7 bacterias peligrosas que pueden vivir en tu cuerpo

El organismo humano convive constantemente con una gran variedad de microorganismos.
Muchas bacterias presentes en la piel, el intestino, la boca y otras partes del cuerpo forman parte de la microbiota normal y no provocan enfermedades. Sin embargo, algunas pueden convertirse en una amenaza cuando llegan a tejidos donde no deberían encontrarse, existen heridas, se altera la microbiota o disminuyen las defensas.
Por eso, tener una determinada bacteria en el organismo no significa necesariamente estar enfermo. Algunas pueden permanecer como colonizadoras sin producir síntomas, mientras que otras pueden ocasionar infecciones cuando se presentan determinadas condiciones.
1. Staphylococcus aureus puede encontrarse en la piel sin provocar síntomas
Staphylococcus aureus puede vivir en la piel y dentro de la nariz de personas sanas sin causar problemas. Sin embargo, cuando consigue entrar al organismo mediante una herida, corte u otra lesión, puede producir infecciones cutáneas, abscesos, neumonía e incluso infecciones en la sangre.
Además, algunas cepas son resistentes a determinados antibióticos, lo que puede dificultar su tratamiento. Por ello, encontrar esta bacteria no significa automáticamente que exista una infección.
2. Escherichia coli forma parte de la microbiota intestinal
Muchas variedades de Escherichia coli viven normalmente en el intestino y no provocan enfermedad. No obstante, algunas cepas producen toxinas capaces de ocasionar diarrea, dolor abdominal y otras complicaciones.
Estas infecciones pueden ser particularmente peligrosas para niños pequeños, adultos mayores y personas vulnerables. Generalmente, la transmisión ocurre mediante alimentos o agua contaminados.
El riesgo depende de la cepa y del lugar donde se encuentre la bacteria, por lo que no toda E. coli es perjudicial.
3. Streptococcus pneumoniae puede colonizar la nariz y la garganta
El neumococo, conocido científicamente como Streptococcus pneumoniae, puede permanecer en la nariz y la garganta de algunas personas sin producir síntomas.
El problema aparece cuando invade zonas del organismo que normalmente deberían estar libres de bacterias. En esas circunstancias puede causar neumonía, meningitis o bacteriemia.
Los niños pequeños, adultos mayores y personas con determinadas enfermedades presentan un mayor riesgo de desarrollar complicaciones. La vacunación es una de las principales medidas para prevenir las formas graves de enfermedad neumocócica.
4. Clostridioides difficile puede proliferar después de tomar antibióticos
Clostridioides difficile puede estar presente en el intestino sin provocar síntomas. Sin embargo, algunos tratamientos con antibióticos alteran el equilibrio de la microbiota intestinal y pueden permitir que esta bacteria aumente considerablemente y produzca toxinas.
Como consecuencia, puede aparecer diarrea intensa, inflamación del colon y otras complicaciones.
Una diarrea importante durante o después de un tratamiento con antibióticos merece valoración médica, especialmente si se acompaña de fiebre, dolor abdominal o sangre en las evacuaciones.
5. Helicobacter pylori puede permanecer durante años en el estómago
Helicobacter pylori es capaz de colonizar el estómago y permanecer allí durante mucho tiempo. Muchas personas infectadas no presentan síntomas, pero en otras puede provocar gastritis y úlceras.
Además, la infección se relaciona con un mayor riesgo de determinados tipos de cáncer de estómago. Esto no significa que todas las personas con H. pylori desarrollarán cáncer, pero cuando la infección se confirma, el médico puede determinar si es necesario tratarla.
Su eliminación generalmente requiere una combinación de antibióticos y medicamentos para disminuir la producción de ácido.
6. Klebsiella pneumoniae puede encontrarse en el intestino
Klebsiella pneumoniae puede formar parte de la microbiota intestinal y permanecer allí sin causar enfermedad.
Sin embargo, si llega a otras partes del organismo puede provocar infecciones, especialmente en personas hospitalizadas o con un sistema inmunitario debilitado. Puede ocasionar neumonía, infecciones urinarias y bacteriemia.
Algunas cepas han desarrollado resistencia frente a varios antibióticos, haciendo que las infecciones sean más difíciles de tratar. El uso adecuado de antibióticos y las medidas de prevención de infecciones son fundamentales para limitar la propagación de estas bacterias resistentes.
7. Enterococcus faecalis puede formar parte de la microbiota intestinal
Enterococcus faecalis puede vivir normalmente en el intestino sin ocasionar problemas.
No obstante, en determinadas circunstancias puede desplazarse hacia otros tejidos y provocar infecciones urinarias, abdominales, de heridas o del torrente sanguíneo. El riesgo puede ser mayor en personas hospitalizadas, sometidas a procedimientos invasivos o con defensas debilitadas.
Algunas cepas también son resistentes a determinados antibióticos, lo que puede complicar el tratamiento.
En resumen
La presencia de una bacteria en el organismo no significa necesariamente que exista una infección. Muchas forman parte de la microbiota normal y permanecen bajo control. El problema aparece cuando consiguen invadir tejidos donde normalmente no deberían estar, proliferan de manera excesiva o producen toxinas capaces de causar daño.
Por eso, no se deben tomar antibióticos simplemente por saber que una bacteria está presente. El tratamiento depende de si realmente existe una infección, qué microorganismo la causa y qué medicamentos son efectivos contra él.
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