7 alimentos que quizá estás guardando mal en el refrigerador

Guardar prácticamente todo lo que compras dentro del refrigerador parece una buena forma de conservar los alimentos por más tiempo, pero no siempre es lo más adecuado.
Algunos productos pueden perder sabor, textura o calidad cuando se mantienen a bajas temperaturas. Por eso, las recomendaciones de almacenamiento dependen del tipo de alimento y de si está entero, cortado o preparado.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), por ejemplo, recomienda mantener papas, camotes, cebollas secas y plátanos fuera del refrigerador, en condiciones secas y a temperaturas moderadas.
Papas: mejor fuera del refrigerador
Las papas suelen terminar en el refrigerador cuando se busca prolongar su conservación. Sin embargo, el USDA recomienda mantenerlas fuera, en un sitio seco y a una temperatura aproximada de 15.5 a 21 °C.
Lo ideal es colocarlas en un espacio fresco, oscuro, seco y con buena ventilación, lejos de fuentes directas de calor.
La recomendación cambia cuando la papa ya ha sido pelada o cortada. En ese caso, la FDA indica que los vegetales preparados deben refrigerarse para conservar adecuadamente su calidad y seguridad.
Por eso, una papa entera y una papa cortada no deben almacenarse de la misma manera.
Cebollas secas: evita refrigerarlas
Las cebollas secas tampoco necesitan permanecer en el refrigerador.
Para conservarlas adecuadamente, es preferible colocarlas en un lugar seco y ventilado, evitando condiciones que favorezcan la acumulación de humedad.
Una vez que la cebolla se corta, su manejo cambia y debe almacenarse de manera adecuada, generalmente bajo refrigeración.
Plátanos: el frío puede afectar su calidad
Los plátanos son otro alimento que el USDA recomienda mantener fuera del refrigerador.
Aunque algunas personas los introducen en el refrigerador cuando comienzan a madurar, las bajas temperaturas pueden afectar su apariencia, textura y características de maduración.
Lo recomendable es mantenerlos a temperatura ambiente hasta alcanzar el grado de madurez deseado.
Si ya están cortados, la situación es diferente y deben manejarse como fruta preparada, lo que puede requerir refrigeración.
Camotes: no necesitan refrigeración
El camote, también conocido como batata o boniato, es otro producto que puede conservarse fuera del refrigerador.
Lo ideal es almacenarlo en un lugar seco y con una temperatura moderada.
Esto demuestra que más frío no siempre significa una mejor conservación. Cada alimento tiene condiciones específicas que ayudan a mantener su calidad.
Tomates: depende de si están enteros o cortados
El tomate requiere un poco más de atención.
Un tomate entero y maduro que vaya a consumirse pronto puede conservarse a temperatura ambiente para preservar mejor su sabor y textura.
Sin embargo, cuando ya ha sido cortado, la recomendación cambia. Los productos frescos que han sido cortados deben mantenerse refrigerados.
Por eso, un tomate entero y uno cortado no deben almacenarse de la misma manera.
Pan: el refrigerador puede perjudicar su textura
Guardar el pan en el refrigerador es una práctica común, pero las bajas temperaturas pueden hacer que su textura cambie y se vuelva más duro o menos agradable.
Si necesitas conservarlo durante más tiempo, congelarlo puede ser una mejor alternativa. Bien protegido, el pan puede mantenerse durante periodos más prolongados en el congelador sin sufrir el mismo efecto que tendría al permanecer refrigerado.
Ajo: mejor en un lugar seco y ventilado
El ajo entero y sin pelar suele conservarse mejor en un espacio fresco, seco y con buena ventilación que dentro del refrigerador.
Cuando se pela o se corta, las condiciones de almacenamiento cambian y es necesario protegerlo adecuadamente.
Esto refleja una regla importante: el estado en que se encuentra un alimento determina en buena medida cómo debe conservarse.
¿Por qué no todos los alimentos necesitan refrigeración?
El refrigerador permite reducir la velocidad de crecimiento de muchos microorganismos y es fundamental para conservar numerosos alimentos perecederos.
La FDA recomienda mantenerlo a 4 °C o menos y refrigerar rápidamente los alimentos que necesitan frío.
Pero eso no significa que absolutamente todo deba permanecer dentro.
Algunos productos frescos, como las papas, cebollas secas, camotes y plátanos, tienen mejores condiciones de almacenamiento fuera del refrigerador, siempre que se mantengan en un lugar apropiado.
¿Qué alimentos sí necesitan refrigeración?
La otra cara de la recomendación es igualmente importante.
Carnes, aves, pescados, productos lácteos, comidas preparadas, sobras y muchos alimentos perecederos necesitan mantenerse refrigerados.
La FDA recomienda refrigerar o congelar los alimentos perecederos y las sobras dentro de las dos horas posteriores a su preparación o compra. Si la temperatura ambiental supera los 32 °C, ese periodo se reduce a una hora.
Los productos frescos que ya fueron cortados o preparados también deben mantenerse refrigerados.
Por lo tanto, esta información no significa que los alimentos perecederos puedan dejarse a temperatura ambiente.
¿Qué ocurre con las frutas y verduras cortadas?
Esta diferencia es especialmente importante.
Una fruta o verdura entera puede conservarse de una manera, mientras que después de cortarla necesita condiciones diferentes.
La FDA recomienda refrigerar las frutas y verduras peladas o cortadas. Lo mismo aplica a productos precortados, como ensaladas preparadas o recipientes con trozos de fruta.
Así que dejar un tomate entero fuera del refrigerador y dejar un tomate cortado a temperatura ambiente son situaciones completamente distintas.
Evita sobrecargar el refrigerador
La cantidad de alimentos que introduces también puede afectar su funcionamiento.
Si el refrigerador está demasiado lleno, el aire frío puede tener dificultades para circular adecuadamente y algunas zonas podrían no mantenerse a la temperatura necesaria.
Por eso, conviene dejar cierto espacio entre los productos para favorecer la circulación del aire.
La temperatura del refrigerador también importa
No basta con introducir los alimentos y cerrar la puerta.
La FDA recomienda mantener el refrigerador a 4 °C o menos y el congelador a -18 °C o menos.
Utilizar un termómetro específico para refrigeradores puede ser útil, ya que la temperatura mostrada por el electrodoméstico no siempre refleja exactamente las condiciones de todos sus compartimentos.
También es conveniente evitar abrir la puerta constantemente, ya que esto puede dificultar el mantenimiento de una temperatura estable.
Refrigerar no hace que los alimentos duren indefinidamente
Otro error frecuente es pensar que un alimento refrigerado nunca se echará a perder.
El frío ralentiza el crecimiento de microorganismos, pero no lo detiene por completo. Algunas bacterias, como Listeria monocytogenes, pueden desarrollarse incluso bajo condiciones de refrigeración.
Por ello, las sobras cocinadas también tienen un tiempo limitado de conservación. Como regla general, el USDA recomienda consumirlas refrigeradas en un plazo de 3 a 4 días.
El refrigerador ayuda a conservar los alimentos de manera segura, pero no los vuelve eternos.
¿Cómo organizar mejor el refrigerador?
Una forma sencilla de organizar los alimentos es considerar sus necesidades:
Dentro del refrigerador: carnes, pescados, lácteos, comidas preparadas, sobras y productos frescos que requieran refrigeración.
Fuera del refrigerador: productos enteros como papas, cebollas secas, camotes y plátanos, siempre siguiendo las condiciones recomendadas de almacenamiento.
Una vez cortados: las frutas y verduras peladas o cortadas deben refrigerarse.
Además, cuando se trate de productos envasados o procesados, es importante seguir las instrucciones específicas del fabricante.
¿Qué alimentos podrías sacar del refrigerador?
Si se encuentran enteros y en buenas condiciones, vale la pena revisar si realmente necesitan estar refrigerados:
Papas. Cebollas secas. Camotes. Plátanos. Tomates enteros. Pan. Ajo entero.
Sin embargo, no todos deben tratarse exactamente igual. La madurez, el estado del producto, si está cortado y las instrucciones de almacenamiento pueden modificar la recomendación.
La clave: cada alimento tiene necesidades diferentes
Pensar que el refrigerador es automáticamente el mejor lugar para cualquier alimento puede llevar a errores.
Las autoridades alimentarias distinguen entre los productos perecederos que requieren refrigeración y aquellos que conservan mejor su calidad fuera del frío.
Una regla especialmente importante es que un alimento entero y su versión cortada no necesariamente tienen las mismas necesidades de conservación.
En definitiva, saber qué alimentos necesitan frío y cuáles deben permanecer fuera permite conservar mejor su sabor y textura, reducir desperdicios y, sobre todo, mantener unas condiciones adecuadas de seguridad alimentaria.
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