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8 alimentos y bebidas que podrían afectar tu descanso nocturno

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo

Lo que consumes por la noche puede influir en la calidad del sueño. Algunas bebidas contienen estimulantes que dificultan conciliarlo, mientras que ciertos alimentos pueden provocar pesadez, acidez o reflujo, especialmente cuando se ingieren en grandes cantidades poco antes de acostarse.

También es importante elegir una cena que aporte suficiente energía y nutrientes. Una botana pequeña o alimentos con poca proteína y fibra podrían no satisfacer el hambre durante toda la noche.

Los efectos varían según la cantidad consumida, el horario y la sensibilidad de cada persona. Estos son ocho alimentos y bebidas que conviene observar si buscas descansar mejor.

1. Chocolate oscuro

El chocolate con alto contenido de cacao contiene teobromina y pequeñas cantidades de cafeína, sustancias que pueden ejercer efectos estimulantes. En personas sensibles, consumirlo cerca de la hora de dormir podría dificultar el descanso. También puede agravar el reflujo en algunas personas.

Alternativa: yogur natural con avena, fruta y una pequeña porción de nueces, una combinación que aporta proteínas y fibra para favorecer la saciedad.

2. Comidas muy picantes

Los chiles y las salsas picantes pueden desencadenar ardor o empeorar el reflujo gastroesofágico en personas susceptibles. Si las molestias aparecen al acostarse, pueden interrumpir el descanso.

No es necesario eliminar el picante si lo toleras bien; lo recomendable es identificar si existe una relación entre su consumo y tus síntomas.

Alternativa: pollo, pescado o frijoles acompañados de arroz y verduras cocidas, con condimentos suaves según tu tolerancia.

3. Frituras y alimentos muy grasosos

Las comidas abundantes con alto contenido de grasa, como algunas hamburguesas, papas fritas y alimentos empanizados, pueden producir sensación de pesadez y agravar el reflujo en ciertas personas.

Además, una cena basada principalmente en frituras puede aportar poca fibra en comparación con una comida que incluya verduras, cereales integrales y proteínas.

Alternativa: pescado al horno, pollo a la plancha o leguminosas con verduras, acompañados de arroz integral o tortillas de maíz.

4. Café, refrescos de cola y bebidas energéticas

La cafeína puede retrasar el inicio del sueño y afectar su duración y continuidad. Sus efectos dependen de la cantidad ingerida, el horario y la sensibilidad individual; por ello, consumirla durante las horas previas a dormir puede resultar problemático para algunas personas.

Además del café, se encuentra en bebidas energéticas, refrescos de cola y ciertos tipos de té.

Alternativa: agua natural o infusiones sin cafeína. Si tienes hambre, puedes acompañarlas con yogur natural con avena o pan integral con crema de cacahuate.

5. Pan dulce, galletas y cereales azucarados

Estos productos suelen contener azúcares añadidos y harinas refinadas. Aunque consumirlos ocasionalmente no implica necesariamente dormir mal, utilizarlos como sustituto habitual de una cena completa puede dejarte con hambre más tarde, especialmente si aportan poca proteína y fibra.

Alternativa: avena preparada con leche o bebida de soya sin azúcar, fruta y semillas. También puedes elegir un sándwich integral con huevo o queso fresco.

6. Cítricos y tomate

La naranja, el limón, la toronja y el tomate pueden desencadenar o agravar los síntomas de reflujo en algunas personas. Si notas ardor en el pecho, regurgitación o molestias en la garganta después de consumirlos, conviene observar si empeoran durante la noche.

Sin embargo, no es necesario excluirlos de la dieta si no te causan molestias, ya que aportan nutrientes importantes.

Alternativa: verduras cocidas que toleres bien, como calabacita, zanahoria o chayote, acompañadas de una fuente de proteína.

7. Botanas saladas

Las papas fritas de bolsa y otros aperitivos pueden contener cantidades elevadas de sodio. Su consumo excesivo puede aumentar la sed y, dependiendo de la porción, quizá no sea suficiente para calmar el hambre.

Comer directamente de la bolsa mientras ves televisión o utilizas el celular también puede dificultar controlar las cantidades.

Alternativa: palomitas preparadas en casa con poca sal, nueces sin sal añadida o pan integral con queso fresco.

8. Alcohol antes de dormir

Aunque el alcohol puede provocar somnolencia inicialmente, no garantiza un descanso reparador. Puede fragmentar el sueño, favorecer los despertares nocturnos y agravar el reflujo. En personas susceptibles, también puede empeorar los ronquidos y la apnea obstructiva del sueño.

Por eso, utilizar bebidas alcohólicas para relajarse o conciliar el sueño no es una estrategia recomendable.

Alternativa: agua natural o una bebida sin alcohol ni cafeína. Si tienes hambre, es preferible consumir una cena suficiente y equilibrada.

¿Cómo cenar para dormir mejor sin acostarte con hambre?

Más que eliminar alimentos de manera general, conviene prestar atención a las porciones, los horarios y tu tolerancia individual. Estas medidas pueden ayudar:

Cena con suficiente anticipación: si tienes reflujo, procura terminar de comer unas tres horas antes de acostarte.

Combina nutrientes: incluye una fuente de proteína, alimentos ricos en fibra y una cantidad adecuada de carbohidratos.

Modera los estimulantes: limita la cafeína durante las horas previas al sueño si notas que afecta tu descanso.

Evita las comidas muy abundantes: especialmente si suelen provocarte pesadez o acidez.

Identifica tus desencadenantes: no todas las personas reaccionan igual a los alimentos picantes, ácidos o grasosos.

En conclusión, dormir mejor no depende de prohibir determinados alimentos, sino de construir hábitos de alimentación compatibles con tus necesidades. Una cena equilibrada, horarios adecuados y la identificación de los alimentos que te provocan molestias pueden favorecer el descanso sin tener que acostarte con hambre.

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