Ya supera los 3 kilómetros el muro flotante en la frontera de Eagle Pass y Piedras Negras
La estructura está conformada por grandes boyas cilíndricas de color naranja, sujetas mediante cables y pilotes en el río.

El muro acuático que Estados Unidos instala en el río Bravo frente a Piedras Negras y Eagle Pass ya supera los tres kilómetros de extensión y continúa avanzando hacia otros sectores de la frontera, como parte de una estrategia de Texas y del gobierno federal estadounidense para dificultar los cruces irregulares por el cauce internacional.
La estructura está conformada por grandes boyas cilíndricas de color naranja, sujetas mediante cables y pilotes instalados en el fondo del río. Durante las últimas semanas, los trabajos se intensificaron en el sector urbano de Piedras Negras y las boyas ya pasan incluso por debajo de los dos puentes internacionales que conectan a ambas ciudades.
El proyecto contempla una extensión de 63 millas, equivalentes a poco más de 101 kilómetros, desde el área de El Quemado, Texas, hasta el sector de El Indio, donde se encuentra el casino Lucky Eagle. Si se completa en su totalidad, la barrera representaría aproximadamente 13 por ciento de la frontera entre Texas y Coahuila, cuya extensión ronda los 774 kilómetros.
Actualmente, sin embargo, el avance físico es considerablemente menor. Con más de tres kilómetros instalados, se ha colocado al menos alrededor de 3 por ciento de la extensión total contemplada para el muro acuático.
La colocación de estas barreras comenzó originalmente en Eagle Pass en julio de 2023, cuando el gobernador de Texas, Greg Abbott, anunció su utilización como parte de la Operación Lone Star. En aquella ocasión, Abbott explicó que las boyas serían utilizadas para impedir que las personas llegaran hasta el lado texano después de ingresar al río.
El teniente Chris Olivarez, del Departamento de Seguridad Pública de Texas, también defendió públicamente la medida. Señaló que la barrera representa una nueva capa de seguridad para dificultar los cruces entre los puertos internacionales y reducir los riesgos asociados con las personas que intentan atravesar el río.
La infraestructura, sin embargo, también ha generado cuestionamientos y problemas operativos. Durante una creciente registrada este verano, alrededor de un centenar de boyas que se encontraban en el sector de Eagle Pass fueron arrastradas por la corriente. La situación provocó el cierre temporal de los dos puentes internacionales de esa ciudad mientras autoridades verificaban que los objetos no representaran un peligro para las estructuras.
Homero Balderas, administrador municipal de Eagle Pass, confirmó entonces que los puentes fueron cerrados durante aproximadamente tres horas para determinar si existía algún riesgo. La situación fue relevante debido a que ambos cruces concentran un importante flujo vehicular entre Texas y Coahuila.
De acuerdo con autoridades locales de Eagle Pass, alrededor de 9 mil vehículos utilizan diariamente los dos puentes internacionales, por lo que cualquier situación que obligue a suspender temporalmente el tránsito tiene repercusiones directas en la actividad fronteriza.
El representante estatal Eddie Morales Jr., quien representa a Eagle Pass, también cuestionó las boyas después del incidente provocado por la creciente y señaló que podían convertirse en obstáculos adicionales para los equipos de emergencia.
Mientras continúan los trabajos, la barrera ya es visible desde distintos puntos de Piedras Negras, especialmente en las inmediaciones del Paseo del Río y de los puentes internacionales.
Con más de tres kilómetros colocados y un proyecto que contempla superar los 101 kilómetros, el muro acuático apenas ha cubierto una fracción de la extensión prevista, pero su presencia ya modifica físicamente el cauce del río Bravo frente a una de las zonas urbanas más importantes de la frontera entre Coahuila y Texas.
El muro acuático que Estados Unidos instala en el río Bravo frente a Piedras Negras y Eagle Pass ya supera los tres kilómetros de extensión y continúa avanzando hacia otros sectores de la frontera, como parte de una estrategia de Texas y del gobierno federal estadounidense para dificultar los cruces irregulares por el cauce internacional.
La estructura está conformada por grandes boyas cilíndricas de color naranja, sujetas mediante cables y pilotes instalados en el fondo del río. Durante las últimas semanas, los trabajos se intensificaron en el sector urbano de Piedras Negras y las boyas ya pasan incluso por debajo de los dos puentes internacionales que conectan a ambas ciudades.
El proyecto contempla una extensión de 63 millas, equivalentes a poco más de 101 kilómetros, desde el área de El Quemado, Texas, hasta el sector de El Indio, donde se encuentra el casino Lucky Eagle. Si se completa en su totalidad, la barrera representaría aproximadamente 13 por ciento de la frontera entre Texas y Coahuila, cuya extensión ronda los 774 kilómetros.
Actualmente, sin embargo, el avance físico es considerablemente menor. Con más de tres kilómetros instalados, se ha colocado al menos alrededor de 3 por ciento de la extensión total contemplada para el muro acuático.
La colocación de estas barreras comenzó originalmente en Eagle Pass en julio de 2023, cuando el gobernador de Texas, Greg Abbott, anunció su utilización como parte de la Operación Lone Star. En aquella ocasión, Abbott explicó que las boyas serían utilizadas para impedir que las personas llegaran hasta el lado texano después de ingresar al río.
El teniente Chris Olivarez, del Departamento de Seguridad Pública de Texas, también defendió públicamente la medida. Señaló que la barrera representa una nueva capa de seguridad para dificultar los cruces entre los puertos internacionales y reducir los riesgos asociados con las personas que intentan atravesar el río.
La infraestructura, sin embargo, también ha generado cuestionamientos y problemas operativos. Durante una creciente registrada este verano, alrededor de un centenar de boyas que se encontraban en el sector de Eagle Pass fueron arrastradas por la corriente. La situación provocó el cierre temporal de los dos puentes internacionales de esa ciudad mientras autoridades verificaban que los objetos no representaran un peligro para las estructuras.
Homero Balderas, administrador municipal de Eagle Pass, confirmó entonces que los puentes fueron cerrados durante aproximadamente tres horas para determinar si existía algún riesgo. La situación fue relevante debido a que ambos cruces concentran un importante flujo vehicular entre Texas y Coahuila.
De acuerdo con autoridades locales de Eagle Pass, alrededor de 9 mil vehículos utilizan diariamente los dos puentes internacionales, por lo que cualquier situación que obligue a suspender temporalmente el tránsito tiene repercusiones directas en la actividad fronteriza.
El representante estatal Eddie Morales Jr., quien representa a Eagle Pass, también cuestionó las boyas después del incidente provocado por la creciente y señaló que podían convertirse en obstáculos adicionales para los equipos de emergencia.
Mientras continúan los trabajos, la barrera ya es visible desde distintos puntos de Piedras Negras, especialmente en las inmediaciones del Paseo del Río y de los puentes internacionales.
Con más de tres kilómetros colocados y un proyecto que contempla superar los 101 kilómetros, el muro acuático apenas ha cubierto una fracción de la extensión prevista, pero su presencia ya modifica físicamente el cauce del río Bravo frente a una de las zonas urbanas más importantes de la frontera entre Coahuila y Texas.
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