Un grupo de investigadores ha desarrollado el marcapasos más pequeño del mundo, un dispositivo revolucionario que podría transformar el tratamiento de las afecciones cardíacas. Con un tamaño menor al de un grano de arroz y la capacidad de disolverse en el organismo una vez que cumple su función, este avance representa un hito en la medicina bioelectrónica.
Un diseño innovador y menos invasivo
Este marcapasos, presentado en la revista Nature, ha demostrado su eficacia en estudios de laboratorio con ratones, ratas, cerdos, perros y tejidos cardíacos humanos. Con apenas un milímetro de grosor y 3.5 milímetros de largo, el dispositivo puede ser administrado mediante una inyección en el tórax, eliminando la necesidad de cirugías invasivas.
A diferencia de los modelos tradicionales, este microdispositivo se comunica de forma inalámbrica con un parche flexible colocado en el pecho del paciente. Cuando el parche detecta latidos irregulares, emite luz infrarroja que guía al marcapasos para regular el ritmo cardíaco.
Además, su sistema de alimentación aprovecha los fluidos corporales para generar energía, lo que permite su funcionamiento de manera autónoma y biocompatible.
Potencial impacto en la salud
Este innovador dispositivo podría beneficiar especialmente a bebés con malformaciones cardíacas congénitas que requieren marcapasos temporales, así como a adultos que necesitan estimulación cardíaca después de una cirugía.
Actualmente, los marcapasos temporales requieren una intervención quirúrgica tanto para su colocación como para su retiro, lo que conlleva riesgos. De hecho, casos como el de Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la Luna, han demostrado las posibles complicaciones derivadas de este procedimiento.
Más allá de la cardiología
Expertos señalan que este desarrollo marca el inicio de una nueva era en la medicina. Bozhi Tian, investigador de la Universidad de Chicago, sostiene que este avance no solo revolucionará la cardiología, sino que también podría aplicarse en áreas como la regeneración nerviosa, la cicatrización de heridas y los implantes inteligentes.
"Este marcapasos representa un cambio de paradigma en la estimulación cardíaca temporal y la medicina bioelectrónica, abriendo nuevas posibilidades en el campo de la salud", destacó Tian.
Con las enfermedades cardiovasculares como la principal causa de muerte en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), este dispositivo podría mejorar la calidad de vida de millones de personas. Aunque las pruebas en humanos están previstas en los próximos dos o tres años, los investigadores creen que este avance podría marcar el inicio de una revolución en el tratamiento de enfermedades cardíacas y otros padecimientos.