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5 hábitos diarios que pueden acelerar el envejecimiento de tu piel

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Arrugas, manchas, pérdida de firmeza y cambios en la textura de la piel no aparecen únicamente como consecuencia del paso de los años. La piel también refleja el efecto acumulado de factores ambientales y hábitos cotidianos, especialmente la exposición a la radiación ultravioleta y el consumo de tabaco.

La Academia Americana de Dermatología (AAD) señala que determinadas decisiones relacionadas con el estilo de vida pueden acelerar el envejecimiento cutáneo, mientras que distintas investigaciones han descrito cómo la exposición prolongada a los rayos UV puede afectar estructuras relacionadas con el colágeno y la elasticidad.

Exponerse al sol sin protección

Uno de los principales factores relacionados con el envejecimiento prematuro de la piel es la exposición a la radiación ultravioleta sin una protección adecuada.

La AAD recomienda proteger diariamente las zonas expuestas mediante medidas como buscar sombra, utilizar ropa protectora, usar sombrero y aplicar un protector solar de amplio espectro con FPS 30 o superior.

El problema no se limita a las quemaduras solares. La radiación UV acumulada puede provocar daño celular y contribuir al denominado fotoenvejecimiento, que puede manifestarse mediante arrugas, manchas, alteraciones de la textura y pérdida de elasticidad.

¿Hay que evitar completamente el sol?

No. La recomendación consiste en reducir la exposición excesiva y proteger la piel, particularmente cuando se permanece durante periodos prolongados al aire libre.

El protector solar tampoco debe considerarse la única medida. Buscar lugares con sombra y utilizar prendas que cubran la piel son estrategias complementarias recomendadas por los dermatólogos.

Buscar deliberadamente el bronceado

El bronceado que muchas personas buscan como parte de su apariencia también representa una forma de exposición a radiación UV.

La AAD advierte que cada vez que la piel se broncea debido al sol se produce daño que puede contribuir al envejecimiento prematuro. El mismo principio se aplica a las camas de bronceado y otros dispositivos que emiten radiación ultravioleta.

Con el tiempo, este daño puede manifestarse como arrugas, manchas y pérdida de elasticidad, además de aumentar el riesgo de cáncer de piel.

Por esta razón, los dermatólogos recomiendan evitar el bronceado intencional. Si alguien desea una apariencia bronceada, puede considerar productos autobronceadores, teniendo presente que estos no sustituyen la protección solar.

Fumar también acelera el envejecimiento visible

El tabaco afecta mucho más que los pulmones y el sistema cardiovascular. También puede acelerar el deterioro visible de la piel.

La AAD señala que fumar puede favorecer la aparición de arrugas y una apariencia apagada o amarillenta. También se ha relacionado con pérdida de firmeza, líneas prematuras y una textura más áspera, características asociadas con la llamada “piel del fumador”.

La investigación científica ha identificado mecanismos que ayudan a explicar esta relación. El humo del tabaco puede interferir con la producción de colágeno y favorecer procesos que degradan componentes importantes de la estructura de la piel.

Además, fumar puede retrasar la cicatrización de las heridas y empeorar determinadas enfermedades dermatológicas.

Limpiar o exfoliar la piel de manera excesiva

Tener una rutina de cuidado facial no significa que limpiar o exfoliar constantemente sea mejor.

La AAD recomienda lavar el rostro con agua tibia y un limpiador suave, evitando frotar la piel con demasiada fuerza.

Utilizar cantidades excesivas de determinados productos activos también puede provocar irritación, sequedad y otros problemas. Seguir las instrucciones del producto es preferible a aumentar la cantidad con la idea de obtener resultados más rápidos.

Lavarse el rostro o exfoliar ocasionalmente no provoca por sí mismo envejecimiento. El problema aparece cuando la piel es sometida repetidamente a irritación o se utilizan productos que no son adecuados para sus características.

Si existe ardor persistente, descamación, irritación importante o cambios llamativos, conviene consultar con un dermatólogo.

Descuidar la hidratación y la barrera cutánea

Con la edad, la piel puede volverse naturalmente más seca, pero algunos hábitos pueden intensificar esa sensación.

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos señala que la exposición excesiva al sol, los ambientes secos y el tabaquismo pueden contribuir a una piel más seca y áspera. Los baños o duchas demasiado calientes y el uso excesivo de jabón también pueden empeorar la sequedad.

La AAD recomienda aplicar hidratante diariamente, ya que ayuda a conservar agua en la piel y puede disminuir temporalmente la apariencia de algunas líneas finas.

Por ello, una rutina básica no necesariamente requiere numerosos productos. Limpieza suave, hidratación y protección solar pueden constituir una buena base para muchas personas.

¿Qué parte corresponde al envejecimiento natural?

No todas las arrugas, manchas o cambios en la piel son consecuencia de malos hábitos.

El envejecimiento cutáneo es un proceso complejo que involucra factores internos y externos. Con el paso del tiempo se producen modificaciones en la epidermis, el colágeno, la elasticidad y la capacidad de reparación de los tejidos.

La diferencia es que determinados factores externos pueden acelerar algunos de estos procesos.

Entre ellos, la radiación UV ocupa un lugar especialmente importante. La exposición ultravioleta puede generar estrés oxidativo y desencadenar procesos que afectan la matriz extracelular y estructuras como el colágeno.

¿Es el sol el principal enemigo del envejecimiento prematuro?

Cuando se habla específicamente de fotoenvejecimiento, la radiación ultravioleta tiene un papel central.

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento señala que la radiación UV puede dañar las células de la piel y que la exposición acumulada puede provocar cambios en la textura, arrugas y envejecimiento prematuro.

La AAD considera que la exposición cotidiana también es relevante, por lo que la protección no debería limitarse a los días de playa o vacaciones.

Si una persona pasa gran parte del año expuesta al sol sin protección, protegerse únicamente durante las vacaciones no será suficiente para evitar buena parte del daño acumulado.

¿Dormir mal también afecta la piel?

El descanso también forma parte de los hábitos relacionados con una piel saludable, aunque la evidencia debe interpretarse con cautela.

La AAD incluye dormir lo suficiente entre sus recomendaciones generales, junto con mantener una alimentación equilibrada, hidratarse adecuadamente y protegerse del sol.

Sin embargo, una sola noche de mal sueño no provoca arrugas permanentes. El envejecimiento cutáneo depende de numerosos factores, como edad, genética, exposición ambiental, enfermedades, medicamentos y hábitos de vida.

¿La alimentación influye en el envejecimiento de la piel?

La alimentación también forma parte del conjunto de factores que pueden influir en la salud cutánea, aunque no existe ningún alimento capaz de detener por sí solo el envejecimiento.

La AAD señala que algunas investigaciones sugieren que una alimentación con abundantes frutas y verduras podría ayudar a reducir ciertos procesos relacionados con el envejecimiento prematuro. Por otro lado, dietas con grandes cantidades de azúcar y carbohidratos refinados podrían asociarse con algunos mecanismos relacionados con el envejecimiento.

Esto debe entenderse dentro del contexto de la alimentación completa y no como una razón para eliminar grupos enteros de alimentos sin orientación profesional.

¿Qué puedes hacer para proteger tu piel?

Algunas medidas sencillas pueden incorporarse a la rutina diaria:

Utilizar protector solar de amplio espectro con FPS 30 o superior en las zonas expuestas. Buscar sombra y utilizar ropa protectora cuando exista exposición prolongada. Evitar el bronceado intencional y las camas de bronceado. No fumar. Lavar la piel suavemente y evitar frotarla con fuerza. Utilizar una crema hidratante adecuada para tu tipo de piel. Evitar duchas excesivamente calientes si tienes la piel seca. Mantener una alimentación equilibrada. Dormir lo suficiente. Consultar con un dermatólogo ante cambios persistentes o lesiones que cambien, piquen o sangren.

¿Cuándo es recomendable acudir al dermatólogo?

El envejecimiento de la piel es normal, pero no todos los cambios deben atribuirse automáticamente a la edad.

La AAD recomienda consultar con un dermatólogo cuando aparece una mancha diferente a las demás o que cambia de aspecto, produce picazón o sangra, ya que puede ser necesario evaluarla para descartar cáncer de piel.

También conviene solicitar valoración profesional ante irritación persistente, descamación intensa, heridas que no cicatrizan o cambios cutáneos repentinos.

La piel no envejece únicamente por cumplir años

Las arrugas son parte del proceso natural de envejecimiento, pero la edad no es el único factor que determina cómo cambia la piel.

La exposición acumulada a los rayos UV, el tabaquismo y determinadas prácticas de cuidado pueden acelerar parte de ese proceso.

Aunque no existe una manera de detener el envejecimiento natural, sí es posible reducir algunos factores de daño evitable. Protegerse del sol, evitar el bronceado intencional, no fumar y mantener una rutina de cuidado suave son medidas que pueden ayudar a conservar la salud y apariencia de la piel durante más tiempo.

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