Un estudio reciente señala que los productos químicos comunes en plásticos y artículos de cuidado personal, como los ftalatos, podrían interferir con el desarrollo cerebral de los bebés. Estos químicos se encuentran en productos cotidianos como envases de alimentos, champú, juguetes y pisos de vinilo, y aunque ayudan a suavizar los plásticos y a dispersar aromas, también podrían afectar negativamente el cerebro de los bebés no nacidos cuando las madres se exponen a ellos durante el embarazo.
El autor principal del estudio, Donghai Liang, de la Universidad de Emory, explicó que los ftalatos están presentes en muchos aspectos de la vida diaria, lo que lleva a llamarlos "productos químicos en todas partes". El estudio, publicado el 2 de abril en Nature Communications, analizó las orinas de 216 mujeres embarazadas y las muestras de sangre de los bebés tras su nacimiento. Los resultados mostraron que los bebés expuestos a los ftalatos en el útero presentaron niveles más bajos de sustancias cerebrales importantes, como la serotonina y la dopamina, que son cruciales para el estado de ánimo, el aprendizaje y las reacciones.
Además, los bebés expuestos a los ftalatos tuvieron menores niveles de aminoácidos clave como tirosina y triptófano, necesarios para la producción de neurotransmisores, y obtuvieron puntuaciones más bajas en pruebas de atención y respuesta. Este hallazgo sugiere que los ftalatos podrían afectar el desarrollo cognitivo y conductual de los bebés.
El estudio también resalta los riesgos generales de los ftalatos, que se han vinculado con problemas de salud como el asma, la obesidad y el cáncer. Según el Dr. Leonardo Trasande, de la Universidad de Nueva York, los ftalatos, debido a su presencia en materiales plásticos, tienen un costo anual de 250.000 millones de dólares en EE. UU., ya que afectan no solo el cerebro en desarrollo de los bebés, sino también la salud humana en general.
Para reducir el riesgo, los expertos sugieren optar por productos de vidrio o acero inoxidable en lugar de plástico, evitar utensilios antiadherentes y elegir artículos de cuidado personal etiquetados como "libres de ftalatos". También se recomienda mejorar la circulación del aire en los hogares y limpiar regularmente con un paño húmedo, ya que los ftalatos pueden encontrarse en el polvo doméstico.