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11 suplementos deportivos: cuáles funcionan y qué riesgos debes conocer

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo

El mercado de la nutrición deportiva ofrece una amplia variedad de productos que prometen aumentar la masa muscular, mejorar la fuerza, acelerar la recuperación y favorecer la pérdida de grasa.

Sin embargo, el respaldo científico varía considerablemente entre ellos. Mientras que algunos, como la creatina y la proteína, pueden ser útiles en determinadas circunstancias, otros ofrecen beneficios poco claros cuando la alimentación ya cubre las necesidades del organismo.

Además, el consumo de suplementos no está exento de riesgos: las dosis elevadas, las enfermedades preexistentes y la combinación de ingredientes estimulantes pueden provocar efectos adversos. Conocer cómo funciona cada producto permite tomar decisiones más informadas.

1. Proteína en polvo: una alternativa para cubrir los requerimientos diarios

La proteína en polvo, disponible en presentaciones como suero de leche, caseína y mezclas vegetales, aporta aminoácidos esenciales para la reparación y el desarrollo muscular. Puede resultar práctica cuando la alimentación no proporciona suficiente proteína o se necesita una opción rápida después del entrenamiento.

No obstante, no es indispensable si la dieta ya cubre los requerimientos. Tampoco es necesario consumirla inmediatamente después de ejercitarse: la cantidad total de proteína diaria y su distribución a lo largo del día son factores más importantes. Ingerir cantidades superiores a las necesarias no garantiza un mayor crecimiento muscular.

2. Creatina: uno de los suplementos con mayor respaldo científico

La creatina participa en la regeneración del ATP, una fuente de energía utilizada durante esfuerzos físicos breves e intensos. Su suplementación puede mejorar la fuerza, favorecer la repetición de ejercicios de alta intensidad y potenciar las adaptaciones al entrenamiento de resistencia.

La creatina monohidratada es la presentación más estudiada. En adultos sanos suele utilizarse una dosis de 3 a 5 gramos diarios, sin que sea necesario realizar ciclos. Puede provocar un aumento de peso debido a una mayor retención de agua en los músculos. Aunque no se ha demostrado que cause daño renal en personas sanas cuando se consume adecuadamente, quienes tienen enfermedad renal deben consultar con un profesional de salud.

3. Cafeína y preentrenos: mayor alerta, pero también posibles efectos secundarios

La cafeína actúa sobre el sistema nervioso central, aumenta el estado de alerta y puede disminuir la percepción del esfuerzo, lo que favorece ciertos aspectos del rendimiento físico.

Está presente en el café, las bebidas energéticas y numerosos suplementos preentrenamiento, algunos de los cuales combinan varios estimulantes. Su consumo excesivo puede ocasionar insomnio, ansiedad, temblores, palpitaciones y elevación de la presión arterial.

También debe evitarse consumir directamente los polvos concentrados, una práctica conocida como dry scooping, debido al riesgo de atragantamiento y errores en la dosificación. Es importante revisar los ingredientes y evitar combinar productos estimulantes sin conocer sus cantidades.

4. Beta-alanina: un suplemento asociado con hormigueo temporal

La beta-alanina favorece el aumento de carnosina en los músculos, una sustancia que contribuye a regular la acidez durante determinados esfuerzos intensos.

Los estudios sugieren que puede ofrecer beneficios en actividades de alta intensidad con una duración aproximada de uno a cuatro minutos. Sin embargo, no resulta necesaria para todos los tipos de entrenamiento.

Su efecto secundario más característico es la parestesia, una sensación pasajera de hormigueo o picor en la piel que puede aparecer después de consumir dosis elevadas. Dividir la cantidad diaria o utilizar presentaciones de liberación sostenida puede ayudar a reducir esta molestia.

5. BCAA: aminoácidos que no siempre requieren suplementación

Los aminoácidos de cadena ramificada (BCAA) son la leucina, la isoleucina y la valina. Se encuentran de forma natural en alimentos ricos en proteínas, como huevos, lácteos, carne, pescado y legumbres.

Aunque participan en el metabolismo muscular, los suplementos aislados no han demostrado proporcionar beneficios consistentes para aumentar la masa muscular cuando la persona ya consume suficiente proteína completa. Esto se debe a que el organismo necesita todos los aminoácidos esenciales para sintetizar nuevas proteínas.

Por ello, cuando la ingesta es insuficiente, suele ser más conveniente mejorar el consumo total de proteína que recurrir únicamente a los BCAA.

6. Yoimbina: un suplemento para perder grasa con riesgos cardiovasculares

La yoimbina es un compuesto relacionado con la corteza del árbol africano Pausinystalia johimbe. Se comercializa en algunos productos para adelgazar y mejorar el rendimiento físico, aunque la evidencia sobre su eficacia es limitada.

Entre sus posibles efectos adversos se encuentran la ansiedad, el aumento de la presión arterial, la taquicardia y las alteraciones del ritmo cardiaco. También se han reportado complicaciones graves. A esto se suma que algunos productos pueden contener cantidades variables o poco claras del ingrediente.

Debido a estos riesgos y a la falta de evidencia sólida sobre sus beneficios, no se recomienda utilizarla sin supervisión médica.

7. Glutamina: no garantiza una recuperación muscular más rápida

La glutamina es un aminoácido abundante en el organismo que interviene en diferentes procesos metabólicos, inmunitarios e intestinales.

Aunque suele promocionarse para acelerar la reparación muscular después del ejercicio, los estudios disponibles muestran beneficios escasos o inconsistentes en cuanto al rendimiento, el aumento de masa muscular y la reducción del dolor posterior al entrenamiento.

El organismo puede producir glutamina y obtenerla mediante alimentos ricos en proteínas, por lo que la mayoría de las personas sanas no necesita suplementarla para recuperarse de una sesión habitual de ejercicio.

8. Omega-3: grasas esenciales con beneficios que dependen del contexto

Los ácidos grasos omega-3, presentes en pescados grasos y suplementos de aceite de pescado o algas, son importantes para las membranas celulares y participan en la regulación de procesos inflamatorios.

Sin embargo, no existe evidencia concluyente de que su consumo reduzca de manera consistente el dolor muscular posterior al ejercicio o que aumente por sí solo la masa muscular.

Para la mayoría de las personas, es preferible obtenerlos mediante la alimentación y valorar la suplementación de acuerdo con las necesidades individuales. Las dosis elevadas pueden interactuar con determinados medicamentos, incluidos algunos anticoagulantes, por lo que conviene consultar antes de utilizarlas.

9. Turquesterona: promesas de crecimiento muscular sin evidencia suficiente

La turquesterona es un compuesto vegetal perteneciente al grupo de los ecdisteroides. Se comercializa con la promesa de estimular la síntesis de proteínas y favorecer el desarrollo muscular.

Sin embargo, la investigación clínica en seres humanos todavía es limitada y no permite confirmar que produzca aumentos importantes de masa muscular ni establecer su seguridad a largo plazo. Tampoco está suficientemente demostrado que funcione como un esteroide anabólico sin efectos hormonales.

Además, puede existir una diferencia entre los ingredientes anunciados y la composición real de algunos productos, por lo que es importante considerar la calidad del fabricante y la evidencia disponible antes de adquirirlos.

10. Minerales y ZMA: esenciales para la salud, pero no aumentan automáticamente el rendimiento

Minerales como el magnesio, calcio, potasio, zinc y hierro intervienen en funciones fundamentales, entre ellas la contracción muscular, la salud ósea, el transporte de oxígeno y el metabolismo energético.

El ZMA es una combinación que suele contener zinc, magnesio y vitamina B6. Aunque se promociona para aumentar la testosterona y la masa muscular, no existen pruebas sólidas de que produzca estos efectos de manera sistemática en personas sin deficiencias nutricionales.

Una alimentación equilibrada generalmente permite cubrir los requerimientos de estos nutrientes. Su consumo excesivo puede ocasionar efectos adversos, especialmente en el caso del hierro, el potasio y el magnesio, cuyos niveles elevados pueden resultar peligrosos en determinadas condiciones médicas. Por ello, la suplementación debe responder a una necesidad específica.

11. Vitaminas: necesarias para el organismo, pero no queman grasa directamente

Las vitaminas participan en numerosos procesos esenciales, como el metabolismo energético, el mantenimiento de los huesos y el funcionamiento del sistema inmunitario.

Sin embargo, consumir cantidades adicionales no garantiza más energía, fuerza o crecimiento muscular cuando las necesidades nutricionales ya están cubiertas. Las vitaminas liposolubles A, D, E y K pueden acumularse en el organismo, por lo que su consumo excesivo puede provocar toxicidad. Las vitaminas hidrosolubles tampoco están libres de riesgos cuando se ingieren en dosis muy elevadas.

En personas con deficiencias, la suplementación indicada puede ayudar a corregirlas. Para quienes mantienen niveles adecuados, suele ser preferible priorizar una alimentación variada y evitar las megadosis innecesarias.

¿Cómo elegir un suplemento deportivo?

Antes de incorporar cualquier producto a la rutina de entrenamiento, conviene considerar los siguientes aspectos:

Identificar una necesidad real: determinar si existe una deficiencia nutricional o si el producto puede aportar un beneficio específico.

Revisar la evidencia científica: distinguir entre resultados demostrados y promesas comerciales que todavía no cuentan con suficiente respaldo.

Respetar las dosis recomendadas: consumir cantidades mayores no significa obtener mejores resultados y puede aumentar el riesgo de efectos adversos.

Comprobar los ingredientes: revisar las etiquetas, especialmente cuando se trata de preentrenos que combinan varios estimulantes.

Considerar las condiciones de salud: algunas sustancias pueden interactuar con medicamentos o representar riesgos para personas con enfermedades preexistentes.

En conclusión, no todos los suplementos deportivos ofrecen los mismos beneficios. La creatina y la proteína cuentan con evidencia favorable en contextos específicos, mientras que otros productos tienen resultados limitados o inciertos. Una alimentación adecuada, un entrenamiento bien estructurado y una recuperación suficiente siguen siendo los pilares del progreso físico. La suplementación puede complementar estos hábitos, pero no sustituirlos.

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