7 efectos del polvo del Sahara en la salud, según expertos

Cada año, millones de toneladas de polvo procedente del desierto del Sahara atraviesan el océano Atlántico hasta llegar a diversas regiones del Caribe, Centroamérica y México.
Aunque la mayoría de las veces las concentraciones son bajas y no representan un riesgo significativo para la población, organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que algunas personas pueden presentar molestias cuando aumenta la cantidad de partículas suspendidas en el aire.
Los efectos suelen ser temporales y afectan principalmente a personas con enfermedades respiratorias, adultos mayores, niños pequeños y quienes padecen alergias. Estos son algunos de los principales efectos del polvo del Sahara sobre la salud, respaldados por especialistas y autoridades sanitarias.
1. Irritación de ojos, nariz y garganta
Uno de los efectos más frecuentes es la irritación de las mucosas. Las partículas suspendidas pueden entrar en contacto con los ojos, la nariz y la garganta, provocando ardor, resequedad, picazón o sensación de tener un cuerpo extraño.
Especialistas en salud ambiental indican que estas molestias generalmente desaparecen una vez que disminuye la exposición. Sin embargo, quienes usan lentes de contacto o permanecen varias horas al aire libre suelen experimentar síntomas más intensos durante los días con mayores concentraciones de polvo.
2. Agravamiento del asma
Las personas con asma se encuentran entre los grupos más vulnerables durante la llegada del polvo del Sahara. Las partículas finas pueden irritar las vías respiratorias y favorecer la aparición de crisis asmáticas, especialmente cuando los niveles de polvo son elevados.
Los expertos recomiendan que estos pacientes tengan siempre disponibles sus medicamentos de rescate, continúen con el tratamiento prescrito por su médico y reduzcan las actividades físicas al aire libre cuando las autoridades informen sobre un deterioro en la calidad del aire.
3. Empeoramiento de las alergias respiratorias
El polvo del Sahara también puede intensificar los síntomas en personas con rinitis alérgica u otras enfermedades alérgicas de las vías respiratorias. La presencia de partículas suspendidas favorece la irritación nasal y puede provocar estornudos frecuentes, congestión y escurrimiento nasal.
Aunque este fenómeno no causa alergias por sí mismo, los especialistas explican que puede agravar las molestias en personas sensibles, sobre todo cuando coincide con temporadas de alta concentración de polen u otros alérgenos ambientales.
4. Tos y dificultad para respirar
Otro efecto observado es la aparición de tos seca, sensación de presión en el pecho o dificultad respiratoria leve después de permanecer expuesto durante largos periodos a un ambiente con altas concentraciones de partículas.
Estos síntomas suelen presentarse principalmente en personas con enfermedades respiratorias previas, aunque también pueden afectar de manera temporal a individuos sanos que realizan actividad física intensa al aire libre durante el paso de la nube de polvo.
5. Mayor riesgo para grupos vulnerables
Las autoridades sanitarias coinciden en que ciertos grupos requieren cuidados especiales durante estos episodios. Entre ellos se encuentran los adultos mayores, los niños pequeños, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades pulmonares o cardiovasculares.
Esto se debe a que su sistema respiratorio puede ser más sensible a las partículas presentes en el ambiente. Por ello, se recomienda evitar exposiciones innecesarias, permanecer en espacios cerrados cuando aumenten las concentraciones de polvo y mantenerse informado mediante los reportes oficiales sobre la calidad del aire.
6. Disminución temporal de la calidad del aire
Aunque las concentraciones de polvo del Sahara que llegan a México suelen ser moderadas, los especialistas señalan que este fenómeno puede contribuir a un deterioro temporal de la calidad del aire, especialmente cuando coincide con altos niveles de contaminación urbana.
En estas circunstancias, las personas con enfermedades respiratorias pueden presentar un incremento de sus síntomas. Por ello, se aconseja limitar las actividades al aire libre, mantener cerradas puertas y ventanas durante los periodos de mayor concentración de partículas y seguir las recomendaciones emitidas por Protección Civil y las autoridades de salud.
7. Mayor esfuerzo para personas con enfermedades crónicas
Diversos estudios sobre contaminación atmosférica indican que la exposición prolongada a partículas suspendidas puede representar una carga adicional para el organismo de quienes padecen enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
Los especialistas aclaran que las concentraciones habituales del polvo del Sahara registradas en México rara vez provocan efectos graves en la población general. Sin embargo, recomiendan que las personas con enfermedades crónicas mantengan un adecuado control de sus tratamientos médicos y consulten con un profesional de la salud si presentan síntomas persistentes o un empeoramiento de su condición.
¿Cómo reducir la exposición al polvo del Sahara?
Las autoridades sanitarias y meteorológicas recomiendan adoptar medidas sencillas para disminuir la exposición durante el paso de este fenómeno natural:
Evitar permanecer durante periodos prolongados al aire libre cuando aumente la concentración de partículas. Mantener puertas y ventanas cerradas si la calidad del aire se deteriora. Beber suficiente agua para mantenerse bien hidratado. Utilizar lentes para proteger los ojos si se presenta irritación. Continuar el tratamiento médico en caso de padecer asma u otra enfermedad respiratoria. Consultar los avisos oficiales emitidos por Conagua, Cenapred y las autoridades de Protección Civil.
Aunque el polvo del Sahara es un fenómeno natural que ocurre cada año y, por lo general, no representa un riesgo importante para la mayoría de la población, los especialistas coinciden en que adoptar medidas preventivas ayuda a disminuir las molestias y proteger especialmente a las personas más vulnerables.
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