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8 conductas cotidianas que pueden convertirse en comportamientos compulsivos

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo

Revisar constantemente el celular, pasar horas frente a una pantalla, apostar mediante aplicaciones o comprar productos innecesarios pueden parecer actividades habituales. Sin embargo, cuando se vuelven difíciles de controlar y continúan a pesar de sus consecuencias, pueden afectar la salud y el bienestar.

El sistema de recompensa cerebral participa en la motivación, el aprendizaje y la búsqueda de experiencias placenteras. La dopamina interviene en estos procesos, pero no significa que todas las actividades que generan una respuesta de recompensa provoquen una adicción.

La diferencia entre un hábito frecuente y un comportamiento problemático está principalmente en la pérdida de control y en las consecuencias que produce sobre la vida cotidiana. Estas son ocho conductas que pueden adquirir un carácter compulsivo.

1. Uso compulsivo del celular: la necesidad de revisar la pantalla

Los teléfonos inteligentes reúnen notificaciones, mensajes, videos y múltiples estímulos que pueden impulsar consultas repetidas a lo largo del día.

Cada alerta o contenido nuevo puede generar expectativa y reforzar el hábito de revisar la pantalla, incluso cuando no existe una necesidad concreta. Con el tiempo, esta conducta puede interferir con el sueño, el trabajo, las conversaciones y otras actividades.

Aunque suele utilizarse el término adicción al celular, no existe un diagnóstico clínico universalmente reconocido con ese nombre. Lo importante es identificar cuándo su uso se vuelve difícil de controlar y afecta el funcionamiento cotidiano.

2. Redes sociales: recompensas impredecibles que mantienen la atención

Las plataformas sociales incorporan notificaciones, comentarios, reacciones y recomendaciones personalizadas para incentivar que los usuarios regresen constantemente.

La incertidumbre sobre cuándo llegará una nueva interacción puede reforzar el hábito de consultar las aplicaciones. Este mecanismo se relaciona con los programas de recompensa variable estudiados en psicología.

El uso problemático puede asociarse con dificultades de concentración, alteraciones del sueño, ansiedad y comparación social. También puede favorecer el FOMO, siglas en inglés de fear of missing out, que describe el temor a perderse experiencias, noticias o conversaciones que ocurren en línea.

3. Videojuegos: recompensas virtuales que pueden desplazar otras actividades

Los videojuegos utilizan objetivos, niveles, logros y recompensas para mantener la participación de los jugadores. Algunos también incluyen cajas de botín, pases de batalla y premios aleatorios que aumentan la expectativa de obtener beneficios.

En determinadas personas, el tiempo dedicado a jugar puede crecer hasta desplazar actividades importantes como dormir, estudiar, trabajar o convivir con otras personas.

La Organización Mundial de la Salud reconoce el trastorno por videojuegos en la CIE-11. Para establecerlo deben existir dificultades para controlar el juego, una prioridad creciente de esta actividad frente a otras y la continuidad del comportamiento pese a sus consecuencias negativas, con un deterioro significativo del funcionamiento personal, familiar, social o laboral.

4. Consumo compulsivo de alimentos ultraprocesados: el papel del placer y la recompensa

Algunos alimentos con combinaciones atractivas de azúcar, grasas y sal pueden estimular los circuitos cerebrales relacionados con la recompensa y favorecer que ciertas personas coman incluso cuando no tienen hambre.

La publicidad, la disponibilidad y las características de estos productos también pueden influir en los patrones de consumo.

Sin embargo, no existe consenso científico para considerar que el azúcar sea una sustancia adictiva en los mismos términos que las drogas. La investigación sobre la alimentación compulsiva continúa en desarrollo y las respuestas individuales ante estos alimentos pueden variar considerablemente.

5. Apuestas: la emoción de ganar y la expectativa de un premio

Las apuestas deportivas, los casinos y los juegos de azar digitales pueden mantener la participación mediante recompensas impredecibles.

Incluso cuando una persona pierde por poco, puede aumentar su expectativa de que la siguiente jugada será ganadora, aunque los resultados dependan del azar o de las reglas del juego. Esta dinámica puede favorecer decisiones impulsivas y una percepción equivocada de control.

Cuando apostar se vuelve difícil de detener y continúa a pesar de provocar deudas, conflictos familiares o problemas laborales, puede existir un trastorno por juego de apuestas que requiere atención profesional.

6. Adicción al trabajo: cuando descansar provoca culpa o ansiedad

El término workaholism describe una relación compulsiva con el trabajo, en la que la persona siente una necesidad persistente de mantenerse ocupada, incluso cuando esto perjudica su salud y sus relaciones personales.

Alcanzar objetivos, recibir reconocimiento y cumplir nuevas metas puede reforzar esta conducta. Algunas personas experimentan culpa, inquietud o ansiedad cuando intentan descansar.

Aunque trabajar durante muchas horas suele recibir reconocimiento social, esto no significa necesariamente que exista una adicción. La principal señal de alerta es la pérdida de control y el deterioro de otras áreas de la vida.

7. Consumo compulsivo de series y plataformas de streaming

Las plataformas de streaming incorporan funciones como la reproducción automática, los episodios breves y los finales en suspenso, que facilitan continuar viendo contenido durante periodos prolongados.

La expectativa de descubrir qué sucede después puede dificultar la decisión de detenerse, especialmente cuando los capítulos se reproducen sin interrupciones.

Este comportamiento puede reducir las horas de sueño, desplazar la actividad física y afectar las responsabilidades cotidianas. Ver varias temporadas de una serie no constituye por sí mismo una adicción, pero perder repetidamente el control sobre el tiempo de consumo puede indicar un patrón problemático.

8. Compras en línea: la satisfacción de buscar y anticipar una adquisición

Las tiendas digitales permiten comparar productos, recibir recomendaciones personalizadas y completar compras en pocos pasos.

La búsqueda de ofertas, la expectativa de recibir un paquete y la sensación de encontrar una oportunidad pueden reforzar el comportamiento de compra. En algunas personas, adquirir productos también funciona como una respuesta momentánea ante el aburrimiento, la tristeza o la ansiedad.

Cuando las compras se vuelven repetitivas, generan deudas o continúan a pesar de sus consecuencias negativas, puede existir un patrón de compra compulsiva que requiere atención.

¿Cuándo un hábito se convierte en un problema?

No todas las actividades placenteras o frecuentes representan una adicción. Para identificar un comportamiento problemático es importante observar si existe pérdida de control, dificultad para detenerse, abandono de responsabilidades y continuidad de la conducta a pesar de sus consecuencias.

También es importante considerar el impacto sobre el sueño, la salud, las finanzas y las relaciones personales.

Reconocer estas señales permite buscar orientación profesional antes de que el comportamiento afecte de manera importante la calidad de vida.

 

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