11 señales de que podrías tener el azúcar en sangre demasiado alta

La hiperglucemia, es decir, tener niveles elevados de glucosa en la sangre, no siempre provoca síntomas evidentes de inmediato. Algunas personas pueden permanecer con el azúcar elevada durante meses o incluso años sin reconocerlo, algo particularmente frecuente en las primeras etapas de la diabetes tipo 2, cuyos síntomas suelen aparecer de manera gradual.
Cuando la glucosa permanece elevada, los riñones intentan eliminar parte de ese exceso a través de la orina. Esto aumenta la pérdida de líquidos y puede desencadenar sed intensa y una mayor necesidad de orinar. Si la hiperglucemia se mantiene durante mucho tiempo, también puede contribuir al desarrollo de complicaciones que afectan los ojos, riñones, nervios, corazón y vasos sanguíneos.
Estas son 11 manifestaciones que pueden aparecer cuando la glucosa está elevada y lo que pueden significar.
1. Sed excesiva
Una necesidad constante de beber líquidos, conocida como polidipsia, es uno de los síntomas clásicos asociados con la hiperglucemia.
Cuando existe demasiada glucosa en la sangre, los riñones intentan eliminarla mediante la orina. Este proceso provoca una mayor pérdida de agua y puede favorecer la deshidratación, haciendo que la persona tenga sed de manera persistente.
Si la sed es difícil de controlar y además existe una necesidad frecuente de orinar, especialmente cuando se presentan otros factores de riesgo para diabetes, puede ser conveniente comprobar los niveles de glucosa.
2. Necesidad frecuente de orinar
Orinar mucho más de lo habitual, incluyendo levantarse varias veces durante la noche, puede relacionarse con niveles elevados de glucosa.
Cuando la cantidad de glucosa que llega a los riñones supera su capacidad de reabsorción, parte de ella permanece en la orina y atrae agua. Como consecuencia, aumenta el volumen de orina y se produce una mayor pérdida de líquidos, lo que a su vez incrementa la sed.
La micción frecuente es uno de los síntomas reconocidos de la diabetes y la hiperglucemia.
3. Cansancio persistente
La fatiga o sensación de falta de energía también puede aparecer cuando la glucosa permanece elevada.
Aunque existe abundante glucosa circulando en la sangre, las células pueden tener dificultades para utilizarla adecuadamente cuando existe una cantidad insuficiente de insulina o cuando el organismo no responde de forma adecuada a esta hormona.
Esto puede contribuir al cansancio persistente. Sin embargo, la fatiga es un síntoma muy inespecífico y puede deberse a numerosas causas, por lo que por sí sola no permite determinar que exista hiperglucemia.
4. Visión borrosa
Los cambios en la concentración de glucosa pueden modificar temporalmente la forma en que el ojo enfoca, provocando visión borrosa.
Es una manifestación que puede aparecer durante periodos de glucosa elevada y forma parte de los síntomas reconocidos de la diabetes.
Una visión borrosa que aparece de manera repentina o persiste no debe atribuirse automáticamente al azúcar, ya que también puede tener otras causas y requiere una valoración adecuada.
5. Aumento del hambre
Sentir mucha más hambre de lo habitual puede ocurrir cuando el organismo no consigue utilizar correctamente la glucosa como fuente de energía.
A pesar de haber comido, el cuerpo puede interpretar la menor disponibilidad de energía para las células como una necesidad de obtener más combustible. Por eso, el aumento del apetito puede formar parte de las manifestaciones iniciales de la diabetes.
La combinación de hambre excesiva con sed intensa, micción frecuente, cansancio o pérdida de peso inexplicable merece una evaluación médica.
6. Pérdida de peso sin explicación
Bajar de peso sin haber cambiado deliberadamente la alimentación o la actividad física puede ser otro signo de alteraciones importantes en el metabolismo de la glucosa.
Cuando la insulina es insuficiente, el organismo puede comenzar a utilizar grasa y tejido muscular como fuentes alternativas de energía. Esto puede provocar una pérdida de peso que no fue buscada.
La pérdida de peso inexplicable es reconocida como uno de los posibles signos de diabetes y adquiere mayor relevancia cuando aparece junto con otros síntomas de hiperglucemia.
7. Boca y piel secas
La sequedad de la boca puede aparecer como consecuencia de la pérdida excesiva de líquidos asociada con la hiperglucemia.
De manera similar, la deshidratación puede hacer que la piel se sienta más seca. Sin embargo, estos síntomas no son exclusivos de la glucosa elevada: el clima, una ingesta insuficiente de líquidos, determinados medicamentos y otras enfermedades también pueden producirlos.
Por ello, la sequedad de boca o piel debe interpretarse junto con el resto de los síntomas y antecedentes.
8. Heridas que tardan en cicatrizar
Las lesiones que tardan demasiado en cerrar pueden ser una señal de diabetes o de un control inadecuado de la glucosa.
La hiperglucemia mantenida durante periodos prolongados puede contribuir al deterioro de los vasos sanguíneos y los nervios. Estos cambios pueden afectar la capacidad del organismo para responder adecuadamente ante una lesión y favorecer una cicatrización más lenta.
Las heridas o llagas que no cicatrizan correctamente son, por ello, una manifestación que merece atención, especialmente si se repite.
9. Infecciones recurrentes
Las personas con diabetes pueden presentar determinadas infecciones con mayor frecuencia, entre ellas infecciones urinarias, cutáneas y por hongos.
El problema es especialmente relevante cuando los niveles de glucosa permanecen elevados durante mucho tiempo. Si una persona comienza a presentar infecciones repetidas sin una causa evidente, puede ser recomendable comentarlo con un profesional de la salud y valorar la realización de pruebas de glucosa cuando estén indicadas.
10. Hormigueo o entumecimiento en manos y pies
Sensaciones como hormigueo, ardor o pérdida de sensibilidad en las manos o los pies pueden relacionarse con daño de los nervios provocado por la diabetes.
Es importante aclarar que este síntoma no necesariamente significa que la glucosa se haya elevado ese mismo día. En muchos casos, puede reflejar una complicación asociada con haber mantenido niveles elevados de glucosa durante un periodo prolongado.
Por esta razón, el hormigueo o entumecimiento
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