La fiebre amarilla, una enfermedad viral hemorrágica transmitida por mosquitos, ha experimentado un preocupante aumento en Sudamérica durante 2025, con casos confirmados en Bolivia, Brasil, Colombia y Perú.
Ante esta situación, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha instado a reforzar la vigilancia epidemiológica y fomentar la vacunación como principal medida de prevención.
Expansión del virus
Si bien la fiebre amarilla ha sido históricamente endémica en la región amazónica, en los últimos meses se han registrado casos en áreas no habituales, como São Paulo en Brasil y Tolima en Colombia. Este fenómeno podría estar relacionado con factores como el cambio climático y la creciente interacción entre humanos, mosquitos y primates, que actúan como reservorios del virus.
Cifras preocupantes
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Brasil: 81 casos confirmados, con una tasa de letalidad del 38,3 %. De estos, 31 han sido fatales, concentrándose en São Paulo, Pará, Minas Gerais y Tocantins.
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Colombia: 31 casos, incluidos 13 fallecimientos, principalmente en Tolima.
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Perú: 18 casos confirmados, con 8 decesos.
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Bolivia: Un caso fatal en un paciente sin vacunación previa.
Importancia de la vacunación
La vacuna contra la fiebre amarilla es segura, accesible y altamente efectiva. En 10 días, confiere inmunidad a entre el 80 y 100 % de los vacunados, y en 30 días protege al 99 %. Sin embargo, la baja cobertura vacunal en algunas regiones sigue representando un reto, ya que la mayoría de los afectados este año no estaban vacunados.
Ante este panorama, la OPS ha insistido en la necesidad de actualizar los inventarios de vacunas y desplegar campañas de inmunización masiva en zonas de alto riesgo. También ha recomendado fortalecer la capacitación del personal de salud para mejorar la detección y el tratamiento oportuno de la enfermedad.