— Daniela Cordova 31/08/2026
Se tarta de uno de los 73 mil alumnos de nivel básico en la región centro que, hoy arrancan clases en el nuevo año.
Con una sonrisa y su inseparable mochila de dinosaurios, el pequeño Angelito Santiago Reyes regresó este lunes a las aulas para iniciar el ciclo escolar 2026-2027. A diferencia de otros pequeños que viven el regreso a clases entre lágrimas y nervios, él llegó emocionado por reencontrarse con su maestra Tefy y sus amiguitos del Jardín de Niños Damas Sertoma, en Monclova.
El regreso a clases significó para Angelito mucho más que volver al kínder: representó la oportunidad de encontrarse nuevamente con las personas que hacen especial su día a día. Con apenas 5 años y cursando el tercer grado de preescolar, el pequeño llegó listo para aprender, jugar y vivir nuevas aventuras.
Un regreso sin lágrimas, pero con mucha emoción
Angelito Santiago Reyes no lloró al separarse de su familia durante este regreso a clases. Por el contrario, su entusiasmo era evidente, pues esperaba con alegría volver a ver a su maestra Tefy y compartir nuevamente el salón y los momentos de recreo con sus amiguitos Raknar, Alfonso, Ariel y Lesly.
Para él, regresar al Jardín de Niños Damas Sertoma fue motivo de felicidad. Su mirada reflejaba esa emoción tan particular de los niños que disfrutan descubrir, aprender y reencontrarse con sus compañeros después de las vacaciones.
Una mochila que cuenta su pasión
Y si algo podía identificar a Angelito entre los demás pequeños, era su inseparable mochila de dinosaurio. El pequeño es un verdadero fanático de estos animales prehistóricos y no dudó en llevar consigo su gusto por ellos en este importante día.Con su mochila y su lonchera, Angelito se mostró más que preparado para comenzar una nueva etapa de aprendizaje, llevando consigo la curiosidad y la imaginación que caracterizan a la infancia.
La espera por el recreo… y los taquitos
Pero además de las ganas de aprender y reencontrarse con sus amigos, había otro momento que Angelito esperaba con especial entusiasmo: ¡el recreo!El pequeño sabía que en su lonchera llevaba unos ricos taquitos y una agüita que su mamá le preparó con mucho cariño. Así, entre clases, juegos y aprendizajes, también tendría un pequeño momento para disfrutar de su lonche.
Un nuevo ciclo lleno de aventuras
Así comenzó para Angelito el ciclo escolar 2026-2027: sin lágrimas, pero con una gran sonrisa; con su mochila de dinosaurios, su lonchera preparada por mamá y el corazón lleno de emoción por volver a ver a su maestra y a sus amiguitos.Desde el Jardín de Niños Damas Sertoma, en Monclova, historias como la de Angelito recuerdan que cada regreso a clases es una nueva oportunidad para aprender, hacer amigos y construir recuerdos que, aunque hoy parezcan pequeños, algún día serán grandes historias de la infancia.
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