Un reciente ensayo clínico ha mostrado que el ayuno intermitente cada dos días puede resultar en una mayor pérdida de peso que la simple reducción calórica diaria.
Las personas que practicaron el ayuno intermitente 4:3 perdieron casi un 8 por ciento de su peso corporal en un año, mientras que aquellas que redujeron sus calorías diarias en un 33% perdieron alrededor de un 5 por ciento, según los investigadores, en la edición del 31 de marzo de la revista Annals of Internal Medicine.
En el ayuno intermitente 4:3, los participantes reducen su ingesta calórica en un 80% tres días a la semana, alternando con días sin restricciones dietéticas. El equipo de investigación, liderado por Danielle Ostendorf, profesora asistente en la Universidad de Tennessee Knoxville, destacó que la restricción calórica diaria puede ser un desafío a largo plazo para muchas personas.
"Nuestros resultados sugieren que el ayuno intermitente 4:3 es una estrategia alternativa de pérdida de peso que puede ofrecer resultados modestamente mejores en comparación con la restricción calórica diaria a los 12 meses, dentro de un programa integral de pérdida de peso", concluyó el equipo.
Para el estudio, los investigadores asignaron a 84 personas con sobrepeso u obesidad a realizar ayuno intermitente, mientras que 81 personas fueron asignadas a reducir su ingesta calórica en un 34%. Ambos grupos realizaron 300 minutos de ejercicio moderado a la semana, el doble de la cantidad recomendada por las pautas de actividad física de EE. UU., y recibieron apoyo de un dietista registrado.
Al final del año, los que practicaron ayuno intermitente perdieron más peso en promedio y tuvieron mayores probabilidades de alcanzar una pérdida de peso significativa, que se asocia con beneficios para la salud. Un 38% de los que ayunaron perdieron al menos un 10% de su peso corporal, en comparación con solo un 16% en el grupo que redujo calorías.
El grupo de ayuno también mostró menos abandonos, con un 19% de abandono frente al 30% en el grupo que redujo calorías. Además, las personas que ayunaron tendieron a consumir menos calorías en general y experimentaron mejoras en la presión arterial, los niveles de colesterol y el azúcar en la sangre.
Los investigadores señalaron que los métodos alternativos de restricción calórica, como el ayuno intermitente, están ganando popularidad debido a la dificultad de seguir una dieta baja en calorías de manera diaria, destacando la ventaja de que este tipo de ayuno no requiere contar calorías todos los días y puede reducir el hambre constante.