El Centro de Control de Enfermedades de Nigeria (NCDC) confirmó el 31 de marzo que el brote de fiebre de Lassa ha causado la muerte de 118 personas en el país. Hasta la fecha, se han reportado 3,465 casos sospechosos en 33 de los 36 estados nigerianos, de los cuales 645 han sido confirmados, resultando en una tasa de letalidad del 18.3%.
El NCDC también informó que 20 trabajadores sanitarios en ocho estados se han contagiado, lo que resalta la necesidad de reforzar las medidas de prevención y control de infecciones en los centros de salud. Ante esta situación, se han desplegado equipos de respuesta rápida en 10 estados con mayor incidencia de casos.
Sin embargo, el organismo reconoció varios desafíos en el manejo del brote, como la automedicación, la falta de recursos para la vigilancia y tratamiento, y la escasez de personal en los centros de atención. Destacó que la atención médica temprana, la mejora en la higiene y el control de la población de roedores son estrategias clave para prevenir la propagación de la enfermedad.
La fiebre de Lassa es una enfermedad viral aguda causada por el virus de Lassa, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se transmite a los humanos principalmente por contacto con alimentos o utensilios contaminados con orina o heces de roedores, aunque también puede propagarse de persona a persona.
Los síntomas iniciales incluyen fiebre, debilidad, dolor de cabeza y malestar general. Con el avance de la enfermedad, pueden presentarse dolor muscular, torácico, abdominal y de garganta, así como náuseas, vómitos, diarrea y tos. En etapas más graves, los pacientes pueden sufrir hemorragias, inflamación facial, complicaciones pulmonares, convulsiones y hasta estado de coma.
La OMS estima que aproximadamente el 15% de los pacientes hospitalizados por esta fiebre fallecen a causa de la enfermedad, lo que subraya la urgencia de reforzar las medidas de control y prevención en Nigeria.