Durante años, ha sido un enigma por qué algunas vacunas, como las de sarampión y paperas, ofrecen protección de por vida, mientras que otras, como la de la gripe, requieren dosis anuales. Un estudio reciente podría haber encontrado respuestas a este misterio, además de una forma de predecir la duración de la protección que brinda una vacuna.
Un equipo liderado por Bali Pulendran, profesor de microbiología e inmunología en Stanford Medicine, identificó una "firma molecular" en la sangre que aparece pocos días después de la vacunación. Este indicador predice la durabilidad de la respuesta inmunitaria y podría allanar el camino hacia planes de vacunación personalizados, según el estudio publicado el 2 de enero en Nature Immunology.
Descubrimientos clave
La investigación destaca el papel de los megacariocitos, células sanguíneas conocidas principalmente por su función en la coagulación, en la durabilidad de las vacunas. Estas células, ubicadas en la médula ósea, generan plaquetas que contienen información genética relacionada con la producción de anticuerpos.
En el estudio, 50 personas recibieron una vacuna experimental contra la gripe aviar H5N1, sola o con un adyuvante que mejora la respuesta inmunitaria. Durante los primeros 100 días, se analizaron sus muestras de sangre, identificando patrones genéticos y de respuesta inmunitaria.
El análisis reveló que las plaquetas reflejan la actividad de los megacariocitos en la médula ósea. Además, los megacariocitos generan bioquímicos que favorecen la supervivencia de las células plasmáticas responsables de producir anticuerpos.
Cuando se administró trombopoetina, un fármaco que incrementa los megacariocitos, a ratones vacunados, sus niveles de anticuerpos aumentaron seis veces en dos meses.
Aplicaciones y próximos pasos
El patrón identificado no solo se asoció con la duración de la respuesta inmunitaria a la gripe, sino también con otras vacunas, como las de fiebre amarilla, malaria y COVID-19. Esto sugiere un mecanismo conservado en diferentes tipos de inmunización.
En el futuro, los investigadores esperan desarrollar una prueba, como un ensayo PCR, que permita evaluar la durabilidad de una vacuna días después de administrarla. Esto podría personalizar los calendarios de vacunación, identificando quién necesita refuerzos y cuándo.
El equipo también planea investigar por qué algunas vacunas activan más los megacariocitos, lo que podría conducir a la creación de vacunas más duraderas y efectivas.
Estos hallazgos representan un avance significativo en la ciencia de las vacunas, ofreciendo nuevas perspectivas para mejorar su eficacia y personalizar su administración.