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8 técnicas tradicionales de cocina que pueden modificar los antioxidantes de los alimentos

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo

Mucho antes de que la ciencia estudiara los antioxidantes, diversas culturas desarrollaron métodos de preparación para conservar los alimentos, mejorar su sabor y modificar sus propiedades nutricionales.

La fermentación, la nixtamalización y diferentes técnicas de cocción son ejemplos de prácticas ancestrales que actualmente despiertan interés por sus posibles beneficios para la salud.

Estos procedimientos pueden favorecer la disponibilidad de algunos compuestos bioactivos o ayudar a conservarlos. Sin embargo, sus efectos dependen del alimento, la temperatura y el tiempo de preparación. Ninguna técnica aumenta todos los antioxidantes de manera uniforme ni garantiza beneficios específicos para la salud.

1. Fermentación: transforma los compuestos de los alimentos

La fermentación permite que bacterias, levaduras y otros microorganismos transformen componentes de cereales, legumbres y vegetales. Durante este proceso, algunas enzimas pueden liberar polifenoles que estaban unidos a las estructuras celulares, lo que facilita su disponibilidad y, en ciertos casos, modifica la actividad antioxidante medida en laboratorio.

Alimentos como el chucrut, el kimchi y algunos cereales fermentados muestran cómo este método tradicional puede cambiar la composición de los ingredientes. Sus efectos dependen del alimento y de las condiciones en que se realiza la fermentación.

2. Nixtamalización: una técnica ancestral que transforma el maíz

La nixtamalización, ampliamente utilizada en México, consiste en cocinar el maíz con agua y cal, dejarlo reposar y posteriormente lavarlo. Este procedimiento mejora propiedades importantes, como la disponibilidad de calcio y las características de la masa.

Su efecto sobre los antioxidantes varía según el tipo de maíz y el procesamiento. Algunos compuestos fenólicos pueden volverse más accesibles, mientras que ciertas antocianinas presentes en variedades pigmentadas pueden disminuir. Por ello, no debe considerarse un método que aumenta automáticamente todos los antioxidantes.

3. Cocción al vapor: ayuda a conservar ciertos nutrientes

Cocinar verduras al vapor reduce su contacto directo con el agua y puede favorecer la conservación de algunos compuestos sensibles que se pierden durante la ebullición. Esto puede ser relevante para determinadas vitaminas hidrosolubles y otras sustancias bioactivas.

El resultado depende del vegetal y del tiempo de cocción. Para aprovechar esta técnica, prepara alimentos como brócoli, zanahorias y espinacas hasta que estén tiernos, evitando calentarlos durante más tiempo del necesario.

4. Tostado de semillas y especias: modifica sus compuestos

Tostar ligeramente semillas, chiles secos y especias intensifica sus aromas y modifica algunas de las sustancias que contienen. Estos cambios pueden alterar la actividad antioxidante medida en determinadas pruebas, aunque el calor también puede degradar compuestos sensibles.

Una opción práctica es calentar semillas de ajonjolí o especias en una sartén seca durante unos minutos, moviéndolas constantemente para evitar que se quemen. El objetivo es desarrollar su sabor sin someterlas a un tostado excesivo.

5. Asado de verduras: favorece la disponibilidad de algunos compuestos

Asar tomates, pimientos y otras verduras concentra sus sabores al reducir parte del agua y genera cambios químicos durante el calentamiento. En ciertos alimentos, la cocción puede mejorar la disponibilidad de algunos carotenoides, como el licopeno del tomate, especialmente cuando se consume acompañado de una pequeña cantidad de grasa.

No obstante, otros compuestos sensibles al calor pueden disminuir. Por eso, conviene utilizar temperaturas moderadas, evitar carbonizar los vegetales y alternar preparaciones crudas y cocidas.

6. Cocción lenta: permite extraer sustancias de hierbas y vegetales

Los caldos y guisos preparados a fuego lento forman parte de numerosas tradiciones culinarias. Durante la cocción, el agua puede extraer sustancias solubles de las verduras, las hierbas y las especias, mientras el calor ablanda los tejidos de los alimentos.

Sin embargo, una cocción prolongada también puede degradar ciertos nutrientes. Aprovechar el líquido del guiso permite consumir parte de las sustancias que pasan de los ingredientes al caldo, siempre que sea apropiado para la preparación.

7. Salteado breve: combina calor y una pequeña cantidad de grasa

El salteado permite cocinar verduras rápidamente con una cantidad moderada de aceite. Esta técnica puede resultar útil para alimentos como zanahorias, pimientos y brócoli.

Algunos carotenoides son liposolubles, por lo que consumirlos junto con grasa puede favorecer su absorción. Aun así, el efecto varía según el vegetal y el procedimiento. Evitar temperaturas excesivas y tiempos prolongados ayuda a reducir el deterioro de determinados compuestos sensibles.

8. Germinación: activa cambios bioquímicos en semillas y legumbres

Cuando las semillas y las legumbres absorben agua, comienzan procesos metabólicos relacionados con el crecimiento de una nueva planta. Durante la germinación, las enzimas transforman distintos componentes y pueden aumentar la disponibilidad de ciertos compuestos fenólicos y otras sustancias bioactivas.

Lentejas, garbanzos y algunos cereales pueden incorporarse a preparaciones germinadas, pero es importante manipularlos higiénicamente. Las semillas germinadas crudas pueden contener microorganismos patógenos, por lo que cocinarlas reduce el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos.

¿Cómo aprovechar mejor estas técnicas?

Los métodos tradicionales pueden modificar el perfil nutricional de los alimentos, pero sus efectos no son iguales. La fermentación puede liberar ciertos polifenoles, la nixtamalización transforma las propiedades del maíz y el vapor puede ayudar a conservar algunos nutrientes. En otros casos, el calor favorece la disponibilidad de determinadas sustancias mientras reduce otras.

Para aprovechar mejor los alimentos:

Combina frutas, verduras, legumbres, semillas y cereales integrales.

Alterna preparaciones crudas y cocidas.

Evita quemar los alimentos o prolongar innecesariamente la cocción.

Aprovecha los caldos cuando sea adecuado para la receta.

Manipula y cocina correctamente las semillas germinadas.

La clave está en la variedad y el equilibrio. Incorporar diferentes alimentos y métodos de preparación permite obtener una diversidad de nutrientes y compuestos bioactivos, sin atribuir propiedades milagrosas a una técnica culinaria específica.

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