El Tiempo de Monclova 🔍

Salud ENFERMEDADES Monclova Piedras Negras Carbonífera Saltillo Torreón Seguridad

7 alimentos que pueden favorecer una microbiota intestinal más diversa

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
comparte facebook comparte X comparte WhatsApp comparte Telegram

La alimentación desempeña un papel importante en el entorno donde viven los microorganismos del intestino. Una dieta variada que incluya vegetales, legumbres, alimentos fermentados y fuentes de grasas saludables puede aportar fibra y otros compuestos que favorecen una microbiota intestinal diversa.

La microbiota está formada por billones de microorganismos que habitan principalmente en el intestino grueso. Aunque predominan las bacterias, también existen virus y levaduras. Su composición es diferente en cada persona y puede verse influida por factores como la alimentación, el ejercicio, el descanso, el estrés y otros aspectos del estilo de vida.

Estos microorganismos participan en la digestión y el metabolismo de determinados nutrientes, además de interactuar con el sistema inmunitario y con el sistema nervioso mediante el llamado eje intestino-cerebro. Aunque la investigación continúa avanzando, ningún alimento por sí solo puede garantizar una microbiota saludable.

1. Legumbres: una fuente importante de fibra

Los frijoles negros, garbanzos, lentejas y chícharos contienen diferentes tipos de fibra que llegan parcialmente al colon sin ser digeridos.

Ahí, algunas de estas fibras pueden ser utilizadas por las bacterias intestinales como fuente de energía. Por este motivo, determinados componentes de estos alimentos se consideran prebióticos, ya que favorecen el crecimiento o la actividad de ciertos microorganismos.

La diversidad también es importante. Además de las legumbres, pueden incorporarse fuentes de fibra como:

Avena.

Plátano.

Manzana.

Espárragos.

Ajo.

Cebolla.

Brócoli.

Linaza.

Verduras de hoja verde.

Consumir diferentes alimentos vegetales proporciona una mayor variedad de fibras y compuestos que pueden ser aprovechados por la microbiota.

2. Yogur con cultivos vivos

El yogur que contiene cultivos vivos y activos es uno de los alimentos fermentados más conocidos.

Dependiendo del producto, puede aportar microorganismos vivos. Algunas variedades de yogur, así como el kéfir, pueden formar parte de una alimentación que incluya alimentos fermentados.

Sin embargo, no todos los productos fermentados contienen microorganismos vivos en cantidades relevantes. Por eso, es recomendable revisar la etiqueta y considerar las características específicas del alimento.

El yogur también puede ser útil desde el punto de vista nutricional por su aporte de proteínas, calcio y otros nutrientes. En algunas personas puede favorecer la tolerancia a la lactosa, aunque la respuesta depende de cada individuo.

3. Miso y otros alimentos fermentados

El miso, elaborado a partir de soya fermentada, es otra opción que puede incorporarse a la alimentación.

Otros ejemplos incluyen kimchi, chucrut, tempeh, kombucha y algunos vegetales fermentados.

Es importante hacer una distinción: no todo alimento que ha pasado por un proceso de fermentación conserva microorganismos vivos al momento de consumirse. El procesamiento, calentamiento o conservación posterior puede modificar este aspecto.

En el caso de los vegetales encurtidos, por ejemplo, no es lo mismo un producto fermentado que uno conservado únicamente en vinagre.

4. Salmón y otras fuentes de omega-3

El salmón aporta ácidos grasos omega-3, nutrientes relacionados con diferentes procesos de regulación de la inflamación.

No es la única alternativa. Sardinas, anchoas, nueces, semillas de chía, semillas de cáñamo y soya también pueden contribuir al consumo de grasas insaturadas y omega-3.

Más que depender de un alimento específico, una estrategia útil consiste en sustituir algunas fuentes de grasas saturadas por opciones con grasas insaturadas.

5. Frutos rojos ricos en polifenoles

Las fresas, arándanos y frambuesas contienen polifenoles, compuestos presentes de forma natural en numerosos vegetales.

Estas sustancias pueden interactuar con los microorganismos intestinales y participar en procesos relacionados con el metabolismo y la respuesta antioxidante.

Los polifenoles también están presentes en alimentos como manzanas, cerezas, cebolla, aceitunas, legumbres, frutos secos, té, especias y hierbas aromáticas.

Por eso, variar los colores y tipos de frutas y verduras puede ser una estrategia sencilla para aumentar la diversidad de compuestos vegetales de la dieta.

6. Avena, plátano, ajo y otros prebióticos

Algunos alimentos vegetales contienen fibras y carbohidratos que son utilizados por determinadas bacterias intestinales.

Entre ellos se encuentran la avena, plátano, manzana, ajo, cebolla, espárragos, brócoli y linaza.

Estas sustancias pueden favorecer la producción de metabolitos derivados de la fermentación bacteriana, aunque los efectos concretos dependen del tipo de fibra, la microbiota de cada persona y el resto de la alimentación.

Por ello, aumentar progresivamente la variedad de alimentos ricos en fibra suele ser más importante que buscar un único alimento considerado "milagroso".

7. Una alimentación basada en variedad

La salud intestinal no depende exclusivamente de consumir probióticos o prebióticos. El patrón general de alimentación parece ser más importante que cualquier alimento individual.

Una dieta que incluya regularmente frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, semillas, frutos secos y alimentos fermentados puede proporcionar diferentes tipos de fibra y compuestos vegetales.

Al mismo tiempo, conviene moderar el consumo frecuente de alcohol, productos ultraprocesados, alimentos con grandes cantidades de azúcares añadidos y preparaciones muy ricas en grasas saturadas.

Esto no significa que sea necesario eliminar por completo las frituras, la carne roja o determinados alimentos. La frecuencia, la cantidad y el patrón general de alimentación son factores relevantes.

La microbiota no se modifica con un solo alimento

La composición de la microbiota intestinal puede cambiar en respuesta a la alimentación y otros factores del estilo de vida, pero no existe un alimento único capaz de "reparar" o equilibrar la microbiota por sí solo.

Una estrategia práctica consiste en aumentar gradualmente la variedad de alimentos vegetales y fuentes de fibra, mantener una alimentación equilibrada e incluir alimentos fermentados cuando sean bien tolerados.

Si existen dolor abdominal recurrente, diarrea o estreñimiento persistentes, cambios importantes en el hábito intestinal o pérdida de peso involuntaria, es importante buscar una valoración médica en lugar de intentar tratar estos síntomas únicamente mediante cambios en la dieta.

ENFERMEDADES: Electrolitos: cuándo realmente necesitas agregarlos a tu hidratación

Para la mayoría de las personas, una alimentación variada proporciona cantidades suficientes de sodio, potasio, cloruro, calcio y magnesio, minerales que participan en funciones esenciales del organismo. Por eso, consumir bebidas o suplementos con electrolitos todos los días -- leer más

Noticias del tema


    Más leído en la semana