladas. No es necesario recurrir a suplementos o productos “detox” para obtener sus nutrientes.
2. Legumbres
Frijoles, lentejas y garbanzos proporcionan una combinación de proteína vegetal, fibra, hierro, magnesio y potasio.
Además de favorecer la saciedad, pueden ayudar a construir una alimentación menos dependiente de carnes procesadas. Son también alimentos económicos y fáciles de incorporar a sopas, ensaladas, guisos y otros platos.
3. Nueces
Las nueces contienen grasas insaturadas, proteína, fibra y diversos micronutrientes, por lo que forman parte de patrones alimentarios relacionados con una mejor salud cardiovascular.
Son bastante concentradas en calorías, por lo que una porción pequeña suele ser suficiente. Es preferible elegirlas naturales o con poca sal y evitar aquellas cubiertas de azúcar u otros ingredientes añadidos.
4. Pescado graso
El salmón, las sardinas y la caballa destacan por su contenido de ácidos grasos omega-3.
El pescado puede formar parte de una alimentación beneficiosa para la salud cardiovascular. Una estrategia útil consiste en sustituir algunas comidas basadas en carnes procesadas por pescado.
5. Aceite de oliva extra virgen
El aceite de oliva extra virgen proporciona principalmente grasas monoinsaturadas y compuestos vegetales y es uno de los alimentos característicos de la dieta mediterránea.
Puede utilizarse para sustituir algunas grasas con mayor contenido de grasas saturadas. Aun así, debe consumirse en cantidades razonables porque continúa siendo una fuente concentrada de energía.
6. Avena
La avena contiene fibra soluble, especialmente beta-glucana, además de vitaminas y minerales.
Esta fibra puede contribuir al mantenimiento de niveles saludables de colesterol cuando se consume dentro de una alimentación adecuada. Una opción sencilla es combinar avena natural con fruta, semillas o frutos secos.
En las versiones instantáneas saborizadas conviene revisar la etiqueta, ya que algunas contienen cantidades importantes de azúcar añadido.
7. Verduras de hoja verde
Espinaca, acelga, kale y otras verduras de hoja verde aportan fibra, folato, vitamina K y diversos compuestos vegetales.
Consumirlas con frecuencia permite aumentar la variedad nutricional de la dieta. Pueden incorporarse a ensaladas, sopas, guisos, tortillas o preparaciones salteadas.
No es obligatorio consumirlas crudas: la cocción también puede facilitar su consumo y hacerlas más fáciles de digerir para algunas personas.
8. Aguacate
El aguacate destaca por sus grasas monoinsaturadas, fibra y potasio, además de aportar diferentes compuestos vegetales.
Puede utilizarse para reemplazar alimentos con grasas menos favorables, por ejemplo, algunas salsas o productos para untar. Debido a su contenido energético relativamente elevado, la cantidad consumida también importa.
9. Tomate
El tomate proporciona vitamina C, potasio y carotenoides, entre ellos el licopeno, un compuesto vegetal que ha sido estudiado por su posible relación con diferentes aspectos de la salud.
Puede consumirse fresco o cocinado. En determinadas circunstancias, la cocción puede aumentar la disponibilidad del licopeno, especialmente cuando el tomate se combina con una fuente de grasa.
Lo más importante no es un solo alimento
Aunque estos alimentos pueden aportar nutrientes beneficiosos, ninguno por sí solo prolonga la vida ni garantiza la prevención de enfermedades. El beneficio depende principalmente del conjunto de hábitos: una dieta variada, actividad física regular, sueño adecuado, evitar el tabaco y mantener un peso y una salud metabólica adecuados.
En otras palabras, es más útil construir un patrón de alimentación saludable y sostenible que concentrarse en encontrar un único “superalimento”.
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