El uso de medicamentos para bajar de peso, como Ozempic, Wegovy y Mounjaro, ha ganado popularidad debido a su eficacia para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad. Estos fármacos, conocidos como agonistas del receptor del péptido similar al glucagón 1 (GLP-1), actúan frenando el apetito y ralentizando la digestión, lo que genera una sensación de saciedad más prolongada.
Además, han demostrado beneficios para la salud cognitiva y conductual, y en algunos casos, ayudan a reducir el riesgo de trastornos neurodegenerativos como el Alzheimer.
Sin embargo, su uso también conlleva riesgos. Un estudio de la Universidad de Washington encontró que estos medicamentos pueden elevar el riesgo de pancreatitis, enfermedades renales, y problemas gastrointestinales como náuseas, vómitos y estreñimiento. También pueden afectar negativamente la presión arterial, el sueño, y contribuir a la formación de cálculos renales y enfermedades de la vesícula biliar.
Es importante que el consumo de estos fármacos se realice bajo la supervisión de un especialista, quien puede ayudar a controlar los efectos secundarios. Además, se recomienda adoptar hábitos de vida saludables, como una dieta equilibrada y ejercicio físico, para complementar el tratamiento y prevenir complicaciones.
El estudio también destaca que, aunque los medicamentos pueden ser eficaces, no abordan las causas subyacentes de la obesidad y la disfunción metabólica, lo que implica que los pacientes pueden experimentar un aumento de peso una vez que interrumpan el tratamiento.
En resumen, los medicamentos GLP-1 ofrecen beneficios importantes para la salud, pero también presentan riesgos que deben ser cuidadosamente monitoreados.